"Nadie mirará hacia una posteridad que nunca mira hacia sus antecesores."
Edmund Burke

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Bienvenidos al siglo postamericano

Publicado por Marco Respinti el 21 de Junio de 2010 en American Review.
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 Según John R. Bolton, Barack Hussein Obama es un presidente sin precedentes y sin posible comparación. Único, excepcional e inimitable. Pero no estamos ante un cumplido. Porque lo que el (…)

 Según John R. Bolton, Barack Hussein Obama es un presidente sin precedentes y sin posible comparación. Único, excepcional e inimitable. Pero no estamos ante un cumplido. Porque lo que el ocupante de la Casa Blanca tiene de extraordinario es el ser la suma de todo lo que no es estadounidense, en resumen, sería “postamericano”. La tesis es fuerte, todo un puñetazo directo al estómago, incluso un poco arriesgada. Pero Bolton asume toda la responsabilidad cultural y afirma que tiene pruebas. Para los que no lo recuerden, el autor de esta petición de juicio es el ex embajador ante Naciones Unidas designado por el presidente George W. Bush jr., Senior Fellow en el American Enterprise Institute for Publicy Policy Research en Washington, conservador sin complejos en el plano cultural, políticamente republicano y orgulloso patrocinador de la legalidad y la moralidad de la tenaz y decidida búsqueda del interés nacional por parte de los Estados Unidos, en una palabra, un hombre que en Francia sería definido como souverainiste, que en el contexto europeo sería un euroescéptico y que los cortos en palabras e ideas calificarían como “nacionalista”.

¿Se trata de una opinión aislada? ¿Una boutade partidista al borde del ridículo? Al parecer no, ya que está empezando a crear escuela. A finales de julio se publicará un libro titulado nada menos que The Post-American Presidency: The Obama Administration’s War on America. Sí, han leído bien: Obama, sostiene el libro, ha declarado una guerra frontal a su país. Palabra de una pareja de autores, a los que el propio Bolton prologa.

El primero es la jovencísima Pamela Geller, fundadora, editora y directora del AtlasShrugs.com. ¿Y eso qué es, dirá usted? “Sencillamente” una máquina de propaganda que los sectores más dinámicos de la base conservadora han implantado recientemente. La Geller, mezcla explosiva de libertarianism y de espíritu neocon, es la clásica “promesa” del fusionismo americano.

Filoisraelí como pocos, filocapitalista sin remilgos, oradora en los Tea party, comentarista en TV en apoyo de Sarah Palin, Pamela escribe artículos para The Washington Times, Human Events, Newsmax, Israel National News, World Net Daily, FrontPage, New Media Journal y Canada Free Press, entrevistando gustosamente, cuando se presenta la oportunidad, a Geert Wilders, Bat Ye’or, Ann Coulter, y Mark Steyn, pero también a Christopher Hitchens y Natan Sharansky. Suya es la fórmula, inspirada en el “Eurabia” de Bat Ye’or, de “Amerabia” para describir el lento fluir de los EE.UU. hacia una islamización desapercibida.

El segundo autor es Robert B. Spencer, católico, un tipo habituado a evitar con habilidad las medias tintas y a meterse en problemas transmitiendo verdades nunca domesticadas a través de Jihad Watch, su blog-observatorio que con los años se ha convertido en una fuente fiable de información auténtica para cualquiera que desee comprender lo que se mueve en el terrorismo internacional de origen islámico. Sobre el tema ha escrito una docena de libros de los que algunos recordarán al menos su Guía Políticamente Incorrecta del Islam y de las Cruzadas (Ciudadela, 2007).

Es también interesante observar que el editor de este libro es Threshold, una marca de la famosa Simon & Schuster (la división de libros de CBS Corporation) especializada en ensayos conservadores. El sello nació en 2005 para cubrir el lado derecho del coloso editorial de  Nueva York,  después que dos rivales de alto nivel, Penguin Group y Random House, lanzaran sus filiales conservadoras Sentinel HC y Crown Forum. La dura ley del mercado: la que te explota sólo para ganar dinero, que te crea una “reserva india” y te mete dentro para limitar el daño, pero que si se inventa nichos como éste es señal de que existe una gran demanda .

Volvamos al libro. La tesis es la siguiente. Obama ha renunciado deliberadamente al rol de guía en el que Estados Unidos siempre ha creído. Ha abdicado. No cree en él, ya no cree, si es que alguna vez había creído. Lleva el país al perfil plano, a la confusión, a la renuncia. Y lo hace por relativismo, en la creencia de que los EE.UU. no tienen nada que decir y ni de dar al mundo, que cualquier opción ética vale tanto como cualquier otra, que no existe un carácter americano específico. El sueño que lo anima no es el bien ni la grandeza de su país, ni siquiera tiene un sueño. Lo único que quiere es un país que renuncie, encogido, deprimido y deprimente, que se retira, da marcha atrás y desaparece. Estados Unidos dejando sólo a sus amigos y abandonando a sus aliados. Una América que no cree en nada, sobre todo en sí misma. Una post-América inútil e inservible, complicada y redundante. Un país para viejos, en fin, en el que ya no vale la pena vivir. Y, dicen los autores del libro, es la primera vez que esto sucede: ni siquiera el presidente más banal, anodino o malo de los Estados Unidos, no obstante, pensase lo que pensase y fuera del partido que fuera, ha cultivado conscientemente esta pesadilla derrotista. Mira, dice el libro, la manera como Obama se mueve a nivel internacional, su retirada, sus estrategias inexistentes, su retórica de charlatán: no es sólo un presidente que no sabe qué hacer en cada situación, que llega perennemente tarde, moviéndose con torpeza. Se trata de un guía que no quiere guiar a nadie, que no sabe porqué debería ser guía, que no sabe qué debe guiar, que maldice a quien le dio tal responsabilidad.

Ahora, entre nosotros un orgullo y una denuncia así hacen sonreír, nadie la hubiera escrito jamás. En primer lugar, nadie lo pensaría en serio sobre su propio país. Entre nosotros se hace diferente, se escribe libremente en la prensa que no hay libertad de prensa. En los EE.UU., sin embargo, este tipo de lenguaje, sea bueno o malo, es el hablado por la gente. Pero la diferencia real entre ellos y nosotros es que si el país se hace invivible, los intelectuales en Italia escriben que si gana las elecciones Silvio Berlusconi se expatriarán por disgusto, pero, maldita sea, nunca lo hacen, mientras que en los Estados Unidos permanecen, luchan y cambian el liderazgo de una manera democrática.

Estos tipos como Geller, Spencer y Bolton, aunque denigrados como “extremistas”, no hacen daño a nadie, siempre se mueven dentro de las reglas, no son  subversivos y tienen una enorme cantidad de seguidores entre la gente. That’s America a pesar de Obama.

Publicado en www.loccidentale.it

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