"La libertad abstracta al igual que otras simples abstracciones, no puede ser encontrada."
Edmund Burke

Suscríbase al boletín:

En América la “Right Nation” se ha despertado

Publicado por Marco Respinti el 1 de Julio de 2010 en American Review.
Enviar el artículo por email
Imprimir este articulo

 Nikki Haley es la candidata oficial del GOP, el otro nombre del Partido Republicano, para gobernador de Carolina del Sur que se elegirá el próximo 2 de noviembre, al mismo (…)

 Nikki Haley es la candidata oficial del GOP, el otro nombre del Partido Republicano, para gobernador de Carolina del Sur que se elegirá el próximo 2 de noviembre, al mismo tiempo que las elecciones de mitad de período. Nikki Haley ha superado a sus oponentes, dentro y fuera del partido: un ganado a su rival republicano Gresham Barrett con un 63% de los votos y las encuestas ahora le dan el 55% de apoyo popular frente a su rival demócrata, Vincent Sheheen, que sólo alcanza el 34 %. Nikki Haley ha pasado tranquilamente sobre las difamaciones, calumnias y golpes bajos que intentaron, sin éxito, recluirla en un rincón. Nikki Haley provoca miedo a la política de EE.UU. porque Nikki Haley es la expresión victoriosa del retorno de la “Right Nation”, hoy vestida para la fiesta del Tea Party.

Y Nikki Haley, triunfando en la votación del martes, gritan al país, pero sobre todo en ciertos barrios de Washington, una verdad que hoy en los Estados Unidos se vuelve más apremiante a cada hora que pasa: no basta con ser republicanos. Dentro de ese partido, que desde hace tiempo, aunque a veces a regañadientes, es el hogar donde se encuentran en el plano electoral la Derecha popular y cultural, hay que ser conservador. Principios no negociables, defensa de la persona contra el relativismo, gobierno limitado según lo que dicta la Constitución, reducción de la presión fiscal, libertad real de empresa, lucha contra el terrorismo internacional, defensa concienzuda de la cultura occidental. Esto sirve, dicen los conservadores que en política no se conforman sólo con ser republicanos, para ellos, Estados Unidos, y para el mundo. Y esto es lo que hace temblar al establishment del Partido Republicano, “moderado” y, a menudo, incluso liberal, sobre todo porque este lenguaje se está convirtiendo, gracias a los candidatos ganadores a menudo apoyados por el Tea Party, en una realidad imperiosa, destinada a proyectar su propia imagen y a hacer valer su peso más allá de las elecciones de otoño.

Sucedía ya antes, sin duda, pero rara vez sucedía que se hiciera patente tan claramente la diferencia entre ser republicano y ser republicano conservador. Durante mucho tiempo, el establishment ha funcionado fingiendo no entender estas ambigüedades. Pero hoy la música ha cambiado, y ha cambiado sobre todo porque la mayoría de los votantes ya no caen en la trampa. Si votan por los republicanos, lo hacen (como siempre) bajo condiciones, pero llegados a este punto el precio ha subido mucho. Obviamente, esto no impide que el establishment del partido continúe explotando el tema, pero mientras tanto se han ganado el derecho a la ciudadanía política ciertos miembros de la derecha conservadora, que se muestran sin vergüenza autónomos y libres respecto de los dictados del partido, y que sobre todo crecen en apoyo popular. Por cierto, después de noviembre el GOP ya no será el mismo de antes.

Cuando Haley Nikki saluda a los votantes y donantes con un anuncio televisivo en el que se describe como republicana, sí, pero fundamentalmente conservadora, el mensaje llega sin duda a sus partidarios más entusiastas, pero también suenan todas las alarmas en la sede del Partido Republicano. Cuando, una vez más en Carolina del Sur, Timothy E. Scott supera a todos sus oponentes con casi el 70% de los votos y gana la nominación para otoño al primer distrito del Congreso Federal, y lo hace descaradamente mostrando su rostro negro, como el del presidente Barack Hussein Obama, pero, a diferencia de él, posicionado orgullosamente a la derecha del espectro político, cuando hace alarde del apoyo recibido de Sarah Palin, y no del de unos pocos inútiles burócratas en Washington, y cuando se anuncia a través de la televisión a través de un slogan que afirma “Tim Scott.Un Republicano conservador para el Congresso”, esto significa realmente que la sustancia ha tomado el lugar de la retórica vacía y que la larga marcha en el desierto que hace 45 años inició el senador por Arizona Barry M. Goldwater (1909-1998) è finalmente arrivata alla meta. Goldwater (1909-1998) ha llegado finalmente a su meta.

Publicado en www.loccidentale.it

Envíe un comentario