Falsa solución
Como consecuencia del recuerdo de los modelos defendidos por Keynes tras la Gran Depresión, surge la tentación de emplear un caramelo muy fácil de tomar: aumentar la demanda interior. Pero (…)
Como consecuencia del recuerdo de los modelos defendidos por Keynes tras la Gran Depresión, surge la tentación de emplear un caramelo muy fácil de tomar: aumentar la demanda interior. Pero he aquí que el problema español, persistente además, es que tenemos un reto notable, no de demanda, sino de oferta. Porque nuestra crisis se debe esencialmente a que hemos montado un aparato productivo carente en su conjunto de competitividad internacional, al mismo tiempo que también creábamos una economía extraordinariamente abierta al exterior. Ambas cosas no pueden coexistir, y si se intenta, como se hizo con fuerza, desde 2004 a 2007, se logra tal cohabitación gracias a un endeudamiento exterior colosal, porque el ahorro interior no es capaz de financiarlo. Y si espantamos las inversiones a largo plazo, las IDE, con medidas como el impuesto de sociedades o la realidad del mercado de trabajo, el panorama empeora. Por tanto, si aumenta el consumo, el endeudamiento exterior por fuerza crece, al proyectarse desde una economía abierta.Por supuesto que el corte del consumo repercute sobre el sector servicios y sobre el empleo. Pero la salida es el incremento de la renta de los españoles gracias a crear actividades de bienes y servicios fuertemente competitivos en otros mercados. Cabe la posibilidad de renunciar al progreso, cerrando nuestra economía, y levantando unas barreras al grito de ¡Vivamos con lo nuestro! Y lo nuestro creó, cuando se intentó, con un mercado como el español, desde Cánovas del Castillo en 1892 hasta que se comenzó a liquidar con el Plan de Estabilización de 1959, todo un conjunto de «males de la Patria» para coger el título del libro de Lucas Mallada que señalan que ése, el de aumentar el consumo ahora obligadamente y separarnos de la competitividad, es el camino de la decadencia económica de España. Y ¡ojo! Keynes, ya en su «How to pay for the war?» señaló que él no era partidario, precisamente en realidades como las que vivimos ahora en España, de que la medicina de aumento del consumo interior fuese otra cosa que una droga euforizante y catastrófica al final. Confirma esta actitud Hayek, relatando las duras palabras de Keynes sobre algunos de sus seguidores, en el tomo «Hayek sobre Hayek (Un diálogo autobiográfico)» (Unión Editorial, 2010). Convendría que se releyesen.
Publicado en www.abc.es

Cargando...





1 comentario a “Falsa solución”
By justoespañol on Sep 19, 2010 | Responder
Introducción
El engreimiento ciega al ser humano para percibir y resolver su problema de escasez de conocimiento.
El conocimiento se encuentra disperso en millones de personas y el aclarar cómo recoger, acrecentar y coordinar todo ese conocimiento subjetivo y dinámico es el cometido fundamental de la ciencia económica.
KEYNES SE OLVIDA DE LA PERSONA HUMANA CUYO ACTUAR ES EL CENTRO DE LA CIENCIA ECONÓMICA
Keynes es un enfoque exclusivamente macro-económico y por lo tanto elimina lo micro, o sea, elimina a la persona, que es donde se ubica el conocimiento, la creatividad, los incentivos y aparece en escena el auténtico problema económico, que es la necesidad de coordinación entre las personas.
Si en nuestra percepción eliminamos lo micro (es decir a la persona) la sociedad se queda ciega, sin conocimiento. Nos quedamos sólo con el “iluminismo” del líder de turno y estamos entonces ante un acto de fe: creer en su “iluminación” ya que la racionalidad te lleva a ver que una persona por muy inteligente e ilustrada que sea, dispone de muchísimos menos conocimientos, percepciones, imaginaciones, creatividades que los que se encuentran dispersos en millones de personas.
Aunque el líder conociese (que no es así) mucho mejor los fines a alcanzar por la sociedad, carece de conocimiento para dar las órdenes adecuadas para poder poner en práctica su “iluminación”.
Al olvidarse de la persona se pierde el conocimiento concreto para actuar racionalmente
Además, el líder si quiere hacerse cargo de todo el panorama tiene que elevarse en nivel de abstracción y por lo tanto perder en conocimiento concreto.
Pero el mundo funciona y progresa descubriendo y utilizando cada vez más conocimiento concreto que se encuentra disperso en millones de personas, conocimiento concreto que jamás podrá alcanzar el líder por tratarse de un conocimiento subjetivo.
Éste podrá asesorarse de ayudantes, pero en todo caso su conocimiento será abstracto, escaso y de segunda mano, mientras que el conocimiento de todas y cada una de las personas es un conocimiento concreto, abundante y de primera mano y por lo tanto se trata de un conocimiento insustituible.
Eliminar la microeconomía es eliminar toda esta abundancia y riqueza de conocimiento.
Se podrá decir que el líder tendrá menos cantidad de conocimiento, pero a cambio la calidad de su conocimiento es muy superior a la del mercado.
Pero ya hemos dicho que el mundo funciona con conocimiento concreto. El conocimiento abstracto sólo sirve para organizar mejor el conocimiento concreto y el líder de turno carece de esta clase de conocimiento.
KEYNES AL DESCONOCER LA MICROECONOMÍA DESCONOCE LA FUNCIÓN DE LOS PRECIOS
Precisamente, el desconocimiento por parte del Estado del funcionamiento del mecanismo de los precios hace que la manipulación de los precios sea la causa de la descoordinación de la economía y el origen de los problemas económicos.
Los precios son información e incentivos. Manipular los precios es atacar la información y los incentivos y descoordinar el sistema.
Con precios libres coinciden la oferta y la demanda de los distintos productos. No hay ni abundancias ni escaseces.
Con precios intervenidos la oferta pasa a ser mayor que la demanda o viceversa.
En el primer caso no todo lo que se ofrece se vende: aparece el paro.
En el caso de que la demanda fuese mayor que la oferta aparecerían los mercados negros.
Toda política estatal es de una forma o de otra una manipulación de precios y por lo tanto es una descoordinación entre las ofertas y demandas de cada producto.
Quien se sumerge en los “detalles” pierde la visión de conjunto, que es lo que le sucede al estatismo y al perder esta visión todo se vuelve caótico.
El liberalismo, por el contrario, prescinde de los detalles y se eleva en nivel de abstracción para ver mejor el conjunto (a través de la información sobre el valor o aprecio por los distintos bienes que nos proporcionan los precios relativos) y deja los detalles a que los resuelvan quien está en contacto con ellos, es decir la iniciativa privada de millones de personas.
LIBERTAD REQUISITO SINE QUA NON DE LA CREATIVIDAD
La realidad esconde infinitas sorpresas.
Ver las cosas creativamente es abrir la mente para ir descubriendo aspectos y soluciones impensadas hasta la fecha.
El verdadero progreso humano está, no en hacer lo mismo repetitivamente, sino en descubrir la realidad del mundo a través de millones de mentes creativas y de actuar según las realidades descubiertas (entendiendo por creatividad el ir desvelando las infinitas realidades escondidas).
No hay el menor progreso sin creatividad. La creatividad personal es el requisito ”sine qua non” del progreso humano y la libertad personal es el requisito “sine qua non” de que la creatividad pueda aflorar.
En una sociedad libre, el futuro es creatividad y adaptación creativa a esa nueva creatividad.
La sociedad tanto para sobrevivir como para progresar necesita creatividad.
El keynesianismo trata de sostener artificialmente actividades fracasadas, no actividades de futuro.
El keynesianismo que nos propone para salir de la crisis hacer más de lo mismo no es la solución. La salida de la crisis es liberar la creatividad humana para ir descubriendo y satisfaciendo los deseos prioritarios de las diversas personas.