"La libertad abstracta al igual que otras simples abstracciones, no puede ser encontrada."
Edmund Burke

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Él la pudo matar pero la amó, en aquellos tiempos del otro genocidio.

Publicado por Carmelo López-Arias Montenegro el 30 de Septiembre de 2010 en Cultura y Libros.
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Si en Alemania se persigue a quien niega el genocidio judío, en Turquía se persigue a quien afirma el genocidio armenio. Es más, el gobierno de Recep Tayyip Erdogan, aliado de (…)

Si en Alemania se persigue a quien niega el genocidio judío, en Turquía se persigue a quien afirma el genocidio armenio. Es más, el gobierno de Recep Tayyip Erdogan, aliado de José Luis Rodríguez Zapatero, considera casus belli diplomática que un país se posicione con crudeza al respecto de aquella terrible historia, como ha hecho Francia al penalizar también su negación.

Pero se acerca el primer centenario de unos hechos que han pasado casi desapercibidos en la historia precisamente por su magnitud. Quienes sobrevivieron a aquel holocausto fueron tan proporcionalmente pocos, y gozaron de tan poca influencia -condenados durante años a contentarse con sobrevivir-, que hoy casi hemos olvidado que en 1915 el gobierno de Enver Pachá exterminó a un millón y medio de armenios en pocos meses con pretextos a medias nacionalistas (los armenios rusos contribuyeron a derrotas otomanas en importantes batallas del frente oriental de la Primera Guerra Mundial), a medias religiosos.

Los armenios eran cristianos en una Turquía musulmana, y aunque el gobierno de los Jóvenes Turcos pretendía supuestamente laicizar el país, no dudó en excitar el odio religioso contra la población no mahometana. Y para evitar cualquier posible resistencia a las matanzas, las unidades armenias del ejército otomano fueron desarmadas en la Navidad de 1914. Pese a lo cual, los cristianos se batieron posteriormente en varios enfrentamientos guerrilleros contra sus opresores, hasta que se desencadenaron las “marchas de la muerte” de julio y agosto de 1915 hasta los campos de concentración sirios.

Para que nadie olvide

La gran epopeya literaria de aquellos días es Los cuarenta días del Musa Dagh, de Franz Werfel, publicada en 1933, pero ahora le ha salido una competidora. Se trata de El Gendarme, de Mark T. Mustian (La Esfera de los Libros).

Es la historia de un anciano que reside en Estados Unidos en la década de los noventa con un gran vacío en su memoria, perdida por una herida de guerra. Pero ese espacio hueco empieza a llenarse de contenido a raíz de un derrame cerebral. Y entonces, con pasmo y horror, se ve a sí mismo como un gendarme conduciendo a miles de armenios hacia Siria por el desierto, con un maltrato atroz, sin comida ni atención médica, en un camino seguro hacia la muerte. El Emmett Conn que es hoy fue, en su juventud, Ahmet Khan, un militar turco que, herido luego en el frente, fue confundido con un soldado inglés, rehaciendo inconscientemente una vida que no era la suya, ajena al sufrimiento que había causado.

Y entonces Emmett recuerda algo más: que durante aquella travesía innoble conoció a una muchacha armenia de excepcional belleza, de la que se enamoró. El Gendarme es también la historia de la búsqueda de esa joven, una obsesión del protagonista para obtener, encanecido y cercana ya la muerte, el perdón por lo que hizo.

Mustian ha cosechado unas críticas excepcionalmente positivas para una primera novela. La obra bebe de numerosos testimonios orales, y de un viaje, casi iniciático, con el que el autor recorrió, en autopista y coche refrigerado como reconoce, un camino que fue de muerte para sus antepasados lejanos.

Turquía y Armenia restablecieron relaciones diplomáticas en 2009 con la promesa de esclarecer ese pedazo oscuro de la historia. Pero por parte de Erdogan se trata más de un gesto hacia la Unión Europea, que un apunte de reconocimiento de lo que pasó. Y no ayuda, desde luego, el creciente impulso islamista de aquel país.

En los últimos años multitud de Estados han ido reconociendo el genocidio armenio. España, aún, no.Mark T. Mustian. El gendarme. La Esfera de los Libros. Madrid, 2010. 352 pp. 21,90

Publicado en www.elsemanaldigital.com

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