Al hilo de las soflamas de Esquerra
La campaña electoral catalana que está llegando a su fin no ha sido lo que se dice ejemplar: a los disparates y mentiras habituales estos días se ha unido una (…)
La campaña electoral catalana que está llegando a su fin no ha sido lo que se dice ejemplar: a los disparates y mentiras habituales estos días se ha unido una tendencia a lo chabacano cuando no pornográfico que dice mucho, demasiado, de nuestro país y sus políticos. No obstante, de todo se aprende, e incluso la ya bautizada como “pornocampaña” catalana nos puede aportar material para la reflexión.
No me voy a detener en lo que revela el uso de una sexualidad banalizada en el ámbito político, que Carlos Segadé tan bien ha analizado en su artículo Sin razones para votar . Me detendré, por le contrario, en las declaraciones que el candidato de ERC, Joan Puigcercós, realizó en el inicio de campaña afirmando que “Madrid es una fiesta fiscal y en Andalucía no paga ni Dios” (y también pasaré por alto el tono chusco y blasfemo, tabernario en suma, de quienes han tenido importantes responsabilidades de gobierno durante los últimos ocho años). Pasados unos días del exabrupto y tras la rasgadura de vestiduras de rigor por parte de algunos dirigentes andaluces, Puigcercós matizaba que no quería ofender pero se reafirmaba en el supuesto déficit fiscal catalán.
El tema me parece importante, especialmente porque es uno de los factores que más erosionan el sentimiento de pertenencia a eso que el Papa nombró en su despedida en el aeropuerto de El Prat la gran familia de los españoles. Si en una familia hay un vago que despilfarra lo que el hermano trabajador trae a casa es previsible que, antes o temprano, la cosa acabe mal.
Lo primero que hay que decir, me parece, es que el mismo concepto de déficit fiscal es altamente problemático. En primer lugar porque deja fuera del cálculo variables importantes: por ejemplo, la inversión en formación de las regiones más pobres en personas que luego se trasladan a vivir a las regiones más ricas donde existen mayores oportunidades. Es éste un capital social que se traspasa de una región pobre a otra rica (que ve aumentar su capital social sin coste para ella) y que no se registra en la balanza fiscal.
Además, ¿por qué hablar del déficit fiscal catalán y no del déficit fiscal de Barcelona respecto de, pongamos, la Segarra? Si es verdad que, tal y como afirma Puigcercós, Andalucía recibe más de lo que da, también la comarca de la Segarra recibe más de lo que da, lo mismo que el barrio de Nou Barris en Barcelona. En cualquier estado existe un flujo vía impuestos de las regiones más ricas hacia las más pobres, del mismo modo que existe un flujo desde las rentas más altas a las rentas más bajas (por cierto, por qué la redistribución es mala entre regiones y buena entre personas?). El problema me parece que radica en otro lugar.
No se puede ocultar que la situación del PER en Andalucía es un escándalo de enormes proporciones y profundamente injusto que no debería permitirse por más tiempo y que genera una justificada indignación entre muchos españoles, catalanes o no. Como también es un escándalo que la Generalitat de Cataluña financie con generosos millones a la prensa afín y en cambio niegue, alegando restricciones presupuestarias, ayudas a las familias con niños discapacitados. El problema no es Andalucía, ni Cataluña, el problema es un sistema en el que los partidos políticos se creen dueños del erario público y disponen de él, con absoluta desvergüenza, no en aras al bien común, sino para asegurarse bolsas de votos. No se trata de que Cataluña sea esquilmada por Andalucía, sino de que una serie de trabajadores catalanes y andaluces somos esquilmados con una carga impositiva alimentada por políticos catalanes y andaluces (en esto todos están de acuerdo) que mantiene una estructura de reparto de prebendas y poder indefendible. Y la manera de enfocarlo no es enfrentando a unas regiones con otras, sino desmontando el perverso mecanismo de un gasto público desbocado y sin control empleado para que el partido de turno premie a los suyos y se mantenga en el poder. Mientras no cambiemos este estado de cosas estaremos a merced de cualquier demagogo que, como Puigcercós, utilizará la injusticia escandalosa de otros para tapar la injusticia escandalosa propia.

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4 comentarios a “Al hilo de las soflamas de Esquerra”
By ANTONIO MARTIN MORADILLO on Nov 25, 2010 | Responder
Desde la REPÚUBLICA INDEPENDIENTE EUROPEA DE INSUMANCIA, tras deliberaciones, su Presidente como Portavoz, dice:
LOS CIUDADANOS CATÓLICOS DE INSUMANCIA, EXIGIMOS AL MINISTRO DE FOMENTO DE ESPAÑA, se retracte y pida perdón públicamente, por las PALABRAS OFENSIVAS CONTRA LA IGLESIA CATÓLICA, pronunciadas en la campaña de las Elecciones en Cataluña.
Esperamos pida perdón, públicamente, antes del día 28.
By Javier Orts on Nov 26, 2010 | Responder
Es un artículo estupendo. Y no sólo son estas declaraciones de ERC las que llaman la atención sino, por ejemplo, el panfletito de las juventudes de CiU donde España le roba la cartera a Cataluña por ese supuesto déficit del 9%. En Madrid se barajan otras cifras y la aportación que cada madrileño hace -y que no recbe, porque los catalanes a la postre sí- excede a todo el conjunto nacional. Porque ahora en el resto del pais -garcias a Ciudadanos, por ejemplo- sí se sabe lo que se dice y se hace en Catalunya. Y se mira con lupa. Y no se pasa ni una. Es paradójico. Con Irlanda intervenida, Portugal a punto de serlo -y todos sabemos que es tal el volumen de transacciones e inversiones entre Portugal y España que a la larga somos un único bloque económico- y el espanto (y bochorno) a que seamos los siguientes, que es increible que nuestros políticos ni siquiera escuchen, ni reflexionen ni acepten que esto se ha acabado, que esto es una crisis estructural e institucional y que a todos los cerdos les ha llegado su San Martín.
By José A. Rozas on Nov 28, 2010 | Responder
Ese, justamente, es el corazón del problema. Es frecuente oír hablar de justicia fiscal pero nadie habla de justicia financiera. La cuestión no es tanto cómo se reparte la carga tributaria, que también, sino qué uso se hace de los ingresos públicos. La Constitución se refiere a la capacidad económica -personal, que no territorial- como criterio de distribución de los tributos, pero también menciona la equidad y la eficacia como principios rectores de la asignación del gasto público.
Si los políticos gastasen bien podrían exigir menos esfuerzos económicos a los ciudadanos y el sistema ganaría en justicia fiscal y en justicia financiera. ¡Y usted que lo vea!
By José Luis Jiménez on Nov 30, 2010 | Responder
Es importante pensar en la situación de ciudadanos individuales andaluces, que pagando mucho más que otros ciudadanos individuales catalanes, no tienen ni la mitad de servicios, a parte de estar recibiendo insultos de ese tipo constantemente.
Tampoco estaría mal pensar en la realidad de los impuestos, ya que, por ejemplo, los monopolios de Endesa y Gas Natural en Andalucía emiten sus facturas desde Barcelona, y por tanto el IVA de todas las facturas de Luz y Gas andaluzas figuran como contribuciones catalanas, y esto es sólo un pequeño ejemplo.