"The truth is, politics and morality are inseparable. And as morality's foundation is religion, religion and politics are necessarily related. We need religion as a guide."
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Cómo convertirse en un auténtico caballero de los pies a la cabeza

Publicado por Carmelo López-Arias Montenegro el 14 de Diciembre de 2010 en Cultura y Libros.
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Éste es de esos libros que se leen con gusto y con una sonrisa en los labios, pero tomando alguna que otra nota o destacando algún subrayado para tener en (…)

Éste es de esos libros que se leen con gusto y con una sonrisa en los labios, pero tomando alguna que otra nota o destacando algún subrayado para tener en cuenta. Los hombres, por supuesto. Ellas preferirán más bien regalarlo, aunque su obsequio irá acompañado de una frase sarcástica: “¡Anda, mira a ver si aprendes a parecerte un poco a este modelo!”.

Pero es imposible. El gran libro de los hombres (Ciudadela), con sus “trucos y consejos clásicos para el hombre de hoy”, nos obliga a dominar el arte del afeitado clásico con destreza similar al directo a la mandíbula; a hacer un fuego en el campo con pareja desenvoltura al siempre difícil instante de dar propina; a dar la mano como es debido y como es debido cortar una relación; a combinar calcetines, zapatos y cinturón y dominar tres nudos de corbata con la misma habilidad con que pronunciamos un discurso; a comportarnos en el casino con esa mezcla de seguridad y suficiencia con la que debemos saber cambiar un neumático.

¿Han respirado? Porque esto no es todo.

El manual de Ignacio PeyróBrett y Kate McKay no nos ofrece sólo orientación para una soltería dorada de logros profesionales y fines de semana conquistadores. También nos exige ser buenos novios, buenos maridos y buenos padres: el lenguaje de las flores y la elegancia y el respeto en las citas, antes del matrimonio; el cultivo de la amistad conyugal y del romanticismo, después; y, en cuanto llegan los hijos, desde atender el parto si no llegamos a tiempo al médico y cambiar un pañal, hasta cuándo y cómo leerle un cuento a los vástagos o enseñarles a montar en bicicleta, a interpretar el tiempo según sean las nubes y a conocer los recovecos del firmamento.

Sabor añejo… y cibermodales

Todo este auténtico vademécum nos viene envuelto en una estética muy british, con un aire en las cubiertas (que asemejan con originalidad el deterioro del libro de segunda mano) y en los dibujos que recuerda manuales que estaban en vigor a finales del siglo XIX y principios del XX para transmitir virtudes como la urbanidad e inculcar conocimientos prácticos sencillos para transformar el gusano en mariposa.

Con todo, que nadie piense que estamos ante el típico “libro-curiosidad”. Ni mucho menos. Primero, porque los consejos que ofrece son útiles de verdad, y no es fácil encontrarlos todos reunidos en un volumen. Algunos son más superficiales, desde la forma de llevar el pañuelo en la americana hasta la técnica precisa para enseñar a un hijo a hacer rebotar una piedrecita sobre el agua de un lago. Otros afectan a momentos que pueden ser claves, como la forma de encarar un discurso decisivo o la actitud correcta para no quedar a la altura del betún cuando somos convidados a una casa particular donde no tenemos demasiada confianza.

El caso es que, antes, todas estas reglas de comportamiento podían aprenderse a través de cauces diversos (la familia, la escuela, el entorno social), pero hay que reconocer que las buenas maneras no viven su mejor momento ni protagonizan, por ejemplo, el influyente espacio televisivo. Quien quiera lucirlas va a tener que currárselo más que generaciones anteriores, y en El gran libro de los hombres va a tener una buena guía. Y que nadie tema parecer anticuado si la sigue, porque incluye asimismo orientaciones para moverse en las redes sociales y un buen catálogo de “cibermodales”.

La masculinidad como concepto moral

Pero esta obra es más que un elenco de esa naturaleza, redactado de forma amable en complicidad con el lector. Impone sobre todo un exigente modelo moral. El hombre que dibujan los autores como ideal es, sí, un todoterreno con algo de dandy y algo de machote, pero es sobre todo una persona extraordinariamente responsable, laboriosa y respetuosa con los demás.

Tras un “Diccionario urgente del caballero actual”, orientativo de lo que nos espera y muy divertido, los capítulos siguientes se refieren al caballero, al amigo, al amante, al padre, al líder, al héroe, al aventurero… y el octavo y último, al “hombre bueno… de verdad”. Todo lo que se nos ha enseñado antes conduce hasta ahí, a esa ”búsqueda de la perfección moral” que da título al primer epígrafe del capítulo.

“Lo único que necesita la masculinidad es ser redescubierta”, afirman los autores en la introducción, frente a quienes, en nombre de la ideología de género, pretenden “despojar al hombre de su hombría y su sensibilidad propia”. Estas páginas se orientan a despertarla y defenderla sin complejos, pero también a vincular masculinidad y caballerosidad: caballerosidad plasmada en once puntos que suponen todo un programa y con los que arranca el libro, caballerosidad que “ahora vuelve con optimismo y con naturalidad”, como cierra el epílogo.

Un manual, pues, para hacernos mejores. Con que aplicásemos la mitad de cuanto aquí se nos sugiere, ya podríamos esperar de Rudyard Kipling el parabién de su último verso: “Serás hombre, hijo mío”.Publicado en www.elsemanaldigital.com

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