Territorio Marlboro
En cuestión de días, la publicación de un artículo titulado de este modo podría considerarse un hecho constitutivo de infracción administrativa, que es el arma con que nos persigue la (…)
En cuestión de días, la publicación de un artículo titulado de este modo podría considerarse un hecho constitutivo de infracción administrativa, que es el arma con que nos persigue la ética moderna, en sustitución y desprecio de los tribunales. Como no he querido poner en un aprieto al editor, he preferido adelantarme al 2 de enero y escribir este último alegato en defensa de la libertad, que no del tabaco, en los últimos momentos del año 2010.
Parece que criticar la nueva ley del tabaco debe ser sólo cosa de fumadores. Pero el texto legal, que han preparado nuestros representantes y, sobretodo el Ministerio de Sanidad, encierra preceptos que cercenan las libertades de todos los españoles.
Durante este mes de diciembre, el Congreso y el Senado han aprobado la Proposición de Ley por la que se modifica la Ley Antitabaco de 2005, que entre otras cosas, regula la venta, el suministro, el consumo y la publicidad del tabaco. Conceptos suficientemente etéreos que ponen al servicio de la expansiva jurisdicción administrativa cualquier cuestión que se pueda suscitar en este campo.
El nuevo texto legal, bajo la rúbrica Publicidad, en la que parece que todo cabe, prohíbe a los medios de comunicación la emisión de programas en los que los presentadores, colaboradores o invitados mencionen o muestren directa o indirectamente, marcas, nombres comerciales, logotipos o signos identificativos o asociados a productos del tabaco.
El listado de todo lo que estará prohibido a partir del 2 de enero es infinito. Sin salirnos del artículo 9 me vienen a la cabeza miles de ejemplos. Todo es cuestión de que el inquisidor de turno decida perseguirnos, por supuesto, con la ley en la mano. Supongo que por fin encerrarán a mi cuñado si algún día pasa por un plató de televisión y se dedica a jugar con el mechero de Lucky mientras finge que te escucha; con su pertinente agravante si lo hace en horario infantil. Supongo que multarán al cámara por cómplice. Supongo que al público que aparece en esos programas, -dejémoslo en “de por la tarde”-, le embargarán las camisetas.
Supongo que no se podrán retransmitir películas rodadas Antes del Leviatán y, por extensión, la prohibición deberá aplicarse a la iconografía del Che Guevara, a la música de Andrés Calamaro y cualquier forma de expresión artística en la que el tabaco aparezca tangencialmente.
La imposibilidad del cumplimiento de esta norma en todos sus extremos es manifiesta. Por desgracia, eso es lo que menos preocupa a nuestros gobernantes; y solamente sería ridículo si se quedara en eso, en su ignorancia. Pero esta norma encierra un nuevo truco mediante el que veremos cómo, en su caso, se ignora esta disposición. Hasta que convenga, o sea necesario, castigar a alguno que moleste o que se mueva demasiado.

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1 comentario a “Territorio Marlboro”
By José Miguel Reig on Dic 30, 2010 | Responder
Hay que ser ignorante para ir en contra de las viejas costumbres que facilitan convivir pacificamente…