"To be conservative is to prefer the familiar to the unknown, to prefer the tried to the untried, fact to the mistery, the actual to the possible, the limited to the unbounden, the near to the distant, the sufficient to the superabundant, the convenient to the perfect, present laughter to utopian bliss."
Michael Oakeshott

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La sustitución de Zapatero

Publicado por Carlos Segade el 14 de Enero de 2011 en Política y Sociedad.
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En su intervención sobre la memoria económica del 2010 el presidente del Gobierno ha renunciado, aparentemente, a su política económica socialistamediante una rotunda  declaración de intenciones por la que se (…)

En su intervención sobre la memoria económica del 2010 el presidente del Gobierno ha renunciado, aparentemente, a su política económica socialistamediante una rotunda  declaración de intenciones por la que se sube al carro de las reformas económicas que le dicta Europa, una Europa que no es precisamente socialista.España tiene un problema que otros países han solucionado por la vía electoral. Tenemos un presidente de gobierno dedicado a poner en práctica unas medidas económicas en las que no cree, y que sus asesores, estatalistas como él, no le han aconsejado nunca hasta ahora.

Alemania, “la Merkel”, nos dicen de forma despectiva, es quien decide qué medidas se deben tomar. La realidad es que los alemanes saben muy bien de lo que están hablando y sus consejos no deben caer en balde. Desde el fin de la guerra mundial, el socialismo no llegó al gobierno federal alemán hasta 1969, cuando Willy Brandt se hizo con la cancillería, más llevado por un deseo de cambio de aires y de puesta a prueba del sistema de posguerra que por una necesidad real. De cualquier forma, en el plano económico es sabido que hasta ese momento se hablaba de un milagro alemán, que no era precisamente un milagro socialista. Cinco años después, Brandt, acosado por el escándalo de espionaje más famoso de la década, fue sustituido por el también socialdemócrata Helmut Schmidt, quien gobernó con cierto éxito hasta 1982, dando comienzo a la era Kohl, que se alargaría hasta 1998. En esa etapa, nada más y nada menos que de dieciséis años, se volvió a los viejos tiempos de la prosperidad a pesar de la carga casi insoportable de la unificación de los territorios desolados por el socialismo real, truncada por un escándalo de partido que abrió las puertas del poder al socialista Schröder. Pero los años de gobierno del SPD trajeron consigo el mal trago económico y la pobre gestión política, por lo que Schröder, que gozaba entonces de la inútil admiración del Zapatero, tuvo que dejar el poder en 2005. O sea, resumiendo, desde el fin de la guerra, los socialistas alemanes han gobernado solo veinte años en total, siempre dejando al país maltrecho, con problemas que luego han tenido que resolver unos mejores gestores de la cosa pública. Hay que alegrarse, entonces, de que la solución a nuestros problemas económicos venga dada por aquellos que han tenido una larga experiencia en evitar los descalabros dejados por otros.

En Gran Bretaña la situación ha sido similar, salvando las distancias. Los laboristas gobernaron en diferentes momentos desde 1945 sumando en total unos treinta años, de los cuales los más estables fueron los de Tony Blair, el más pragmático y menos dogmático de todos los laboristas del siglo veinte.

Aunque se podrían poner más ejemplos y relacionar una pobre gestión estatal con el auge de partidos socialistas en las potencias líderes de Europa, lo cierto es que el socialismo en el poder es una amenaza para los intereses particulares de los ciudadanos europeos.

El actual primer ministro británico, Cameron, lo dejó bien claro en el último congreso del Partido Conservador: si cada vez que los socialistas se hacen cargo de la administración del Estado, este se arruina y con él los ciudadanos, la solución será que nunca, nunca más, el pueblo les deje volver a gestionar su dinero. Así de rotundo. Así de simple.

La sustitución del presidente del gobierno español, de la que tanto se está escribiendo y hablando, sería aconsejable a corto plazo, pero eso no es más que alargar el problema y retrasar una soluciónde más calado histórico. Como cada día resulta más evidente, el pueblo español debe dar la espalda ya al socialismo y al intervencionismo, tanto en el nivel autonómico como en el central, tanto en la izquierda como en la derecha, tanto en lo económico como en lo social.

La historia de nuestros países vecinos demuestra que no son más demócratas porque gobierne la izquierda, sino al contrario, que han podido desarrollarse como países democráticos porque han sabido mantener al socialismo alejado del poder.

España necesita cambiar sus liderazgos en todos los niveles de su modelo de Estado, porque no solo es cuestión de personas, de una pura sustitución de los “quemados”, sino de una sustitución de ideas y principios.

España tiene una larga tradición de estatalismo, prácticamente dominante en todo el siglo XX, y tiene que aprender a desconfiar, no del ciudadano, como ahora, sino del Estado, que es esa maquinaria por la que unos pocos secuestran la voluntad y la libertad de una mayoría con los bolsillos arruinados.

  1. 1 comentario a “La sustitución de Zapatero”

  2. By Dionisio on Ene 27, 2011 | Responder

    El problema no es Zapatero sino el sistema de desgobierno establecido: en esto ha consistido la transición. Zapatero, por edad, ignorancia, nihilismo, es sólo un producto del sistema.

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