Poder global y religión universal
Aparentemente la recomendación de esta semana es un librito. Es cierto: pocas páginas y formato de bolsillo. Sin embargo, se trata de un librazo. No se puede transmitir más ni (…)
Aparentemente la recomendación de esta semana es un librito. Es cierto: pocas páginas y formato de bolsillo. Sin embargo, se trata de un librazo. No se puede transmitir más ni de mayor importancia y calidad en menos espacio. El ritmo del libro es trepidante, mejor que el de cualquier thriller que puedan ustedes ver en el cine, y el tema es apasionante porque es el tema de nuestro tiempo: la expulsión de Dios porque Donde Dios es excluido entra en su lugar la ley de la organización criminal, no importa si ello sucede de forma desvergonzada o atenuada. Esto empieza a ser patente allí donde la eliminación organizada de personas inocentes -aún no nacidas- se reviste de una apariencia de derecho, por tener a su favor la cobertura del interés de la mayoría“ (J. Ratzinger), cita esta con la que se inicia el libro (pág. 12).Algunos me dirán que esto no es un libro de Economía, pero, aunque sólo sea porque habla de organizaciones criminales, ya es interesante para los que nos dedicamos profesionalmente a lo económico. Yo les diré que, en cualquier caso, también es un libro de Economía pero sobre todo que, como nos comenta Russell Kirk, en la reseña que le dedicamos el pasado 1 de diciembre, el problema económico se mezcla con el político, y el problema político con el problema ético, y éste con el problema religioso. Aunque a nuestras autoridades no les guste reconocerlo, el problema económico moderno tiene una base moral que no se soluciona con su mantra de los nuevos valores del hombre nuevo que nos conducen al paganismo anterior a Cristo. Pero, en cualquier caso, no me voy a adentrar mucho en ese camino, dada que mi especialidad es la que es y mis conocimientos escasos.
La crisis es, en mucho, una crisis de natalidad y de caridad: la capacidad de trabajar, que es el pan que cada nuevo ser trae bajo el brazo, con la consiguiente división del trabajo y la especialización, hace crecer la economía, y el amor por los débiles, los que carecen de esa capacidad, nos impulsa a producir para ellos. Claramente, el texto que les comento nos muestra que se está imponiendo en nuestras autoridades mundiales la visión pesimista y malthusiana del hombre que continuamente la teoría económica ha mostrado como errónea: la preocupación de los países centrales por la naturaleza, ésta es una fachada que disimula su propósito de conservar grandes reservas naturales para alimentar sus opulentos patrones de consumo. Contenidos en la aparente emergencia del cambio climático subyacen dos imperativos: esterilizar a los pobres e impedir su desarrollo económico (pág. 42). Y añade un poco más adelante: Al Gore (…) propuso un férreo control de natalidad global, con la excusa de preservar los recursos del planeta. El modo en que está planteado el tema del calentamiento global es una excusa para limitar la población mundial y exigir a los países pobres en vías de desarrollo implementar recaudos costosísimos para impedir la contaminación ambiental. Vale decir, condenarlos al subdesarrollo. Por eso, Václav Klaus, presidente de la República Checa, declaró: “Combato este nuevo alarmismo sobre el calentamiento global que se ha convertido en una ideología y en un intento de reprimir la libertad individual y el desarrollo de la prosperidad en el mundo” (págs. 42 y 43). Sigan leyendo esta página 43 y luego me dicen si esto no es también Economía. De paso, sólo la reproducción de estas citas aumentará el número de etiquetas con afán peyorativo que recibo, y que son mis mejores medallas, con una nueva: la de negacionista, que es la que nos aplican por igual a los que negamos el cambio climático y a los que niegan el holocausto judío, como si fueran lo mismo y fuéramos los mismos.
Está claro que el cuadro que nos presenta el autor Juan Claudio Sanahuja, que dirige la interesantísima página http://www.noticiasglobales.com/, nos muestra que las autoridades mundiales han abandonado la tesis marxista de que el sistema de producción crea la superestructura ideológica, para terminar dándole la razón a Weber y a los que creemos que es la religión la que crea el sistema de producción. Sin embargo, poco amantes de la verdad como son, no les interesa la religión verdadera o la búsqueda de la verdad, que sienta las bases científicas del progreso económico y material, como se ha demostrado en Occidente durante siglos, y pretenden una nueva religión que, si bien les está dando el poder y el control de las conciencias, les ha generado la quiebra del Estado del Bienestar: Derecho y religión son instrumentos para “legitimar” lo que sea. Este doble instrumento es mortal para la comunidad humana. Es lo que resulta de diferentes experiencias realizadas en el cuadro del Estado-Providencia. Este, a fuerza de querer complacer a los individuos, ha multiplicado los “derechos” subjetivos de condescendecia, por ejemplo en materia de divorcio, de sexualidad, de familia, de población, etc. Pero haciendo eso, el Estado-Providencia ha creado innumerables problemas que es incapaz de resolver. Con la extensión de estos “derechos” de condescendencia a escala mundial, los problemas de pobreza y de marginalización se multiplican a tal punto que ningún Gobierno podrá resolverlos (pág. 145 que corresponde al anexo final de Michel Schooyans). Para que luego me digan ustedes que esto no era un libro (sólo) de Economía.
Publicado en www.hispanidad.com

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2 comentarios a “Poder global y religión universal”
By Dionisio on Ene 27, 2011 | Responder
¿Cuál es el título del libro y quien lo edita o distribuye?
By Fundación Burke on Ene 27, 2011 | Responder
Poder global y religión universal. Juan Claudio Sanahuja, Editorial Vórtice. Buenos Aires, 2010.