"Nadie mirará hacia una posteridad que nunca mira hacia sus antecesores."
Edmund Burke

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Los bancos centrales culpables

Publicado por Rubén Manso Olivar el 1 de Febrero de 2011 en Cultura y Libros.
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La recomendación de esta semana es un librito (corto, con mucho espacio y letra apta para la presbicia) que se editó hace poco más de un año, a finales de (…)

 

La recomendación de esta semana es un librito (corto, con mucho espacio y letra apta para la presbicia) que se editó hace poco más de un año, a finales de 2009 por la Fundación FAES.

A pesar del apoyo de la fundación y del prólogo de Pedro Schwartz, ha pasado un poco desapercibido. Tal vez porque, como afirma el prologuista en la página 13 respecto de la crisis que nos aflige: Todo ha sido decir que el libre mercado no funciona y nada recordar que el fallo más importante en el origen de esta crisis han sido los errores de los Estados y sus agencias y reguladores, y está claro que el discurso político imperante no puede admitir que el error es más suyo que de su enemigo, los mercados internacionales (así dicho: en plural y en xenófobo).

Taylor es famoso por haber desarrollado una regla, que lleva su nombre, y que sirve a los bancos centrales para establecer una guía de crecimiento de la cantidad de dinero en circulación que no genere inflación. En otras palabras, es el artífice de una pauta de comportamiento que elimina las decisiones discrecionales de los comités de dirección de los bancos centrales, como recomendaba ese icono de la progresía irredenta que era Milton Friedman, premio Nobel de Economía en 1976 por méritos comprobados, a diferencia de algún otro premio Nobel de la Paz reciente, que lo ha sido por méritos esperados. Lo de la regla no está mal, aunque no deja de ser un sucedáneo del patrón metálico que Dick el mentiroso se cargó, y que, sólo por eso, haber sido víctima de Nixon, debería de gozar de más popularidad entre la progresía. El profesor Taylor, en defensa de su regla, que por otro lado funciona razonablemente bien y ha sido adoptada por muchos bancos centrales, nos presenta un interesante cuadro en la página 36 (todo ello antes de los famosos rescates de países que comenzaron va a hacer un año). En dicho cuadro (una relación entre la inversión en vivienda y las desviaciones de su regla) aparecen en la esquina superior izquierda, Irlanda, Grecia y España. Más a la derecha y arriba la primera, que la segunda, y ésta más a la izquierda y a la misma altura que la tercera. En cualquier caso, las tres naciones aparecían ya muy escapadas en su esquina nororiental, frente al resto de Europa y, muy especialmente, Alemania y Austria, que figuraban en el otro extremo de la diagonal, en la esquina suroccidental del gráfico. Lo demás, es historia. Pero no crean que es un libro de gráficos ininteligibles de los que nos gustan a los técnicos y odian los humanistas como don Eulogio. No, es un texto divulgativo con cierto aparato técnico sencillo que el autor va enseñando a utilizar para demostrar su tesis, que viene reflejada en el subtítulo del libro: De cómo las acciones e intervenciones públicas causaron, prolongaron y empeoraron la crisis financiera.

No se culpa a la legislación insuficiente, ni a la falta de medios de las autoridades, ni siquiera a los supervisores de los mercados y de las instituciones del desastre (al fin y al cabo, los supervisores tuvieron la misma culpa en la crisis que un marido en el adulterio de su esposa y sufrieron las mismas consecuencias para su honor y su patrimonio), sino que se culpa a las autoridades monetarias: los bancos centrales. Léanlo, además así contribuirán a que la Fundación FAES se vuelva liberal de verdad y viva de lo que venda y no de las subvenciones.

Sin Rumbo.

John B. Taylor
Editorial:  Gota a gota, Madrid 2009

Publicado en www.hispanidad.org

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