"Nadie mirará hacia una posteridad que nunca mira hacia sus antecesores."
Edmund Burke

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El desprendimiento de la riqueza

Publicado por Rubén Manso Olivar el 1 de Marzo de 2011 en Cultura y Libros.
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Con frecuencia, especialmente en material de moral, hay que leer lo obvio porque, desde que se perdió el sentido común en la civilización occidental, sólo lo farragoso parece gozar de (…)

Con frecuencia, especialmente en material de moral, hay que leer lo obvio porque, desde que se perdió el sentido común en la civilización occidental, sólo lo farragoso parece gozar de reputación intelectual.Y es que como dice 1. Pedro 5:5 Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes. La lectura de este pequeño texto sobre el sentido de la acumulación de la riqueza es, en sí mismo, un ejercicio de humildad para los que nos hallamos por edad o circunstancias, o por las dos cosas, muy volcados en la actividad económica a la que, por otro lado, todos tenemos que dedicar parte de nuestras vidas.

El texto nos recuerda algo que todos sabemos, aunque sin embargo solemos vivir como si no lo supiéramos: la vida es pasajera y lo único que somos es administradores de nuestros bienes. La institución de la propiedad privada cesa con la muerte y, tanto si creemos en la vida eterna, como el autor y este menda, como si no, todo se queda aquí. La propuesta del autor es vivir esta realidad como si nos la creyésemos, es decir: como si creyésemos que efectivamente nos vamos a morir y como si, además, creyésemos en Dios y en su reencarnación en Cristo. Lo digo así porque, insisto, una cosa es lo que sabemos y en lo que creemos y otra es si nuestras actuaciones son consecuentes con la lógica última de nuestra sabiduría y nuestra Fe. Si nos lo creemos, de verdad, las consecuencias son simples de puro evidentes: el desprendimiento, la generosidad, la limosna y el optimismo, que constituyen cuatro reflexiones y cuatro capítulos de los seis del libro.

No comparto, sin embargo, los escarceos del autor por el ecologismo moderno. Comprendo que en el uso austero de las cosas que debe informar nuestro comportamiento, está también el uso de los bienes naturales de los que suele abusarse por la ausencia de una definición correcta de los derechos de propiedad que ponga fin al comportamiento depredador del hombre. Sin embargo, eso no puede llevarnos a una actitud comprensiva hacia los neomalthusianos ecoprogresistas y su discurso del calentamiento global del planeta, tras el que se esconde, como nos indicaba Sanahuja en otra de las reseñas de esta sección de Hispanidad, la preocupación de los países centrales por la naturaleza, ésta es una fachada que disimula su propósito de conservar grandes reservas naturales para alimentar sus opulentos patrones de consumo. Contenidos en la aparente emergencia del cambio climático subyacen dos imperativos: esterilizar a los pobres e impedir su desarrollo económico (pág. 42). Y añade un poco más adelante: Al Gore (…) propuso un férreo control de natalidad global, con la excusa de preservar los recursos del planeta. El modo en que está planteado el tema del calentamiento global es una excusa para limitar la población mundial y exigir a los países pobres en vías de desarrollo implementar recaudos costosísimos para impedir la contaminación ambiental. Vale decir, condenarlos al subdesarrollo. Por eso, Václav Klaus, presidente de la República Checa, declaró: “Combato este nuevo alarmismo sobre el calentamiento global que se ha convertido en una ideología y en un intento de reprimir la libertad individual y el desarrollo de la prosperidad en el mundo” (págs. 42 y 43). El calentamiento global del planeta llega, gracias a Dios, todos los años el 21 de marzo en el hemisferio Norte y el 21 de septiembre en el hemisferio Sur.

Por lo demás, dedíquenle un rato al libro, se lo merece y les hará, como a mí, mucho bien.

El desprendimiento de la riqueza

Autor:  Mario Pérez Luque

Editorial:  Ediciones Palabra

Publicado en www.hispanidad.com

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