"La superstición es la religión de los espíritus débiles."
Edmund Burke

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La ética de la redistribución

Publicado por Rubén Manso Olivar el 17 de Marzo de 2011 en Cultura y Libros.
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El libro que les recomiendo esta semana me lo regalaron mis amigos de la Fundación Burke, y como les advertí la semana pasada es pequeñito pero matón. De hecho, ni (…)

El libro que les recomiendo esta semana me lo regalaron mis amigos de la Fundación Burke, y como les advertí la semana pasada es pequeñito pero matón. De hecho, ni siquiera puedo afirmar que, aunque corto, se lea rápido porque la densidad de las afirmaciones requiere un fuerte ejercicio de concentración.

Sin embargo, no cabe duda de que es un texto que deben leer. A pesar del título, no es propiamente un texto de filosofía moral o de ética de la economía. Más bien diría que es un libro de microeconomía, o cercano a esta parte de la Ciencia Económica que explica las decisiones de los agentes económicos: en este caso del Estado y de los individuos. O al menos, como tantas veces en autores cercanos o de la Escuela Austriaca, realiza un análisis microeconómico para demostrar si los objetivos hechos públicos pretendidos con determinadas actuaciones públicas se alcanzan. Una vez más, como en todos los análisis a los que se somete el socialismo, no es así. En todo caso se alcanza toda una serie de efectos que no pueden en ningún caso considerarse positivos, salvo por los defensores del totalitarismo. Como libro que utiliza la microeconomía, requiere en ocasiones la familiaridad con el vocabulario o los conceptos propios de la misma para una lectura ágil, pero no es imprescindible aunque, eso sí, con un esfuerzo y mérito mayor.

El texto viene a demostrar lo que muchos de ustedes saben por pura observación: que la redistribución de la renta no se realiza a costa de los ricos sino de las clases medias, a las que se iguala así con las bajas. Lo interesante es la demostración no por los resultados visibles, sino por el análisis de los datos que realiza el autor utilizando como ejemplo la Inglaterra de finales de la década de los cuarenta del siglo pasado. Los datos muestran que los ricos, por muy ricos que sean, son pocos y el volumen de renta que generan por encima de un límite superior no es suficiente para complementar a los pobres, una gran masa, por debajo de un límite inferior. Así el Estado, ha recurrido para complementar a estos últimos a incluir a las clases medias entre los ricos, dado que el número de sus componentes es ya elevado. Finalmente, dado el importante número de ciudadanos que se ven afectados por la política redistributiva, toda la clase media y baja, el Estado ha comprado la paz social incluyendo a ambas clases tanto entre los perceptores de rentas públicas (por cualquier vía: subvenciones, exenciones, precios fijados…) como entre los financiadores de dichas rentas. Un absurdo. En el fondo “cuando más se considera el problema, más claro se hace que la redistribución es no tanto una redistribución del rico al pobre cuanto una redistribución de poder del individuo al Estado” (pág 124). “Así, la consecuencia práctica de la redistribución es la expansión del Estado” (pág. 129). Y es que como poco más adelante indica el texto, la redistribución “consiste en la demolición de la clase que disfruta de `medios independientes´ y en su acumulación en manos de los administradores”. De hecho el libro nos viene a mostrar que prácticamente el Estado ha reducido nuestra capacidad de decidir a qué dedicamos nuestra renta a los gastos de bolsillo, nosotros podemos ingresar lo que sea que él se encargará de retirárnoslo y devolvernos las grandes decisiones de aplicación de nuestra renta hechas: educación pública, sanidad pública, retiro público e inversión pública. Ahora ya, ni eso, al fin y al cabo, tampoco le dejan a usted decidir si quiere ahorrar tiempo gastando en gasolina.

La edición que les presento recoge las conferencias que dio el autor sobre el tema del título en Cambridge en 1951. Es la primera vez que se traducen al español. La traducción es de Armando Zerolo que, además, ha hecho un estudio preliminar sobre el autor, su obra y esta obra de gran calidad y muy amable para el lector. Además el profesor Zerolo nos ha enmarcado el libro dentro de la discusión de la ciencia política actual.

Por lo demás: compren el libro, es barato (apenas 12€), ocupa poco, se lee lento y se disfruta mucho.

Publicado en www.hispanidad.org

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