"El poder del hombre para hacer de sí mismo lo que le plazca significa el poder de algunos hombres para hacer de otros lo que les place."
C.S. Lewis

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El falaz debate de la excelencia escolar

Publicado por Carlos Segade el 12 de Abril de 2011 en Política y Sociedad.
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En los últimos días se ha abierto un debate bastante inútil entorno a la propuesta de la presidenta Aguirre para sacar adelante un bachillerato de alumnos excelentes.La verdad es que (…)

En los últimos días se ha abierto un debate bastante inútil entorno a la propuesta de la presidenta Aguirre para sacar adelante un bachillerato de alumnos excelentes.La verdad es que no se sabe si estos debates ayudan a hablar de educación o a confundir aún más el ya de por sí confuso panorama educativo español. La propuesta fue contestada por fundaciones, sindicatos, partidos y asociaciones, y defendida por otras tantas instituciones sin siquiera pararse a analizar si vale la pena la discusión, como si se asumiera por ambas partes que lo lógico para unos es apoyar este tipo de mensajes y para otros atacar cualquier medida que cuestione, aun en lo más mínimo, el fracasado sistema actual.Vaya por delante que la medida de Aguirre no es discriminatoria, como dicen los socialistas y los igualitaristas dogmáticos, sino que es criticable por aspectos de mucho más calado. El igualitarismo lo estamos sufriendo ahora y no parece que la solución sea mantener una máquina de producir un fracaso escolar medio del 25%. Ponerlo como el único sistema posible carece de fundamento empírico y más aún de fundamento antropológico.

Por su parte, la derecha española y gran parte de la europea está anquilosada en un concepto de la educación que nada tiene que ver con la excelencia, sino más bien con una noción acientífica de la inteligencia humana. Bien estaba hace cincuenta o setenta años considerar que un niño era más excelente que otro en función de sus notas, y digo que estaba bien porque se creía, erróneamente, que la inteligencia solo se expresaba de una manera, o sea, mediante la acumulación de conocimientos que proporcionaba el estudio, medidos con la aplicación de un examen. Esto trajo como consecuencia que se confundierala exigencia con exámenes y estos con la excelencia.

El siglo XXI necesita planteamientos de este siglo, no de hace dos. Ahora no podemos hablar de una sola inteligencia sino de varias inteligencias y, desgraciadamente para los políticos que buscan mensajes simples, las inteligencias resultan imposibles de medir con nuestro plan de estudios. El plan actual no es más que un refrito de los planes anteriores, en aquellos tiempos en los que el coeficiente intelectual representaba la única dimensión de la inteligencia. Como ningún gobierno hasta la fecha se ha parado a considerar que los educadores necesitan más margen de actuación y libertad para educar íntegramente a la persona aplicando los avances científicos de los que disponemos, las medidas que se proponen son anticuadas y falaces, más propias de la propaganda electoral que de una verdadera voluntad reformista.

El argumento que muchas veces se esgrime es que la excelencia de otros países viene precisamente por haber puesto en marcha planes de estudio exigentes. Es verdad, pero no toda. De lo que disponen en esos países (en este debate se ha citado mucho a los Estados Unidos) es una buena dosis de libertad que pone en marcha mecanismos sociales que favorecen la creatividad, tanto dentro como fuera del circuito universitario. Esa es la clave.

El talento y la creatividad no dependen de tener una media de ocho en la educación secundaria, sino de otros parámetros que tienen que ver con el desarrollo de las propias inteligencias de cada individuo. Hay alumnos eficaces en su estudio, capaces de poner en marcha estrategias de aprendizaje muy efectivas pero cuya creatividad es baja, y viceversa.Las sociedades progresan porque el talento de sus miembros tiene vía libre, no forzadamente porque esa gente con talento brille académicamente. Hay miles de ejemplos en este sentido solo con citar personajes contemporáneos de la talla de Steve Jobs o Bill Gates, cuyo genio no fue certificado por ninguna universidad pero que tuvo vía libre en una sociedad que admira la creatividad venga de donde venga.

Es cierto, sin embargo, que una persona con talento y capacidad tiene más posibilidades de desarrollar sus capacidades en un entorno favorable para el aprendizaje y el estudio que en un ambiente mediocre, pero desde luego eso no justifica que se absolutice y venere el dato de las notas de corte, uno más entre los posibles baremos que miden la eficacia de la educación. Es necesario, por tanto, que el sistema educativo ayude a detectar el talento orientable hacia lavida académica tanto como aquel otro, el no académico, que ahora está totalmente fuera del sistema educativo. Ambos son igual de valiosos para una sociedad avanzada pero solo uno se suele tomar en consideración.

Las dos tareas pendientes de la educación del siglo XXI son la atención a los alumnos de bajo rendimiento y a los de altas capacidades. La LOGSE fue generosa en su momento con los primeros, introduciendo las adaptaciones curriculares con el fin de poder igualarlos con un utópico alumno medio, pero apenas preveía la existencia de los segundos, aquellos con alta capacidad que se salen del límitedogmático impuesto por el igualitarismo. Cualquier sistema educativo que no tenga en cuenta a todos lostipos de alumnado está abocado al fracaso.Ahora sabemos lo suficiente como para identificar desde la educación infantil  futuros problemas de aprendizaje,al igual que podemos identificar a los niños con altas capacidades y modificar los contenidos curriculares para adaptarlos a ellos sin tener que desplazarlos de su ambiente. Un paquete de medidas legales que recogiera la viabilidad de la intervención pedagógica como instrumento para la mejora global de todos los centrosrecibiría una cálida bienvenida por parte de la gran mayoría de docentes de todas las etapas educativas.

A la excelencia no se llega, sino que es el punto de partida. No cabe esperar un alumnado excelente cuandoa su alrededor se encuentra un entorno sucio, descuidado, con bajos presupuestos, con profesores desmotivados o a punto de estarlo por el escaso reconocimiento profesional y social, sin medios didácticos, con falta de comunicación con las familias y planes de estudio inflexibles imposibles de adaptar a las necesidades delos alumnos. La excelencia deberíaser contagiosa y caer en cascada desde los equipos directivos a los profesores y de estos a los alumnos. A veces se tiene la sensación de que se exige a los niños más de lo que los adultos se exigen a sí mismos.

Si tuviéramos un sistema educativo adaptado a la realidad de la persona de la que nos informan las distintas ciencias; si además dispusiéramos de libertad para adaptar los planes de estudio a las necesidades reales de nuestros alumnos; si los centros educativos se vieran libres de los corsés estatales y las universidades tuvieran planes de estudio que formaran maestros exigentes con ellos mismos en cuanto a conocimientos, talento y creatividad; si todo esto se cumpliera, no habría que proponer parches electorales a un sistema caduco y decimonónico e iniciar debates fatuos que solo llenan los titulares de la prensa durante un par de días para luego, en lo esencial, quedarnos como estábamos.

  1. 9 comentarios a “El falaz debate de la excelencia escolar”

  2. By Angel on Abr 20, 2011 | Responder

    - El único sistema educativo que funciona es y será el formado por un alumno y un maestro, en el siglo 3 AC, hoy y en el siglo 50. Todo lo demás son majaderías inventadas por expertos que nunca han querido a un alumno ni disfrutado enseñando, por lo que no solo subestiman por principio sino que desconocen las indispensables relaciones emocionales entre alumno y maestro, y que solo puede generar el maestro despertando respeto, admiración y ejemplo en el alumno. En su defecto, solo hay un montón de gente perdiendo el tiempo y dilapidando valiosos recursos de la sociedad, eso sí, en edificios bien acondicionados y con la última tecnología electrónica.

  3. By Angel on Abr 20, 2011 | Responder

    Mi comentario no espera. Solo expresa una opinión de alguien que mientras fue alumno, tuvo la suerte de conocer solo algunos pocos maestros, y que cuando fue profesor, le inspiraron.

  4. By FERNANDO CARO on Abr 29, 2011 | Responder

    Buenas noches.

    Me produce mucha tristeza que la Funadción Burke y Libertad Digital sustenten ciertas opiniones.
    No voy a entrar en el análisi pormenorizado en el texto sin antes sugerirle, perdone si lo considera una impertinencia, que lea lo que Izquierda Reaccionaria, la web de Horacio Vázquez Rial, me ha publicado respecto de la instrucción pública. Tan solo por acotar el terreno. (http://www.izquierdareaccionaria.com/tag/fernando-caro/)
    Luego será ocasión de comentar su texto. Un saludo.
    F Caro.

  5. By Juanicolas on Abr 30, 2011 | Responder

    Nada nada,,,lo que dices son naderias, acondicionada con jerga progre. y refrito de sentido común…..estamos en la escuela,,,y en la escuela la excelencia se mide por las notas….o no?….o es que tu (cuando haga una cosa más seria lo trataré de usted) vas a seguir la moda zapateresca que basada en tus argumentos propone el acceso para los fucionarios mediante cuestionarios de respuestas….como una forma cierta de meter a las dos góticas de funcionarias.

  6. By F CARO on May 2, 2011 | Responder

    Estimados Srs.

    La opción Impr Pant puede atestiguar que el comentario que me publican fue corregido de inmediato, al igual que podrá acreditar que les envío este solicitando del gestor de esta página que tenga la amabilidad de editar la misiva rectificada: no malbareten el nombre de E Burke.

    Un saludo y gracias. F Caro

  7. By Carlos Segade on May 3, 2011 | Responder

    Estimado señor Caro:
    He leído con interés sus artículos. Creo que nuestras diferencias surgen de que yo parto de la tradición personalista y que no creo que la escuela se limite solo a “instruir”. Intuyo que esa es la raíz de nuestra discrepancia, aunque veo, por otro lado, que estamos próximos en el análisis de algunos aspectos de la situación política. De cualquier forma, lo más importante es crear un sistema educativo en el que la propuesta suya y la mía sean viables y compartan el espacio público. Seguramente estaremos de acuerdo en que una situación como la española, en la que se ahoga la libertad de los centros sistemáticamente, no es el más propicio para la excelencia, nos pongamos usted y yo como nos pongamos.
    Le agradezco su comentario y las lecturas sugeridas (interesante lo del cheque inverso, cuando lo madure, creo que merecerá la pena, por lo menos, darle vueltas para comprobar su eficacia). Lo único que quisiera decirle es que, por favor, no le dé pena que haya foros en los que se lean artículos al margen de los presupuestos ideológicos: una cosa es discrepar y otra entristecerse por la discrepancia.
    Un cordial saludo,
    Carlos Segade

  8. By FERNANDO CARO on May 4, 2011 | Responder

    Buenos días Sr Segade.

    Le agradezco su contestación y el que se haya tomado la molestia de leerme. No quisiera alargar este debate -que ud considera inútil y más…- nada más que para aportar unos matices:
    -el primero es que tuve un error claro de expresión ya que, obviamente, tanto la Fundación como LD pueden sustentar lo que les parezca conveniente. Inmediatamente traté de corregir mi primer texto remitiendo una corrección de errores que ha motivado un intercambio de mails con el Sr Soley, al que le he insistido para que se rectificara en el siguiente sentido … que la Fundación y …Digital “se hagan eco de ciertas opiniones” (que yo considero claramente antiliberales);
    -el segundo es que tengo la impresión -certeza- de que ud no trata en su desempeño profesional con los adolescentes de la Eso; y, finalmente, que
    -ud actúa como la Sra Aguirre, yo y cualquier otra persona: “pro domo sua”.
    No hará falta que le indique que el trasunto este de la educación, aquí y ahora, no es sino pura mercancía, electoral y de la otra.
    Así que nuestras discrepancias son de mucho más calado: yo solo defiendo la formación como soporte indispensable de una forma -o de un aspecto- de la libertad realmente disponible (el otro está directamente asociado al poder adquisitivo de cada cual); no defiendo negocio alguno.
    Un saludo. F Caro.

    PS.Por cierto, respecto de su afirmación “no creo que la escuela se limite solo a “instruir”" tengo en mente un artículo que lo cierto es que, como tantos otros, es posible que no vea la luz: las personas anónimas no tenemos cabida en los foros de la plaza pública y no es cuestión de hacerse hueco a codazos.

  9. By Carlos Segade on May 5, 2011 | Responder

    Sr.Caro:
    Debo contradecirle. Durante años fui profesor de ESO y Bachillerato además de haber sido directivo de colegio, aunque ahora mi labor sea universitaria. Con lo cual, le puedo decir muy bien que sé de lo que hablo y adonde puede llegar la educación a todos los niveles.
    Me alegro de que usted se defina como liberal. Que yo no lo haga no presupone que sea antiliberal. Siempre he pedido más y más libertad para los educadores y para el sistema educativo, donde solo entiendo el Estado como mero agente subsidiario. Dudo mucho que eso lo pueda discutir el común de los liberales.
    Si ser liberal significa poner exámenes a los alumnos y hablar de la excelencia con palabras vacías sin saber de qué se habla, pues entonces me alegro de ser anti-liberal.
    No se lo tome personalmente. Insisto en que lo bueno es que podamos ofrecer alterantivas educativas válidas, que las hay, distintas de las que los politicastros ofrecen en campaña electoral. Mi recomendación a la Sra Aguirre es que deje de promocionar tanto los colegios públicos y que al inmenso sector privado que trabajamos en educación nos dé la libertad necesaria para mejorar el sistema. Estará de acuerdo conmigo en que la locomotora de las reformas educativas debe venir de la iniciativa privada y que esta no solo debe funcionar con los criterios de competitividad de la pública, ya que somos muchos los que creemos que hay sistemas alternativos al de la Sra Aguirre que son más eficaces, lo que sucede es que el Estado no nos deja ponerlos en marcha.
    Dudo mucho que esta postura no sea compatible que la que sostienen algunos liberales, por lo menos los liberales que yo conozco.
    Un cordial saludo,
    Carlos Segade

  10. By José Fernando Calderero Hernández on Jun 12, 2011 | Responder

    Muchas gracias prof. Segade por esta interesante reflexión.
    ¡Cuántas veces he pensado en lo absurdo de pensar que las calificaciones académicas, por si solas, representan un buen indicador del nivel de formación intelectual, humana, social, etc. de una persona!
    ¡Cuántos ejemplos de alumnos “brillantes” incapaces de alcanzar unos niveles aceptables de logro personal y social!
    ¡Cuántos ejemplos de alumnos “desastre” orientando los destinos de muchas otras personas de mejor expediente académico!
    Evidentemente un brillante expediente académico es indicador de que algunos elementos importantes, tales como laboriosidad, perseverancia, etc., en la formación de una persona han sido puestos en juego pero no es menos cierto que en bastantes ocasiones esconden personalidades acomodaticias con muy poco, o ningún, sentido críticp y muy poca, o nula, creatividad.
    Se hace necesario que el discurso educativo se centre en aspectos más profundos de forma que pueda ofrecer a la sociedad fórmulas que recojan en mucha mayor medida la realidad personal y social de nuestros contemporáneos y, en la medida de lo posible, de las generaciones venideras.
    ¡Elevemos, tal como hace en su brillante exposición el prof. Segade, el punto de mira que supere ancestrales enfrentamientos entre posturas que, en muchas ocasiones, sólo son contradictorias, en sus aspectos nucleares, sólo aparentemente!
    Unos intelectuales que busquen, en serio, la realidad de las cosas no tendrían más remedio que coincidir; entiendo que otra cosa es puro apriorismo.
    Un saludo cordial a todos,
    JF. Calderero
    Profesor universitario con mucha experiencia en Secundaria.

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