Vuelve la burra al trigo… (historia de d. Stéphane Hessel y los corifeos de siempre…)
Volvió la burra al trigo. En realidad es que no acaba de irse al lugar que le corresponde pero ocasión habrá de volver a ello. El caso es que la (…)
Volvió la burra al trigo. En realidad es que no acaba de irse al lugar que le corresponde pero ocasión habrá de volver a ello. El caso es que la contumacia no decae y nuestros progres, como los peronistas de Borges, no son ni malos ni buenos: son, para nuestra desgracia y la de esta España galdosiana en la que hozan, incorregibles. Por lo general no estudian, y si lo hacen es con escaso provecho. No leen y si lo hacen es a autores equivocados… Lo suyo es abrazar causas infames, por abyectas o absurdas que sean, y lo han de ser de todas todas, -conditio sine que non-. El resultado es el mayor, el más rotundo fracaso histórico -personal para muchos de ellos- conocido en nuestros días.Inflexibles, sus anhelos de conocer sucumben ante su decidida voluntad de ignorar y, al menor pretexto, erre que erre, vuelve la burra al trigo.
Nuestros eco-roji-progres gauche-caviar se confunden con sus voceros. Ni unos ni otros han leído al Orwell de la “Rebelión…” y se han perdido cosas como esta: “Ante todo un aviso a los periodistas [ingleses] de izquierda y a los intelectuales en general: recuerden que la deshonestidad y la cobardía siempre se pagan. No vayan a creerse que por años y años pueden estar haciendo de serviles propagandistas del régimen [soviético o de otro cualquiera] y después poder volver repentinamente a la honestidad intelectual.” […]
Por suerte o desgracia no veo TV; debe ser como cuando dejé de fumar -hace ya más de 30 años-: luego es que no puedes volver aunque quisiera apetecerte, son tales las arcadas…
Pero el caso es que el jueves 28 de Abril, ¿o fue el 21?, no recuerdo (hora: hacia las 22,30; ¿24H?; ¿Informe Semanal?) la máquina de propaganda nº1 escupía un reportaje -del que entreoía algunas frases porque la circunstancia no me permitió nada mejor- a propósito del “Indignez-vous” de S Hessel.
Se trata de un folleto escrito por un respetable nonagenario, Stéphane Hessel, editado con gran éxito -no hay sandez que no se transforme en superventas tras una adecuada campaña publicitaria previa- en la Francia de los franceses de toda la vida, los mismos que, por ejemplo, quedan magistralmente retratados por Chaves Nogales en “La Agonía …”; por Irène Nemirovski en “La Suite…” o por Léon Werth .. de “33 Dias”.
No he tenido ocasión de leerlo, ni creo que llegue a hacerlo. Ello no quita la parte de razón que pueda contener el panfleto (por su extensión, 29 páginas en la ed. francesa; éditions Indigène, 29 pages, 3 €, puede llamársele así) que sin duda la tendrá y que por supuesto merecerá el debido reconocimiento y elogio.
Pero lo que me aleja -lo que me causan arcadas- son los comentarios en off del vocero “orwelliano” al establecer que el texto enlazaba directamente “con el auténtico espíritu de la izquierda europea de siempre…”, (+ o -, entiéndaseme, repito que no pude oír como es debido).
El propio nonagenario, 93 años, que sigue fiel al PS de F Mitterrand, el mismo Mitterrand que en 1985 ordenó hundir en puerto neozelandés el “Rainbow Warrior” de la Green Peace que se oponía a los ensayos nucleares franceses en Mururoa, se proclamaba de izquierdas, en el publireportajes de marras, eso lo oí perfectamente.
[El atentado ocasionó la muerte del fotógrafo portugués Fernando Pereira. Desconozco si S Hessel se indignó en aquel momento con este episodio de terrorismo de estado en la estela de los GAL, o con indignación sobrevenida. Tampoco recuerdo si entonces nuestro gremio de reporteros se indignó como lo ha hecho en ocasiones más recientes, esta memoria mía tiene sus limitaciones, que han quedado ya patentes]
Porque entre la izquierda de Orwell de 1945, y la del Sr. Hessel y los propagandistas obscenos de 2011, hay un abismo, con caída del muro incluida, tras la apoteosis totalitaria que germinó en la Europa del SXX. ¿Tan difícil les resulta a algunos entender que a estas alturas declararse “de izquierdas” es tan inequívoco como decirse “deportista”? (los conozco infatigables a la hora de ver siempre el mismo partido de fútbol…) ¡Estúdienme a fondo a D Gustavo Bueno, coño. Y aprovechen la lectura, ostras!
Pero hay otras cosas que resultan indiscutibles, como que en una reseña que RUE89 (una más de entre los millones de webs de esta jungla informativa/desinformativa/deformativa en la que nos movemos) hace de un programa de TF5 con presencia del Sr. Hessel http://www.rue89.com/2010/11/13/stephane-hessel-violemment-attaque-pour-ses-critiques-disrael-175677 . En ella se puede leer lo que sigue:
Stéphane Hessel consacre deux pages à son « indignation à propos de la Palestine », revenant notamment sur la guerre de Gaza de 2009 et sur le rapport du juge sud-africain Richard Goldstone qui accuse Israël -et le Hamas- de crimes de guerre.
Stéphane Hessel écrit : «Je partage les conclusions du juge sud-africain. […]» (Comparto las conclusiones del juez sud-africano) (sic).
Y resulta que al día de hoy las informaciones disponibles certifican que el juez Goldstone ha arrojado al basurero de la Historia su propio informe Goldstone, pues en un artículo publicado el pasado viernes 1 de abril en el Washington Post, http://www.washingtonpost.com/opinions/reconsidering-the-goldstone-report-on-israel-and-war-crimes/2011/04/01 se retracta del informe elaborado por él mismo sobre la operación militar israelí en Gaza (diciembre 2008 - enero 2009). “En el artículo, Goldstone afirma que si hubiera sabido entonces lo que sabe ahora, el informe hubiera sido totalmente diferente”.
No creo que de esto se dijera ni mu en el desinformativo de marras -repito que no lo pude oír perfectamente por la circunstancia-. Tampoco sé si ha movido a que el respetable nonagenario tome el mismo camino que el juez Goldstone, pero me malicio que no. (Y si alguien me rectificara bienvenida será la reprimenda).
A los periodistas e intelectuales de la “izquierda” europea en general, su decidida voluntad de ignorar doblega sus anhelos de conocer (F Revel. “La obsesión antiamericana”). A algún juez sudafricano le sucedió lo mismo pero hubo de rectificar. Volver a la honestidad intelectual, si es que alguna vez la hubo, les ofrece la misma imposibilidad que a mi ver TV: aunque quisiera apetecer no puedes, es difícil vencer la nausea.
Acabo con Orwell: “Libertad es el derecho de decirle a la gente lo que no quiere oír”. Sostengo.

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