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Las mentiras publicas implican mas miseria moral y económica

Publicado por Felipe Saura Mateo el 17 de Mayo de 2011 en Política y Sociedad.
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La verdad referida a cualquier cuestión siempre es algo algo ajeno a nuestro interés, que puede coincidir o no con aquella, pero que no la condiciona en sí misma. La (…)

La verdad referida a cualquier cuestión siempre es algo algo ajeno a nuestro interés, que puede coincidir o no con aquella, pero que no la condiciona en sí misma. La verdad puede tener mas o menos matices, se puede buscar de una forma u otra, pero siempre será lo que es por su propia naturaleza con independencia de lo que cada cual diga y/o piense sobre ella. Por contra, la mentira no existe, no se refiere a nada real y ajeno al margen de ella misma, por lo que se puede mentir de infinitas formas (i.e., ocultación total o parcial de la verdad, maquinaciones engañosas, etc.) y cada una depende del interés particular de quien miente en cada momento.Con carácter general se puede considerar al bien como lo positivo, lo que nos ayuda a mejorar como personas, a nosotros mismos y a los demás, y lo que más nos ayuda en tal sentido es el amor a uno mismo, a los demás, al trabajo, etc. Puede darse la circunstancia de que una persona haga el bien a los demás por un interés meramente personal y egoista, pero ello se deberá a que dicha persona estará en una organización cuya actividad tiende en general a hacer el bien a los demás. En relación con lo anterior, una persona que declare su propósito de ayudar a los demás, deberá amarlos y deberá tener en cuenta el interés de ellos y no únicamente su propio interés, para lo cual necesariamente deberá basar su modo de interactuar con ellos en la verdad, que es la que le obligará a centrarse en algo ajeno a su propio interés. Por contra, la persona que miente dedica su energía a crear una maquinación engañosa en beneficio únicamente de un interés particular que no puede ser confesado públicamente, lo cual conllevará tarde o temprano un mal para los demás a no tomar en cuenta el interés de estos. Puede suceder que alguien mienta ocasionalmente en beneficio o al servicio de una causa o interés ajeno, pero cuando se miente con asiduidad es evidente que se está primando el propio interés particular sobre lo demás.

Las afirmaciones referidas anteriormente son trasladables a cualquier organización, sea cual sea su forma, ya que éstas pueden tender a la verdad o a la mentira y, por lo tanto, al bien o al mal para con los demas. Por ejemplo, toda empresa tiene como fin obtener un beneficio con el que mantenerse y crecer, pero ello se puede hacer bien respetando las reglas del mercado y tratando de prestar el mejor servicio posible a sus clientes o bien, por el contrario, jugando sucio con la competencia y/o engañando a los clientes. La primera empresa ayudará a la sociedad prestándo un buen servicio a personas concretas y, sin embargo, la segunda puede obtener durante mayor o menor tiempo un beneficio económico pero estará perjudicando ilegítimamente a su competencia y/o a sus clientes. A este respecto, una organización que tienda a la verdad nunca permitirá que entre sus miembros representativos haya una persona que utiliza la mentira en nombre de la organización, ya que ello iría contra su propia esencia.

Jean-François Revel dijo que la primera de las grandes fuerzas que mueven el mundo es la mentira, y no hay que ser muy audaz para coincidir con esa aseveración. Hoy en día una parte de la sociedad -no juzgaré si grande o pequeña- está constituida por personas que se centran únicamente en su interés particular, el cual vinculan en gran medida con lo material, por lo que en la medida en que cada vez se es más ajeno a lo que no coincide con su propio interés, también se es más ajeno al necesario esfuerzo que hay que realizar para buscar la verdad. La consecuencia de todo ello es que las mentiras públicas, es decir, las proferidas por los representantes y/u organismos públicos, no están penalizadas por una parte de la sociedad cuando dichas mentiras no perjudican al interés particular de la misma. Hoy día ningún político ni funcionario que miente públicamente ve sacrificada su carrera política y/o pública por ello, a lo sumo en determinados casos se asiste a una representación pública de dolor por cesarle en el cargo, pero inmediatamente se le asigna otro cargo de menor entidad pero igualmente público y remunerado.

Las actuales sociedades de masas están intervenidas también masivamente por el Estado en lo que respecta a todos los ámbitos de la persona. Por lo tanto, si los que dirigen el Estado están instalados en la mentira en su relación para con la sociedad (ya sea mediante el engaño directo, la ocultación de la verdad, la falta de transparencia, la ocultación de pactos políticos, etc.) ello implicará: que dichos dirigentes miran únicamente por su interés particular; que una situación de ese tipo prolongada en el tiempo conlleve que una parte de la sociedad también esté constituida por individuos egoistas e impasibles ante lo que es ajeno a su interés; y que el gobierno constituido por dichos dirigentes sea un mal para la sociedad que profundizará en su miseria moral y económica porque no buscará la verdad en el análisis y resolución de los problemas sino que se centrará en su propio interés particular a corto plazo en perjuicio del resto de ciudadanos.

Ahora que tanto preocupa qué hacer para salir de la profunda crisis en la que se encuentra España, se debería comenzar persiguiendo y castigando la mentira en la vida pública, con el fin de que los problemas más graves que nos aquejan pudieran ser analizados y resueltos desde imprescindibles posiciones comunes que tiendan a la verdad y, por lo tanto, hacia el bien, al margen de los intereses particulares de unos cuantos. A tales efectos, a parte de desenmascarar de forma pública y notoria al que miente descaradamente, no estaría mal que más de un mentiroso público acabase en el sector privado para que tuviese que vivir de su trabajo, tal y como éste sea valorado directamente por aquellos con los que interactúe, algo que a buen seguro constituiría la peor de las maldiciones para mas de uno.

  1. 1 comentario a “Las mentiras publicas implican mas miseria moral y económica”

  2. By maria belén moreno lardín on May 18, 2011 | Responder

    Buena reflexión y explicación sobre el mal y la mentira, que tando daño hace a la sociedad y al propio individuo.
    El final es lo mejor, coincido contigo en que gran parte de los que viven de ocupar cargos públicos deberían pasar al sector privado, hacerse emprendedores, en fin, luchar en medio de este momento tan difícil para salir adelante y darle de comer a los hijos por sus propios medios.
    Pero si empezamos a desemascarar a todos estos señores que dirigen en parte nuestras vidas con sus políticas ineficaces e intervencionistas, si aplicamos las actuales leyes vigentes en España, al margen de influencias e intereses políticos y económicos, nos quedamos solos, porque van a ir a parar a la cárcel muchos, muchísimos de los que actualmente se atreven a ostentar cargos públicos y tomar decisiones que nos han sumido en esta profunda crisis económica y moral. ( No suframos, esto no va a pasar, ” this is Spain “, y parece ser que todo vale )
    Gracias, sigue escribiendo así y denunciando esta ignominia.

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