"El poder del hombre para hacer de sí mismo lo que le plazca significa el poder de algunos hombres para hacer de otros lo que les place."
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Fukushima, seis meses después

Publicado por Fernando Caro el 14 de Septiembre de 2011 en Política y Sociedad.
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En la vorágine informativa/desinformativa/deformativa, en la que los acontecimientos quedan irremisiblemente banalizados y apenas dejan huella duradera, el trazar unas breves pinceladas en torno a cualquiera de ellos, pasado un (…)

En la vorágine informativa/desinformativa/deformativa, en la que los acontecimientos quedan irremisiblemente banalizados y apenas dejan huella duradera, el trazar unas breves pinceladas en torno a cualquiera de ellos, pasado un tiempo, será, seguramente, tarea estéril. Más, si cabe, tratándose de empeño de aficionado lejano, como es el caso. Pero la obstinación no es cosa fácil de doblegar y de ella surgen estas líneas.Recordemos que el pasado mes de Marzo, el día 11 si mal no recuerdo, un intenso movimiento sísmico (grado 9 en la escala Richter) desencadenó el tsunami que causo severísimos daños en la central nuclear de Fukusima, en las costas de Japón. Recordemos que a consecuencia de la interrupción del suministro eléctrico a la central, varios de sus reactores sufrieron procesos de fusión parcial, generando una gravísima situación de emergencia nuclear en la instalación y su perímetro inmediato. El siniestro fue calificado de nivel 7, el máximo en la escala de evaluación empleada al efecto por los organismos internacionales.

Afortunadamente, los peores vaticinios,  aquellos que auguraban el desastre de un nuevo Tchernobyl, parecen completamente desechados a presente.

Bajo mi punto de vista resulta aceptable sostener que los sistemas de seguridad en el diseño y en la operativa de Fukusima se comportaron razonablemente bien, pese a los innegables y gravísimos efectos del suceso. Es decir, si Fukusima establece el nivel general de seguridad ante sucesos naturales  para las instalaciones nucleares occidentales, podemos considerar como más que aceptable la seguridad en tales instalaciones, a sabiendas de la imposibilidad de asegurar la ausencia total de riesgos.

Hago mención  a todo ello porque ya comenté algunos aspectos inmediatos de la decisión del gobierno de la Sra. Merkel al determinar el apagón nuclear en Alemania. Leo que, desde entonces, la popularidad de  Dña. Ángela desciende apreciablemente. Los resultados electorales de unas elecciones regionales celebradas ayer mismo, dia 4 de septiembre, corroboran tal hecho.

Seguramente no solo por el apagón, que también, como trato de analizar, sino por otras circunstancias como puedan ser el asunto de la intervención aliada  en Libia* o sus posiciones en la crisis de la deuda que amenaza con engullir a buena parte de las economías europeas. A este respecto la inminente sentencia del tribunal constitucional alemán será determinante del transcurso de los acontecimientos, incluido el propio futuro político del gobierno Merkel.  

[* País con una nada desdeñable bolsa de recursos energéticos, en forma de petróleo y gas natural, en el que las compañías Total-Fina-Elf y Repsol  están presentes… No deja de sorprender la inexistencia de una gran compañía petrolero/gasística alemana, al menos en lo que conozco. No es preciso destacar la proximidad de esta cuestión con el “apagón” aunque poco se haya hablado de ello]

Volviendo a lo nuclear. Dije que “Alemania puede renunciar a esa fuente (la nuclear) de energía teniendo una alternativa fiable y a precio competitivo: el gas del Mar del Norte y, sobre todo, ruso, parecen serlas.” También que “Francia no puede sumarse  a tal propuesta…”

De un mejor conocimiento de los fundamentos de la posición francesa puede surgir una evaluación más “fina” de las consecuencias de la iniciativa alemana y una mejor comprensión de la circunstancia del gobierno Merkel al día de hoy.  

Esto son los grandes argumentos de Francia para mantener la producción de energía de origen nuclear. Se los resumo a partir de lo que puede leerse en http://www.sfen.org/Le-debat-nucleaire-en-France,988, página del organismo nuclear francés.

         1. Por las necesidades de energía a las que ha de hacer frente a medio plazo.

         2. Por la eficacia de la energía nuclear en lo concerniente a emisiones de CO2.

         3. Por la adopción de una estrategia de triple apuesta, para hacer frente al problema energético y la preservación del clima, poniendo en acción tres iniciativas: el ahorro energético, el desarrollo de las energías renovables, y el desarrollo de la energía nuclear. La razón es que, a la vista de las realidades técnicas, económicas y sociales del mundo contemporáneo, la supresión completa de la energía nuclear se muestra como imposible.

         4. Por la abundancia de las reservas mundiales de uranio frente a los riesgos e inestabilidades que ofrecen otras fuentes combustibles, en particular el petróleo y el gas natural.

         5. Por el aceptable balance, incluso favorable,  desde el punto de vista comparativo de la seguridad que ofrece la producción de energía nuclear frente a las otras grandes fuentes de producción de electricidad.

         6. Por la confianza en la tecnología de gestión de residuos. Ya sean los generados por la producción eléctrica o en otras aplicaciones, el principio técnico que gobierna su gestión es el mismo: confinarlos de forma estable en estructuras estancas  y gestionar su almacenamiento a largo plazo con las mayores garantías posibles, aspecto este en el que la ingeniería francesa se halla en la vanguardia tecnológica.

         7. Por el mantenimiento de la decisión política adoptada por Francia con ocasión de la crisis del  petróleo de los 70, de recurrir a lo nuclear para producir electricidad por sus propios medios, minimizando la dependencia de condicionantes externos.

         8. Por el mantenimiento de una estructura productiva barata desde el punto de vista económico que permite a Francia considerables ahorros en su balanza de pagos exterior.

En conclusión, cabe pensar que el apagón nuclear del Gobierno Merkel ha sido una decisión política muy discutible, por mucha demagogia que se haga a su alrededor. Quizás un tanto atropellada. Radicalmente discutible a la vista de la enjundia de los argumentos franceses  expuestos,  y muy en particular en lo concerniente a la dependencia de condicionantes externos, factor clave en lo que es la esencia de la política de estado de toda gran nación. Y Alemania lo es.

Es posible que en la propia Alemania se haya percibido incluso como un error de gran calado. Error que junto a otros elementos añadidos, como los ya señalados, explica las incertidumbres políticas y pérdida de popularidad de la canciller alemana.

Ahora bien, no olvidemos los principios: es la visión de un aficionado.

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