Un cero a la izquierda: el fracaso de los postulados progres en educación
Tiene 38 años, adora su profesión de maestra y se situaba políticamente en el ala progresista hasta que la realidad la llevó a comprender que el actual sistema educativo ha (…)
Tiene 38 años, adora su profesión de maestra y se situaba políticamente en el ala progresista hasta que la realidad la llevó a comprender que el actual sistema educativo ha fracasado. Katharine Birbalsingh pide otra educación. Katharine Birbalsingh cambió de ideas políticas después de años de trabajo dedicados en cuerpo y alma - “estoy soltera y no tengo hijos. Trabajo 70 horas a la semana porque mis alumnos son mi vida”- a los escolares más desfavorecidos, los de las escuelas estatales de los barrios londinenses de clase media-baja.
Criada en Canadá, se tituló en Filología Francesa y Filosofía en Oxford y se quedó en Inglaterra, donde llegó a la enseñanza convencida de que los fracasos educativos de los alumnos negros eran obra del racismo y la pobreza.
“Pero trabajar durante décadas en los colegios londinenses ha abierto mis ojos a la realidad. No ha disminuido un ápice mi pasión por enseñar, pero ahora sé que mi ideología pasada era claramente equivocada y muy naíf”
Así que esta profesora que en su juventud flirteó con el Partido Socialista de los Trabajadores -a la izquierda del Laborista- se plantó en octubre del año pasado en el encuentro del Partido Conservador para gritar a los cuatro vientos los problemas por los que atraviesa el sistema educativo. En un discurso de apenas diez minutos habló de bajas expectativas, de la excusa del racismo y la falta de disciplina y de la burocracia que inunda las aulas.
Por partes: “El sistema no funciona porque los niños desfavorecidos siguen siendo desfavorecidos tras pasar por él“. Primer argumento y primer aplauso de la audiencia.
Y Birbalsignh siguió. Aseguró que los colegios ingleses cada vez exigen menos a sus alumnos porque quieren conseguir mejores resultados en las table leagues (marcadores con los que se establece un ranking de colegios en función de los resultados académicos).
“Si doy a mis alumnos un examen de 1995 me piden que les dé uno de 2010. Saben que será mucho más fácil”
Menos exigencia en lo intelectual y también en lo que a educación y disciplina se refiere. En parte por un sistema asentado en la política de mínimos - “que deja a los alumnos brillantes fuera de juego”- y en parte por el miedo de los profesores a ser acusados de racistas.
El resultado, advierte, es que los chicos desfavorecidos se crecen ante la falta de reprimenda y, además, se convencen de que lo que son ahora es lo que serán toda su vida: “The system keeps the poor, poor (los pobres siguen siendo pobres)”.
“No nos atrevemos a disciplinar o a expulsar de clase a un alumno negro porque tememos que sus padres o la Administración nos acusen de racistas”
Hay más: “Nuestra cultura educativa está tan llena de sentimentalismo, dejadez y engaño que hemos llegado a tolerar el mal comportamiento y potenciar el bajo rendimiento”. Y eso, aseguró Birbalsighn ante una conquistada cámara de conservadores, se resume en generaciones de niños traicionados por un espíritu destructivo que promueve las bajas expectativas y la falta de rigor académico.
Ella misma, reconoció, cambió los exámenes finales por trabajos de fin de curso para hinchar la calificación de sus alumnos y así obtener mejores resultados en la table league -”jugué el juego del Estado”-. ¿Solución? Más disciplina, más esfuerzo, más rigor académico.
“Un alumno de otra clase vino a mi aula y me dijo. Señorita, quiero estar en su clase. He oído que es usted muy mala”
Días después de pronunciar este discurso y de pedir a los responsables políticos - “de uno y otro partido”- que trabajen juntos por la educación, la profesora Birbalsignh fue despedida de su colegio. Había traicionado a sus compañeros; al sistema; había dicho lo que nadie quiere oír: “Me sentí como el niño que señala al emperador diciendo que va desnudo porque nadie más quiere verlo. Pero sé que, en el fondo, muchos piensan como yo”.
De aquel despido hace casi un año, Birbalsignh ha sacado cosas positivas. Su blog To Miss with love (Para la señorita con amor), se convirtió en un libro superventas y es columnista del Daily Telegraph. Prepara además la apertura de su propio centro, una free school -colegios gestionados de forma privada, pero financiados con dinero público- llamada Michaela donde atenderá a niños desfavorecidos.
Algunos periodistas y ex compañeros critican el afán de “Si es tan bueno como dicen, ¿por qué las universidades y las empresas se quejan cada vez más de la falta de aptitudes y conocimiento de los jóvenes?”notoriedad de la docente e incluso aseguran que su blog es un compendio de exageraciones que nada tienen que ver con la vida real de los colegios. Justificadas o no, las críticas no ensombrecen, hoy por hoy, los logros de una mujer que se atrevió a desafiar al establishment educativo.
“Hice lo que consideré correcto. No solo por mis alumnos, a los que quiero, sino por la educación en sí misma”.
Publicado en ALBA

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