Lo bueno de la crisis
La clase política española es hija de un ambiente de mediocridad, despilfarro e irresponsabilidad que la imposibilita para calibrar el tamaño del socavón.La pregunta para la gran mayoría de los (…)
La clase política española es hija de un ambiente de mediocridad, despilfarro e irresponsabilidad que la imposibilita para calibrar el tamaño del socavón.La pregunta para la gran mayoría de los españoles no va sobre las elecciones. La gravedad de la situación hace que hasta esta pasen a un segundo plano. Los resultados están descontados. La gran pregunta es si el Partido Popular podrá mejorar este follón.
Para muchos, hay una pregunta previa sobre si en realidad son conscientes de la situación y si se atreverán a intentar hacer algo realmente serio para remediarlo. Pero más allá de esta pregunta, de respuesta en absoluto obvia, creo que deberíamos reflexionar sobre si, aunque quisieran, son realmente capaces de arreglar esto. Vayamos un poco más allá: ¿hay alguien capaz de arreglar esto?.
Creo que la clase política española es hija de un ambiente de mediocridad, despilfarro e irresponsabilidad que la imposibilita para calibrar el tamaño del socavón. Pero aunque lo vieran, creo que con este caballo no se puede ir ya a ningún sitio.
El Estado del Bienestar no se deja domesticar. No se puede “reordenar” ni “racionalizar”. Es un inmenso artefacto con vida propia, una amalgama de intereses particulares tan grande y compleja que no se puede desarticular. Hay tanta gente viviendo del cuento que no pueden aceptar que alguien le quiera poner final.
Como prueba, un dato terrible y esclarecedor. En 2008 la crisis era evidente (vale, Zapatero no cuenta), pero sobre todo desde 2009 ya nadie la cuestionó. Se discutían las causas, pero el desastre era innegable. Pues con este panorama, y según la EPA, hemos pasado de 3.0650.700 empleados públicos en 2009 a los 3.217.000 en el segundo trimestre de 2011.
El Estado es expansivo y nadie lo va a parar. El modelo se va a desmoronar sobre nuestras cabezas. La pena es que el coste será terrible, pero es una verdadera esperanza que este sistema de robo al amparo de la ley, de expolio organizado al ciudadano medio y de esterilización mental de la sociedad se va a hundir. Simplemente porque es inviable.
Se viene abajo porque es imposible mantener la pretensión de una riqueza que hace ya mucho tiempo que no producimos. Vivir de unas rentas que hace ya años que consumimos. Y tener esperanza en una capacidad de iniciativa empresarial y creativa que ha sido estirpada a machetazos fiscales durante años y años.
Será duro. Pero tal vez lo que venga después no será tan malo. Quien sabe.
Publicado en http://www.intereconomia.com/blog/blog-fundacion-burke/bueno-crisis-20111112

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