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Individualismos: el bueno y el malo

Publicado por Rubén Manso Olivar el 14 de Diciembre de 2011 en Cultura y Libros.
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Un texto que se devora si no fuera porque está en el idioma de Shakespeare, pero merece la pena luchar con este idioma de bárbaros sólo por no caer en (…)

Un texto que se devora si no fuera porque está en el idioma de Shakespeare, pero merece la pena luchar con este idioma de bárbaros sólo por no caer en algunas de las herejías que denuncia. Aunque, tal vez, denuncie a más herejes de los que hay.Les anuncié tres textos en inglés sobre Economía desde posturas basadas en el pensamiento social católico, bien sea, la Doctrina Social de la Iglesia o el Distributismo, el uno consecuencia de la otra.

Éste es el segundo después del de John Médaille que les recomendé hace unas semanas. El título es largo y muy descriptivo: El manantial envenenado de la Economía Liberal. Menger, Mises, Hayek, Rothbard: una crítica desde la doctrina social de la Iglesia de la Escuela Austriaca de Economía. Disculpen la traducción. El título es un homenaje a la Quadragesimo Anno de Pío XI: Igual que la unidad del cuerpo social no puede basarse en la lucha de “clases”, tampoco el recto orden económico puede dejarse a la libre concurrencia de las fuerzas. Pues de este principio, como de una fuente envenenada, han manado todos los errores de la economía “individualista” (pár. 88). Frase con la que tanto el autor de la propuesta de esta semana como yo estamos de acuerdo, si bien diferimos en la definición de individualismo que utilizamos ambos.

Si la definición del Santo Padre no admite adjetivos, el señor Sibley está en lo cierto en su dura crítica a toda la Escuela Austriaca. Si la definición del Papa Pio XI admite distinguir el individualismo metodológico del contractualista, como nos proponía Hayek en la lectura de la semana pasada, las cosas cambian. Este último, el individualismo malo, en palabras del Nobel austriaco, sería el que condena la Encíclica papal, pero no el primero, como quise demostrar, insisto, la semana pasada.

Creo que de esta misma opinión era Russell Kirk (cuya obra Qué significa ser conservador también fue reseñada en esta sección). Kirk no se siente incómodo al clasificar a Hayek entre los conservadores (a pesar de aquel opúsculo del austriaco titulado ¿Por qué no soy conservador?), pero sí a Rothbard, al que incluye, sin embargo, entre los libertarios que son doctrinarios radicales que desprecian el legado de manos de nuestros ancestros (…) son anarquistas “filosóficos” vestidos de burgueses. De las viejas instituciones de la sociedad, sólo la propiedad privada les parece digna de ser conservada (pág. 134).

Rothbard, como anarco-capitalista que es, nos puede llevar al desastre absoluto cuando no reconoce papel alguno al Estado ni comprender la base moral en la que se fundamenta esta institución. En este sentido, comparto la crítica que Sibley hace de este último. Sin embargo, no comprendo ni comparto la defensa que hace el autor de esta semana de la Escuela Historicista de Economía alemana frente a la austriaca, por la defensa del método inductivo que dice que hace esta última (pág. 203).

Esto podría ser cierto en el caso de Mises que, por otras de sus posturas, sería susceptible de ser incluido en el grupo de Rothbard. Sin embargo, no creo que nadie que haya leído la propuesta de la semana pasada, de Hayek, o la más antigua de una obra de este mismo autor: La fatal arrogancia. Los errores del socialismo (también reseñada en esta sección), pueda afirmar que este último es incompatible con el pensamiento católico. Especialmente si recordamos esta cita de los últimos párrafos de esta última obra: la visión religiosa según la cual la moral está determinada por procesos que nos resultan incomprensibles es mucho más acertada (…) que la ilusión racionalista según la cual el hombre, sirviéndose de su inteligencia, inventó la moral que le permitió alcanzar unos resultados que jamás habría podido prever (…) y hasta el agnóstico tendrá que admitir que debemos nuestros esquemas morales, así como la tradición que no sólo ha generado la civilización, sino que ha hecho posible nuestra supervivencia, a la fidelidad a tales requerimientos, por más infundados científicamente que nos parezcan”.

Por lo demás, lo que siempre les digo, no dejen de leer esta nueva propuesta que les hago y les hace el querido lector que me ha obsequiado con este libro. Merece la pena ir aclarando lo que podemos sostener los católicos en Economía.

The “poisoned” spring of Economic Libertarianism (Menger, Mises, Hayek, Rothbard: a critique from Catholic Social teaching of the “Austrian School” of Economics)

Autor:  Angus Sibley

Editorial:  Pax Romana

Número de páginas:  214

Fecha publicación:  13/12/2011

Publicado en www.hispanidad.com

  1. 1 comentario a “Individualismos: el bueno y el malo”

  2. By Dionisio on Dic 15, 2011 | Responder

    De acuerdo. Aunque los autriacos no sean católicos (aunque muchos se hayan formado en la cultura católica) y puedan hacerseles reproches en algunos aspectos -entre otros que siguen pensando dentro del concepto del Rechtsstaat como por otra parte era lógico en su circuinstancia- la doctrina social de la Iglesia tiene bastantes fallos por la obsesión contra el liberalismo (justificada por cierto liberalismo, el liberalismo estatista o artificialista que viene de hOBBES). El mayor fallo de Rothbard es el que apunta: rechazar la necesidad del gobierno. Sin embargo, sostiene la superioridad del Derecho (del Derecho, no de la Legislación) sobre la política, etc. Todo el mundo tiene sus fallos.

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