"To be conservative is to prefer the familiar to the unknown, to prefer the tried to the untried, fact to the mistery, the actual to the possible, the limited to the unbounden, the near to the distant, the sufficient to the superabundant, the convenient to the perfect, present laughter to utopian bliss."
Michael Oakeshott

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Blanqueo de fracaso estatal

Publicado por Felipe Saura Mateo el 30 de Mayo de 2012 en Política y Sociedad.
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Estamos acostumbrados a ver la sombra del estado en casi todos los apartados de nuestra vida, tanto por cómo la administración pública llega directa o indirectamente a todas las actividades (…)

Estamos acostumbrados a ver la sombra del estado en casi todos los apartados de nuestra vida, tanto por cómo la administración pública llega directa o indirectamente a todas las actividades a través de sus funcionarios, autorizaciones administrativas, organismos y empresas públicas, subvenciones, fuerzas y cuerpos de seguridad, impuestos, etc., como por las obligaciones que el estado impone a través de las distintas normas jurídicas.

El grado de intervencionismo del estado y de respeto por la libertad de los ciudadanos varía de un país a otro, de forma que en las sociedades como las españolas en las que los ciudadanos demandan una gran cantidad de servicios al estado además de las esenciales -tales como sanidad, educación, desempleo, pensiones, ayudas sociales, etc.-, éste último se ve obligado a preocuparse, regular, gastar e intervenir en dichas cuestiones que no son consustanciales al mismo.

Por la propia esencia de irresponsabilidad del estado a todos sus niveles -tanto políticos como funcionariales-, éste fracasa en muchas de las cuestiones en las que interviene, ya sea por inoperatividad propia o bien por insuficiencia de recursos puesto que la gran cantidad de asuntos que tiene que resolver le obliga a detraer muchos recursos a los ciudadanos vía mayores impuestos, lo cual tarde o temprano se traduce en una crisis económica.

Recientemente asistí a una conferencia sobre la nueva regulación de la prevención del blanqueo de capitales que impone numerosas obligaciones de prevención a entidades financieras, promotores inmobiliarios, auditores de cuentas, notarios y registradores, abogados, joyeros, casinos, etc., tales como recopilación de información, medidas de organización interna, comunicación de operaciones sospechosas, etc. El representante del organismo público encargado de vigilar y sancionar el cumplimiento de dicha ley en España, evidenció al final de su intervención la verdadera esencia de la misma al decir que con el cumplimiento de la ley lo único que tenían que hacer los sujetos obligados era “demostrar que yo no quiero colaborar con el blanqueo“. Y digo yo, ¿quién piensa que yo quiero colaborar con el blanqueo?

En mi opinión, el estado intenta ocultar su fracaso o falta de medios para combatir el delito de blanqueo de capitales mediante el expediente de convertir a los ciudadanos en colaboradores activos para que hagan el trabajo del estado bajo la amenaza de sanciones que pueden alcanzar el 5 % del patrimonio neto del sujeto obligado, el duplo del contenido económico de la operación, o hasta 1.500.000 euros. Recientemente la Agencia Tributaria ha animado a denunciar el fraude en los pagos en metálico superiores a 2.500€ perdonando la sanción al que denuncia antes de tres meses. Todo esto recuerda a la Unión Soviética de Stalin y otros regímenes comunistas en los que una gran parte de los ciudadanos se desvivían por denunciar a vecinos y familiares con el fin de asegurarse que el estado no iría a por ellos mismos y además conseguir ascender dentro de los puestos del mismo.

Evidentemente si el estado cumpliese bien una de sus funciones esenciales como es la de protección de la seguridad jurídica de las personas y de la economía, no necesitaría aprobar normas absurdas que imponen obligaciones a miles de ciudadanos que viven honestamente para que hagan de estado. Para prevenir de forma efectiva cualquier mal futuro hay que perseguir y castigar ese mal en el presente cuando ya se ha producido.

¿Por qué el estado piensa que quiero colaborar con el blanqueo de capitales o que soy un defraudador? Porque tiene tantos asuntos que resolver que al fracasar en ellos reiteradamente sólo tiene dos opciones, bien dejar de intervenir cediendo espacio a la sociedad para que ésta actúe con mayor libertad bajo una regulación mínima que trate las cuestiones esenciales, o bien blanquear su fracaso aprobando regulaciones estériles que convierten a los ciudadanos en estado a costa de sus libertades. Los ciudadanos deberían presionar al estado hacia la primera opción.

  1. 1 comentario a “Blanqueo de fracaso estatal”

  2. By ANTONIO MARTIN MORADILLO on May 31, 2012 | Responder

    Todo esto se pone de manifiesto en las Expropiaciones originadas por las Obras Públicas, es tan complicado el procedimiento, y tantos los errores, los fraudes cometidos por la Administración que vuelven loco al afectado, y si este descubre las irregularidades, errores y fraudes, estonces la Administración usa el términod e “Encamaleonar”, nadie sabe nada, será el Catastro, será el Proyecto, será otro Oraganismo, pero tantas son los obstáculos, que si no se tiene una paciencia Infinita, desiste todos los afectados. Además de utilizar un lenguaje despreciativo, descalificador llegan hasta el insulto, y puedo poner ejemplo, como es la SECRETARIA GENERAL DEL CATASTRO, que me dice: INSATISFECHO y FUSTRADO.

    Espero que luego no se ensañen produciendo una merma en mis derechos

    Me denunció el Gobierno de Aragón, chivándose a un vecino mío, y constatado y poníendolo en conocimiento del Defensor del Pueblo, elude la Responsabilidad Patrimonial.
    Un saludo.

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