"El pueblo no renuncia nunca a sus libertades sino bajo el engaño de una ilusión"
Edmund Burke

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“No queremos volver a la España de los 50″: Yo pregunto

Publicado por Fernando Caro el 11 de Junio de 2012 en Política y Sociedad.
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El pasado 01 de Junio el diario “El País” incluía un artículo, “No queremos volver a la España de los 50“  suscrito por tres reputados catedráticos de Economía[1].
En él, tras (…)

El pasado 01 de Junio el diario “El País” incluía un artículo, No queremos volver a la España de los 50  suscrito por tres reputados catedráticos de Economía[1].

En él, tras una serie de argumentaciones,  los autores exponen la necesidad urgente de abordar, de modo diferente a como se está haciendo, una serie de iniciativas políticas y económicas. Y  “Para ello necesitamos urgentemente un nuevo Gobierno con apoyo de todos los partidos mayoritarios y de nuestros expresidentes, compuesto por políticos competentes y técnicos intachables con amplios conocimientos en su cartera”, afirman. Es decir, demandan un gobierno de coalición, o mejor,  de concentración (¿quizás de salvación nacional?) aunque no lo llamen así.

Desconozco si los autores se han puesto de acuerdo en alguna otra ocasión, sea en cuestiones académicas o sea en cuestiones de otra índole, pero no por ello dejo de preguntarme[2] acerca del como ha surgido este lance: como aspirante a ciudadano tengo derecho a preguntar (y… a saber), y ellos pueden explicarlo.

(Me) Pregunto por la oportunidad y conveniencia de tal propuesta, apenas seis meses después de unas elecciones generales[3], cuando no hacemos sino seguir en una deriva de socialización de la pobreza [a velocidad de vértigo], iniciada hace ya algún tiempo. ¿Qué ha cambiado para que sea preciso ahora un “Gobierno de concentración“?   Si lo que se colige es que el FRACASO en el que estamos sumidos como sociedad requiere de drásticas iniciativas, es evidente que no se trata de una cuestión meramente económica. Por supuesto.

(Me) Pregunto por la potencial contribución de los apoyos  que reclaman -de los expresidentes- a tal Gobierno. ¿Qué puede aportar en ello el ex-LPG (ex lamentable presidente de gobierno) JLRZ? ¿Y aquel al que Rafael S Ferlosio bautizara como “gatazo gordinflón, tontiastuto y satisfecho”, confeso Mister X de los GAL y salpicado hasta el corvejón por una pléyade de escándalos de corrupción [escándalos que en la Andalucía de la Sevilla de la “Expo-Pellón”, parecen haber encontrado un ecosistema especialmente propicio]?

¿Y que aportaría el Sr. Aznar, bajo cuyos mandatos se llevó una política económica en la que hunde sus raíces parte del problema financiero actual? Porque bajo su gobierno nadie pareció vislumbrar la imperiosa necesidad de iniciar transformaciones profundas, y si lo hizo no tuvo el sentido de la historia y del estado para llevarlas a cabo [transformaciones inaplazables en múltiples aspectos: la formación de las generaciones futuras, la estructura del abastecimiento energético (brutalmente dependiente de suministros externos); la del esbozo de un tejido industrial con algún sector de referencia; la gestión de la emigración, fenómeno enormemente complejo tanto para receptores como para arribados; la de reconducción de un modelo político insostenible por inconsistente…].

Y es que hay aspectos de nuestra muy reciente historia  que no pueden ser ignorados por los autores del texto y que aconsejan prudencia ante algunos de sus pronunciamientos. Y el marco de referencia profesional  y social en el que se desenvuelven los firmantes, y desde el que observan nuestra realidad, debiera servirles de modelo para esta España de nuestros quebrantos.

(Me) Pregunto por la invocación a la presencia de políticos competentes en tal gobierno.  Señores, esa demanda no puede pasar de ser un buen deseo: nuestros políticos son lo(s) que son, criaturas del entramado en el que transcurre nuestra convivencia. Los mismos que han dilapidado una oportunidad histórica única para entrar en la modernidad, oportunidad que jamás se nos volverá a presentar: no se volverá a repetir una coyuntura resultante de transición + salida del aislamiento + disposición de abundantes recursos económicos (aportados por la UE; Francia y Alemania, fundamentalmente) en un cuerpo social ilusionado, “totalmente entregado” se podría decir-, en las primeras etapas  de esta época reciente.

Nuestros políticos son los mismos que han pergeñado el FRACASO al que hice mención y que se han enfangado en mil y un caso de corrupción (la impunidad deriva en irresponsabilidad y esta aboca, inexorablemente,  a la corrupción generalizada) cuando debieran ser ejemplo de probidad.

Y todo ello con la anuencia de un cuerpo social que renuncia, mayoritaria y voluntariamente a ejercer una genuina ciudadanía, eludiendo los riesgos e incertidumbres que ello conlleva, para echarse en brazos de una cómoda y dulce servidumbre asistida[4].  La colaboración activa de los medios de desinformación -y adoctrinamiento- de masas, contribuye a completar el decorado del inmenso retablo en el que reluce por mérito propio la irresponsabilidad generalizada.

No vale focalizar la atención en la “burbuja inmobiliaria”, seamos serios. Al fin y al cabo no se trata tan solo de una cuestión de economía; es bastante más. Como poco padecemos un grave problema de “salud social” (porque una sociedad es un organismo vivo y como tal tiene su ciclo vital, del que la decadencia senil es la fase terminal).

Y quizás se pueda salir de él, pero para ello hemos de ser capaces de empezar de nuevo con mucha modestia y decisión. Aplicando, precisamente, virtudes no genuinamente españolas: abnegación, esfuerzo denodado, humildad, disciplina, austeridad, sentido de la nación y del estado; es decir, responsabilidad. Y aligerando en lo posible los pesados fardos que acarreamos a nuestras espaldas. ¡No hay recetas mágicas, disponemos únicamente de los recursos universales de los que siempre ha dispuesto el hombre! Y todo para conseguir transformar radicalmente lo que se nos ofrece.

         Quizás hayamos de acabar en un gobierno de concentración, mejor dicho, de salvación nacional, si es que hay algún interés en salvar la nación.  Pero llegado el momento ese gobierno deberá constituirse al margen de quienes, precisamente, han estado en el origen del problema o han contribuido a él. Por descontado.

 Y deberá abarcar tres frentes bien definidos, el económico del que nada es preciso decir; el político, referido a la organización institucional de la nación acorde con los parámetros propios de nuestra época y lugar; y el social, referido a los parámetros que configuran la urdimbre que cohesiona un cuerpo social, en cuya base se halla, sin duda, la formación e instrucción de ese cuerpo social.

Y sobre la base de la aplicación firme de la justicia, respetando escrupulosamente el principio de igualdad ante la ley del que nadie puede estar eximido, sea cual sea su condición.

Porque estoy convencido de que una nación europea-occidental no puede soportarse, por mucho tiempo y en pleno s. XXI, sobre la base un cuerpo social sometido. Con una componente muy significativa de individuos ignorantes, hipotecados además de empobrecidos, y desinformados o mal informados.

Pretenderlo atenta contra la más elemental de las inteligencias y, lo que es peor, contra el curso irrefrenable de la historia. Y el intento debiera estar irremisiblemente abocado al fracaso por tratarse de la vieja lucha entre ignorancia y saber, entre barbarie y civilización, entre sometimiento y libertad, por muchos baches que tengan los pueblos, por muchos baches que tenga el curso de la historia. Estoy convencido de ello aunque no perciba, de momento, indicios de cambio de rumbo.

Creo que los Srs Fernández-Villaverde, Garicano y Santos pueden estar de acuerdo en mucho de lo que sostengo. También  que esa España posible por la que quieren luchar, que anhelo desde que siendo joven me comprometí en el advenimiento de una democracia de la que pienso que está corrompida de raíz, verdaderamente lo es, aunque  difícilmente la conseguiremos sobre la base del gobierno que proponen.

 En cualquier caso, yo (les) pregunto porque quiero saber. Y por su condición de docentes espero compartir con ellos parte de sus conocimientos, sus respuestas,  aunque quizás esté equivocado en mi enfoque.

¡Errar es tan humano!



[1] Jesús Fernández-Villaverde, en la Universidad de Pensilvania; Luis Garicano, en la London School of Economics; Tano Santos  en la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia.[2] Poner en tela de juicio, preguntarse por el porqué de aquello que se dice en la plaza de la opinión pública, no solo es sano sino que es más bien obligación ciudadana, conducta inherente a una cierta forma de enfrentarse, y entender, la realidad.

Porque al comentar en tribunas públicas se participa en esa labor de formación/conformación permanente que consiste en aportar saber, forjar opinión buena o mala, recta o torcida. [El modo en el que los adultos nos con-formamos surge, a mi modo de ver, de un amasijo de alientos propios e inducidos;  no tengan en cuenta lo que pueda haber de posible contradicción, se trata de un amasijo…]

Es exactamente del contenido de cada reflexión de lo que depende el valor de lo que se dice, y por lo que hemos de juzgar en cada ocasión a quien lo hace. Partiendo de la base de que no hay pensamiento que esté exento de errores e inexactitudes comunes, por el mero hecho de que lo sustente quien lo sustente, y de que siempre hay un propósito que subyace en el hecho de comparecer en determinadas tribunas (en mi caso, tratar de ofrecer puntos de vista mejor o peor argumentados).

[3] Elecciones en las que me abstuve: mi sentido ciudadano me impide adherirme a las listas cerradas y bloqueadas que pergeñan los aparatos de los partidos al precio de la sumisión de quienes las integran. ¿Cómo pueden ser defensores de la soberanía nacional quienes evidencian preocupante carencia de independencia personal?

[4] Cuerpo social instalado en un generalizado hedonismo vacuo e irresponsable, conforme con su ración de “panis et circenses”; excelente caldo de cultivo para mesías y salvadores de todo tipo y pelaje…

  1. 1 comentario a ““No queremos volver a la España de los 50″: Yo pregunto”

  2. By F Caro on Jun 14, 2012 | Responder

    El profesor Fernández-Villaverde me ha manifestado lo que sigue:

    El que quiera verle mas a este tema sufre de un ataque conspiratorio…… Podremos estar equivocados, podremos haber dicho una chorrada, pero aqui no hay ni mano ocultas ni nada en especial….(sic)

    Por supuesto que tal apreciación ha de aceptarse en su integridad y sin ningún género de dudas ni cautelas. Y por tratarse de un aspecto que él ha considerado relevante, es de justicia que tenga la misma difusión que el texto que la ha motivado.
    Ruego pues a los lectores que tengan en consideración lo dicho por Jesús Fdez.-Villaverde.

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