Las declaraciones de misión de los centros, de los manuales estudiantiles y las descripciones de los cursos están repletos del vocabulario “progresista” — “diversidad”, “inclusión”, “clasismo”, “etnocentrismo”, “racismo”, “sexismo”, “heterosexismo”, “gerontogismo”, “privilegio blanco”, “discriminación social”, “contextualización de materias”, “imperialismo cultural”, “identidades sociales y estamentos sociales”, “problemas biopsicológicos”, “un porcentaje justo de los recursos de la sociedad” etc. etc. ¿qué sucede bajo la tapadera de este miasma de jerga?
Artículos de Diario de América
El apirante a la candidatura presidencial por el Partido Republicano en Estados Unidos, Rudy Giuliani, es el mejor colocado de cara a las primarias que se inician en apenas cien días para la carrera hacia la Casa Blanca. La situación actual indica que estaríamos ante un mano a mano entre Rudy Giuliani y Hillary Clinton, la casi segura candidata por el Partido Demócrata.
El ex senador por Tennessee, Fred Thompson, anunció el pasado miércoles su candidatura a la presidencia de Estados Unidos para las elecciones de 2008. La llegada de Thompson a la campaña electoral abre las expectativas de millones de votantes del Partido Republicano, sobre todo los de su base conservadora, que ven en Thompson al candidato más completo y con posibilidades más serias y reales de alcanzar la Casa Blanca.
Según el informe anual de la oficina de estadísticas y censos, el año pasado disminuyó levemente la pobreza en los Estados Unidos y el ingreso per cápita entre los hispanos aumentó más del doble que el del resto de la población. El reporte, con datos del año pasado, contradice lo expresado por muchos políticos de la oposición acerca de la situación económica en el país.
Las aspiraciones presidenciales de John McCain, actual senador republicano de los Estados Unidos, parecen haber entrado ya en un momento de completo desmoronamiento. Las bajas recaudaciones en su campaña y los gastos incurridos le han dejado pocos dólares en las arcas, obligándolo a despedir a decenas de colaboradores de campaña en todos los niveles. La prensa en general explica esta situación por la posición de McCain a favor de Bush en el tema de la guerra de Irak. Lejos de ello, la realidad es más bien otra para este político que nunca ha logrado convencer verdaderamente a su base electoral conservadora.
Los becarios del diario español “El País”, o quienes escriben algunas de sus notas sobre Estados Unidos, parece que bucean mal en la historia contemporánea. El despliegue informativo del diario madrileño en torno a la reciente desclasificación de varios documentos de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) ejemplifica otra vez el despiste generalizado -digamos despiste- de algunos medios de comunicación que pasan por ser serios e independientes. En esto, “El País” se lleva la palma.
Hillary Clinton es el aspirante con mejores números para alcanzar la candidatura presidencial por el Partido Demócrata. Enemiga acérrima de la Administración Bush, quiere alcanzar la Casa Blanca como sea. Los números de las encuestas le favorecen hasta ahora, pero corre el peligro de quedarse a medio camino. En la última conferencia de la izquierda norteamericana (CAF), celebrada esta semana, Hillary Clinton ha recibido por segundo año consecutivo un gran abucheo, injustificado porque se producía justo después de elogiar ella al Ejército de Estados Unidos. Con todo, el hecho indica el radicalismo al que está llegando el sector más a la izquierda del Partido Demócrata.
El diario “El País” afirmó que el General Taguba “ha acusado a los altos mandos del Pentágono de ordenar los métodos de tortura utilizados” en la cárcel de Abu Ghraib. La noticia, publicada sin contrastar rigurosamente la fuente original, resulta ser tan imprecisa como vaga y ejemplifica, otra vez, el escaso rigor que a la hora de informar sobre Estados Unidos se observa en buena parte de la prensa internacional y, especialmente, en diarios que se autocalifican de “independientes” como “El País”.
No es verdad, como creía Borges, que el español era una lengua confidencial que sólo servía para cantar en la ducha. También sirve para ganar elecciones. Es posible que los seis millones de hispanos que se comunican fundamentalmente en español, y en esa lengua ven televisión, escuchan la radio y leen libros y diarios, decidan las próximas elecciones norteamericanas.

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