En Cien españoles y Dios, José María Gironella planteó el mismo cuestionario a sus entrevistados. A Gonzalo Altozano le gustan las historias personales. Por eso cose sus preguntas a la (…)
Artículos de José Carlos Rodríguez
Gabrielle Giffords, una congresista demócrata de 40 años, estaba apostada frente a una tienda de ultramarinos de Tucson para dar una charla. Era parte de su campaña “El Congreso en (…)
Si hay algo que caracteriza permanentemente a la izquierda es que no entiende nada. No diré que sea fácil explicarse el mundo, pero la izquierda va con la perplejidad permanente.¡Cómo (…)
Cuando todo lo que es y todo lo que admiramos de Estados Unidos parecía quedar para los libros de historia…
…en el momento en que Barack Obama se plantea erigir un (…)
El Sur tuvo buenas razones para decidir su secesión; jurídicas, históricas, económicas, éticas… La ucronía es un ejercicio muy interesante en este caso, pues de haberse dividido Estados Unidos en dos, el curso de la historia habría cambiado.
El profesor Manuel Pastor ha abundado en el contraste entre su valoración de la figura de Abraham Lincoln y la mía y, de un plumazo, tachado de falaz el punto de partida de mis críticas al primer presidente republicano. Asimismo, ha expulsado al Instituto Juan de Mariana y sus ideas a los anillos de Saturno de lo que se ha llamado movimiento liberal-conservador. Todo esto es, a la vez, sugerente y aleccionador.
El profesor Manuel Pastor, en un repaso a la literatura reciente sobre Abraham Lincoln, se dolía en este espacio de que se pudiese comparar a Barack Obama con el 16º presidente de los Estados Unidos. Especialmente, teniendo en cuenta que Lincoln es el epítome del conservadurismo. Quizá tenga más sentido la interpretación exactamente contraria.
José María Marco ha realizado una hazaña ciertamente audaz. Ha escrito un libro sobre algo de lo que todo el mundo opina y casi nadie conoce: la derecha americana. Una derecha que, desde la marginalidad, supo tomar conciencia de sí misma, ser intelectualmente activa y versátil y, finalmente, vencer en el campo de las ideas y las políticas a una izquierda esclerotizada.
José María Marco ha realizado una hazaña ciertamente audaz. Ha escrito un libro sobre algo de lo que todo el mundo opina y casi nadie conoce: la derecha americana. Una derecha que, desde la marginalidad, supo tomar conciencia de sí misma, ser intelectualmente activa y versátil y, finalmente, vencer en el campo de las ideas y las políticas a una izquierda esclerotizada.
Seguro que entre sus últimos pensamientos hubo uno por el que se reconfortó por sus contribuciones a nuestras libertades. Descanse en paz.

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