Las Laudes Hispaniae constituyen un subgénero muy temprano de nuestra literatura, pero sólo adquieren un tono de reivindicación de la identidad nacional a partir del prólogo, de “estirpe virgiliana” según Claudio Sánchez-Albornoz, (…)
Las Laudes Hispaniae constituyen un subgénero muy temprano de nuestra literatura, pero sólo adquieren un tono de reivindicación de la identidad nacional a partir del prólogo, de “estirpe virgiliana” según Claudio Sánchez-Albornoz, (…)
Unas lamentables afirmaciones de Fernando Sánchez Dragó -todo eso de su flirt sexual con niñas japonesas de 13 años- han desencadenado una formidable polvareda. Como no podía ser de otro (…)
Los últimos acontecimientos protagonizados por gentes de la izquierda están sacando a flote formas de proceder que recuerdan a lamentables tiempos pretéritos. ¿Qué esta pasando en las filas de la izquierda?
Se presentó esta semana en Madrid el Manifiesto de los 1.000 contra la reforma de la ley del aborto. Más de mil científicos, universitarios y profesionales de la salud (empezaron siendo trescientos, como los de Leónidas, pero la cifra se ha triplicado en dos días) se pronuncian contra una iniciativa legislativa que este Gobierno ha querido convertir en bandera ideológica.
Es, desde luego, una cuestión ética, pero es también una cuestión estética: pocas cosas hay más expresivas que esta imagen de un Gobierno vengativo y vociferante, elevando la voz desde el cubo de la basura de la crisis económica para reclamar que se aborte a los niños, que se mate a los abuelos inservibles, que se desentierre a los muertos de la guerra civil.
Piense uno lo que piense sobre Federico Jiménez Losantos, las ideas que defiende y su manera de hacerlo, lo que debe quedar claro es que el juicio contra el periodista significa un retroceso para la libertad de expresión en España.
Al hilo del bicentenario del 2 de Mayo estamos escuchando afirmaciones muy discutibles: que la nación española nació en 1808, que el 2 de Mayo fue un levantamiento liberal, que Cataluña o el País Vasco no combatieron por España, sino por su propia independencia… ¿Qué hay de verdad en todo ello? Vamos a verlo con los propios textos de la época. Y avancemos ya la conclusión: ni España nació en 1808, ni el 2 de mayo fue un levantamiento liberal, ni Cataluña y Vascongadas combatieron al margen de España.
El Tribunal Constitucional ha desestimado los recursos del PP y de un juzgado de Tenerife contra la llamada Ley de Igualdad, que impone cuotas mínimas y máximas de hombres y de mujeres en las listas electorales. El PP denunciaba que esta ley vulnera la igualdad jurídica de los elegibles. El TC ha rechazado ese argumento. Con ello avala una de las aventuras legales más arriesgadas del gabinete Zapatero: la introducción de un criterio de “discriminación positiva” en la organización de la vida pública. Esto significa que el hecho de ser mujer o varón será tan importante para acceder a cargos públicos electos como la experiencia profesional, la formación intelectual, etc. El PSOE se ha apresurado a saludar el fallo como “una victoria de las mujeres”. El TC tiene pendientes dos recursos más de hondo calado: el del matrimonio homosexual y el del Estatuto de Cataluña.
La Europa del 68 aún vivía bajo la sombra de la generación que hizo la guerra. Quizás había que desplazarla. La sustituyó la generación de Mayo del 68, que ha venido mandando hasta hoy. Hoy tenemos que desplazarla.
Crece la impresión de que el país anda cabeza abajo: criminales protegidos, leyes inútiles, mayorías heridas en beneficio de minorías… Pero la resistencia ciudadana ya es una realidad.