En 2010, era comúnmente admitido que el Tea Party, con su supuesto radicalismo, sería incapaz de lograr relevancia política y atraer al votante americano, lastrando las posibilidades del Partido Republicano (…)
Artículos de Óscar Elía Mañú
La retirada americana de Afganistán a duras penas puede ocultar que, más que la constatación de la victoria, se asiste a un fracaso de la voluntad occidental en la lucha (…)
Los griegos llamaban hybris al triunfo del desorden y la confusión sobre el orden y la naturalidad de las cosas. La hybris no era para ellos sólo caos: era el (…)
El abortismo, ideología basada en la defensa del aborto como derecho, arroja una sorprendente cantidad de mitos, dogmas y fobias de escasa consistencia intelectual, pero de indudable éxito social. Ni (…)
Desprecio porque la revuelta cívica liberal-conservadora se lleva a cabo en nombre de la libertad, de la nación y de los principios y valores morales que el progresismo combate. Temor (…)
Cada vez parece más claro que existe una ruptura entre el gran partido de la derecha española y su base social. Ésta tiene cada vez más reproches que hacer a aquél: atónita, ve cómo adquiere sin inmutarse vicios y actitudes que hace sólo unos años habría combatido.
Salieron de todos los pueblos de Navarra: de Artajona, de Olite, de Sangüesa, de Leiza, de Tafalla, de Ujué. Y, por supuesto, de Pamplona. En esta última se juntaron, la mañana del 19 de julio de 1936, decenas de miles de ellos, muchos más de los esperados por los sublevados: a mediodía eran ya 30.000.
Sin ninguna duda, el hecho político y sociológico de mayor alcance de los últimos diez años ha sido el surgimiento de una auténtica sociedad civil liberal-conservadora, gestada durante los ocho años de gobierno de Aznar, que ha plantado cara al zapaterismo desde el primer momento y que ha adquirido un peso y una importancia fundamentales.
1. Crisis intelectual, crisis políticaQue la crisis económica y financiera esconde una crisis de más envergadura y más amplia, que alcanza principios y valores, es algo comúnmente admitido, tanto por (…)
Evidentemente, no basta con decir en un discurso televisado “Hay que ganar esta guerra” para ganarla, aunque demasiadas veces en una sociedad hipermediatizada no lo parezca. Es necesario tener la voluntad de hacerlo y poner los medios para conseguirlo.

Cargando...