Acuciado por la repentina retirada de la confianza de los inversores extranjeros, el Gobierno de Rodríguez Zapatero, además de recortes del gasto público y estéticas reformas de las leyes laborales, ha prometido a la Comisión Europea revisar a fondo el sistema de pensiones para garantizar su solvencia. Al mismo tiempo, ha intentado adormecer a la opinión pública nacional presentando esa prometida revisión como una mera sugerencia para su consideración por la Comisión del Pacto de Toledo.
Artículos de Pedro Schwartz
La hueca sonrisa del señor Zapatero en las pantallas de televisión y las portadas de los periódicos simboliza la gran mentira que ha sido la reunión del G-20 en Londres.
Lo profundo de esta crisis económica y financiera, de 2007, 2008 y lo que te rondaré morena, ha llevado a ensayistas elegantemente escépticos ante la libertad económica a buscar precedentes salvadores en la historia de la Gran Depresión de 1929 y 1930 y de la década que siguió. Sería bueno que estuviesen más al tanto de la historia de aquellos años, pues lo realmente ocurrido entonces aconseja no imitar el New Deal para resolver la crisis actual.
El dogma de que el mundo marcha hacia un recalentamiento que pone en peligro la continuidad de nuestra civilización se ha convertido en el argumento capital de todos aquellos intervencionistas que no pueden soportar la idea de que el sistema de libre economía funciona bien y contribuye a mejorar la situación de todos, incluidos los más pobres. Por fin han encontrado un argumento para defender la idea de que el mercado, si se le deja solo, acaba destruyendo la sociedad, incluso el mundo.
¿Qué enseñanzas podemos extraer de la experiencia del IEA, el think tank que preparó el terreno para la victoria de Thatcher?

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