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	<title>Fundación Burke</title>
	<link>http://www.fundacionburke.org</link>
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	<pubDate>Mon, 30 Aug 2010 08:05:54 +0000</pubDate>
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		<title>La clave para entender lo que diferencia a conservadores y liberales</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Aug 2010 08:05:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carmelo López-Arias Montenegro</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Cultura y Libros]]></category>

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		<description><![CDATA[Se defina como se defina el conservadurismo, lo que está claro es que se sitúa entre la aceptación ciega de la Revolución Francesa como momento luminoso de la Historia y (...)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se defina como se defina el conservadurismo, lo que está claro es que se sitúa entre la aceptación ciega de la Revolución Francesa como momento luminoso de la Historia y el deseo de rehacer (o recrear) el mundo sobre principios anteriores a ella. Pero no todos los pensadores conservadores expresan esta idea con tanta claridad como <strong>Wilhelm Röpke</strong> (1899-1966).</p>
<p>De hecho, en su obra más célebre, <em>La crisis social de nuestro tiempo</em> (El Buey Mudo), marca distancia explícitamente con los grandes nombres del pensamiento contrarrevolucionario, como <strong>Joseph de Maistre</strong> o <strong>Karl Ludwig von Haller</strong>, acusándoles de querer rescatar los peores momentos del Antiguo Régimen.</p>
<p>Esa propensión al término medio es propia de un hombre que había vivido en sus carnes las grandes tragedias del siglo XX. <strong>Röpke</strong> hubo de huir de Alemania en 1933 cuando ascendió al poder <strong>Adolfo Hitler</strong>, y asistió después al martirio de su país en la guerra y, después, bajo la férula soviética.</p>
<p>Por eso, también como defensor del liberalismo económico que fue procuró huir de extremos. En esta obra censura, por ejemplo, que dicha ideología caiga en excesos utópicos que acaben de destruirla.</p>
<p>Lamenta la estrecha visión racionalista del individuo, que no tiene en cuenta que nace en una comunidad concreta y es hijo de la Historia, y cuya vida en sociedad responde por tanto a postulados extraeconómicos sin los cuales el laissez <em>faire, laissez passer</em> acaba destruyendo la comunidad. Aunque firme defensor de la competencia, <strong>Röpke</strong> tenía claro que la mera lucha de intereses particulares conduce a la desintegración política.</p>
<p>Por la misma razón, sostenía que la economía de mercado no puede prescindir de anclajes morales sólidos, sin los cuales es imposible resistir la presión de dichos intereses, lo cual obliga a intervenir al Estado en una escalada que conduce al colectivismo, la peor desgracia en los tres sentidos: político, económico y moral.</p>
<p>Como explica <strong>Jerónimo Molina</strong> en un amplio y penetrante prólogo, <strong>Röpke</strong> pudo ver reflejadas sus ideas en su país gracias a <strong>Ludwig Erhard</strong>, el ministro de Economía de <strong>Konrad Adenauer</strong>, y su sucesor. Durante los años que transcurren entre 1949 y 1966, &#8220;todo su afán [de <strong>Erhard</strong>] era la puesta en práctica de las ideas de <strong>Röpke</strong>&#8220;, en una coalición político-intelectual que resultó feliz para una Alemania que entró en ese periodo arrasada por las bombas y salió de él como potencia económica mundial.</p>
<p>Es, pues, el padre del llamado Estado Social, <a target="´_blank´" href="http://www.elsemanaldigital.com/articulos.asp?idarticulo=108721">al que recientemente hacía referencia <strong>Alberto Ruiz-Gallardón</strong> para diferenciarlo del Estado del Bienestar</a>. <strong>Röpke</strong>, cauteloso ante la &#8220;mano invisible&#8221; de <strong>Adam Smith</strong>, temía que la competencia empresarial desembocase en el monopolio y en el capitalismo de Estado. La libertad económica &#8220;es, sin duda, una forma esencial de la libertad personal&#8230; pero no se agota con ello su esencia&#8221;, sino que para sentirla de modo natural, los hombres, en vez de vivir proletarizados, deben hacer &#8220;una vida basada en la propiedad y en la facultad de escoger con independencia su esfera de trabajo; una vida que les proporcione independencia espiritual y material en el mayor grado posible&#8221;.</p>
<p><em>La crisis social de nuestro tiempo</em> se configura así como uno de los principales ensayos conservadores (si entendemos esta palabra como opuesta a lo puramente liberal, aun partiendo de principios comunes de libertad económica) que ha producido el pensamiento europeo. <strong>Molina</strong> destaca además su influencia en la renovación del conservadurismo norteamericano a través de <strong>Russell Kirk</strong>, y la alta estima en que <strong>Röpke</strong>, que no era católico, tenía la doctrina social de la Iglesia. Todo un acierto de El Buey Mudo, sello editorial de Ciudadela, brindarnos la oportunidad de conocer sus reflexiones.Publicado en www.elsemanaldigital.com</p>
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		<title>Lecciones de la Ley Seca</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Jul 2010 20:38:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Will</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[American Review]]></category>

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		<description><![CDATA[La tarde del 16 de enero de 1920, horas antes de que entrara en vigor la Ley Seca, y mientras Roosevelt bebía champán en Washington junto con algunos compañeros de (...)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La tarde del 16 de enero de 1920, horas antes de que entrara en vigor la Ley Seca, y mientras Roosevelt bebía champán en Washington junto con algunos compañeros de promoción (Harvard, 1904), el pastor evangélico Billy Sunday sermoneaba en Norfolk (Virginia) a 10.000 feligreses: &#8220;El reinado de la amargura ha llegado a su fin. Dentro de poco, los tugurios serán sólo un recuerdo&#8221;.La tenebrosamente hilarante obra de Daniel Okrent <a target="_blank" href="http://www.danielokrent.com/"><em>Last Call: The Rise and Fall of Prohibition </em></a>(Última ronda: auge y caída de la Ley Seca) da cuenta de la forma en que los americanos acabaron con un derecho masivamente ejercido -y condenaron a la ruina a la quinta industria más potente de su economía- a fin de que su país fuera aún más virtuoso. Pero lo que consiguieron fue algo muy distinto: abrir las puertas del Infierno.</p>
<p>Ahora que la Administración vuelve a empeñarse en hacer mejores a los americanos -pretende decirles cuánta sal deben tomar, qué tipo de bombillas han de utilizar, etc.-, el libro de Okrent se revela un manual de primera sobre la ley de las consecuencias no deseadas.</p>
<p>Nuestro autor nos informa de que el barco que llevó a <a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/John_Winthrop">John Winthrop</a> a Massachusetts (1630) también transportaba 10.000 galones de vino, y tres veces más cerveza que agua. Más anécdotas sustanciosas: el desayuno de John Adams consistía en una jarra de sidra; James Madison bebía una pinta de whisky al día; hacia 1830, el consumo anual per cápita de <em>bebidas espirituosas</em> entre los adultos era equivalente a 90 botellas de alcohol de 80 grados.</p>
<p>No era infrecuente que el whisky fuera más potable que el agua, pero, sea como fuere, lo cierto es que los americanos bebían demasiado. Por otro lado, el apoyo de las mujeres a la prohibición supuso un revulsivo para el movimiento que luchaba por los derechos de aquéllas: el derecho a hacer uso de la propiedad de una sin interferencias del marido borracho, el derecho a divorciarse del marido borracho, el derecho a votar a los políticos que cerraran los garitos donde se emborrachaba el marido borracho&#8230; Así las cosas, no es de extrañar que la Asociación de Destilerías de los Estados Unidos se opusiera al sufragio femenino.</p>
<p>Las mujeres que luchaban por la prevalencia de la sobriedad no pretendían instaurar el impuesto sobre la renta, fomentar la emergencia de un sindicato nacional del crimen, hacer posible Las Vegas; redefinir el papel de la Administración federal y el derecho a la privacidad, el &#8220;derecho a ser dejado en paz&#8221;, que con el tiempo acabó dando pie al derecho a abortar. No lo pretendían, pero fue lo que acabaron <em>consiguiendo</em>.</p>
<p>Allá por el año 1900, el consumo per cápita de alcohol era parecido al actual; pero la mera templanza no bastaba a las activistas a lo <a target="_blank" href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/78/Carry_Nation,_1910.JPG">Carry Nation</a>: ésta medía seis pies, &#8220;tenía los bíceps de un estibador, el rostro de un funcionario de prisiones y la tenacidad de un dolor de muelas&#8221;, y quería a toda costa imponer la Prohibición. Se salió con la suya gracias a la sofisticada tenacidad de la Liga Contra las Tabernas, que en su momento de máximo esplendor llegó a gastar anualmente el equivalente a 50 millones de dólares de los de hoy. Según Okrent, ha sido &#8220;el grupo de presión más poderoso de la historia&#8221; de EEUU. Cómo no sería su fuerza, que llegó a impedir el rediseño de los distritos electorales tras la publicación del censo de 1920, el primero en arrojar una mayoría de población urbana, precisamente la más proclive a empinar el codo.</p>
<p>Antes de que la Decimoctava Enmienda ilegalizara el consumo de alcohol, la Decimosexta hubo de legalizar el impuesto sobre la renta. Para 1910, las tasas a las bebidas alcohólicas representaban el 30% de los ingresos federales.</p>
<p>Las leyes de compensación por accidentes de trabajo hacían que los patronos estuvieran vivamente interesados en que su mano de obra fuera abstemia. Okrent escribe que Asa Candler, fundador de Coca Cola, vio en la Prohibición el remedio ideal. Por otro lado, el sentimiento antigermano presente en el país a raíz del estallido de la Primera Guerra Mundial alimentaron el deseo de castigar a los cerveceros con nombres como Busch, Pabst, Blatz y Schlitz. En cuanto al progresismo del presidente Woodrow Wilson, durante la contienda se convirtió en la excusa perfecta para lo que Okrent denomina &#8220;la súbita intromisión del Gobierno federal en incontables aspectos de la vida cotidiana&#8221;.</p>
<p>Y entonces llegó la Ley Seca.</p>
<p>Durante sus primeros años apenas consiguió reducir el consumo de alcohol en un 30%. Enseguida los contrabandistas consiguieron hacerse con lanchas más rápidas que las barcazas de los guardacostas. En cuanto a los tribunales, recibieron tal cantidad de denuncias por quebrantamientos de la Ley Seca, que el  <em><a target="_blank" href="http://www.wordreference.com/es/translation.asp?tranword=plea%20bargaining">plea bargaining</a> </em>empezó a usarse a discreción a fin de acelerar el imposible <em>fortalecimiento</em> de la norma. Cómo no serían las cosas, que Detroit pasó a ser conocida como la Ciudad del Alambique.</p>
<p>Los agentes encargados de que se cumpliera la Ley Seca estaban encantados con su trabajo; no por el salario, de unos 1.800 dólares, sino por los sobornos que podían sacar. <a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fiorello_La_Guardia">Fiorello La Guardia</a> se choteaba abiertamente del Gobierno: &#8220;Para vigilar a los primeros 150.000 agentes habrá que contratar otros 150.000″. Las exenciones de que se beneficiaban el vino de misa y el alcohol de uso clínico se convirtieron en agujeros enormes y muy lucrativos.</p>
<p>Tras 13 años de andadura, la Prohibición, reducida por aquel entonces a una alianza entre criminales y cristianos evangélicos, fue barrida por una marea de alcohol y por los esfuerzos de millonarios como Pierre du Pont, que esperaban que la vuelta del impuesto a las bebidas alcohólicas viniera acompañada de una reducción del impuesto sobre la renta. Eso fue, precisamente, lo que ocurrió.</p>
<p>Por lo que hace a los ex contrabandistas, encontraron nuevas oportunidades de negocio al sur del desierto de Nevada. Las Vegas, ya saben. Ah, y durante la Segunda Guerra Mundial los empleados de las destilerías fueron declarados exentos del servicio militar: se les consideraba esenciales para el esfuerzo bélico.</p>
<p>De la lectura del libro de Okrent podemos extraer numerosas lecciones, entre las que, en este punto final, podemos citar dos: 1) cuando se enfrenten la ley y el deseo, apueste por el deseo; 2) entonces, los americanos demostraron ser magníficamente ingobernables por gobernantes entrometidos: a ver si somos capaces de tomar buena nota&#8230;</p>
<p><strong>© The Washington Post Writers Group</strong></p>
<p>Publicado en <a href="http://historia.libertaddigital.com/lecciones-de-la-ley-seca-1276238029.html">Libertad Digital</a></p>
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		<title>La prohibición de los toros</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Jul 2010 20:34:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Manuel de Prada</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política y Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[El gran Leonardo Castellani nos recordaba que la mejor respuesta que podemos oponer a la criatura insensata que se obstina en el error es ignorarla desdeñosamente: «A un hombre que (...)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El gran Leonardo Castellani nos recordaba que la mejor respuesta que podemos oponer a la criatura insensata que se obstina en el error es ignorarla desdeñosamente: «A un hombre que se quiere engañar,/ ¿qué castigo le hemos de dar?/ Dejarlo que se engañe, amigo./ ¡No hay peor castigo!». Pues, en efecto, cuando porfías con el insensato, tratando de sacarlo de su error, sólo consigues que te embrome y te haga chapotear en el lodazal de sus sofismas; y, lo que es todavía peor, contribuyes a hacer propaganda de su error. Viene esta reflexión como anillo al dedo para ilustrar el episodio de la prohibición de los toros en Cataluña: la porfía con los insensatos no ha servido para evitar que los prohíban; y, en cambio, ha favorecido la propaganda de sus tesis antitaurinas, que a fuerza de ser repetidas y divulgadas por los medios de masas han logrado calar en una porción creciente de la población. Tales tesis antitaurinas, envueltas en los lustrosos ropajes del emotivismo animalista, sólo tratan de esconder la verdadera causa de la prohibición, que no es otra sino el odio a España y a los signos constitutivos del genio español; pero, aunque muy taimadamente falsas, tales tesis resultan muy atractivas, sobre todo entre las nuevas generaciones, que han sido educadas en la religión del ecologismo. Contra tales tesis antitaurinas se han esgrimido argumentos a mi juicio equivocados, que soslayan el meollo de la cuestión (el odio a España y a los signos constitutivos del genio español), para enarbolar la bandera de otra religión muy del gusto de nuestra época, que es la religión de la libertad. Pero a nadie se le escapa que a la libertad nadie le ha dado vela en el entierro de la fiesta nacional; pues hubo épocas en que en España no hubo libertad (no la hubo, al menos, en el sentido en que ahora se proclama) y las corridas de toros se celebraban tan ricamente en Cataluña.Para salvar media docena de corridas se ha porfiado con los insensatos que pretenden prohibirlas; y el resultado de tales porfías no ha sido otro sino afianzar a los insensatos en la prohibición, con el añadido de la propaganda que se les ha hecho, que a muchos españoles de las generaciones jóvenes ha vuelto antitaurinos, en un sibilino ejercicio de ingeniería social que, poco a poco, alcanza su objetivo último. Y tal objetivo último no es -como algunos ilusamente creen- prohibir la fiesta nacional en Cataluña, sino dejarla morir por inanición en el resto de España, cercenando su transmisión cultural -<em>traditio</em>- y dificultando el recambio generacional entre sus aficionados, que son quienes la sostienen. En los últimos años, invitado a perorar en algunos colegios, he tenido ocasión de comprobar cómo tal objetivo se va cumpliendo implacablemente, a medida que crece la propaganda de las tesis antitaurinas: preguntado por los chavales de los colegios sobre mis aficiones, cuando les mencionaba los toros, percibía en sus rostros los estragos del horror, y en sus labios una mueca de ofendido pasmo que no hubiese sido mayor si les hubiese dicho que me gustaba torturar niños para después comérmelos crudos. Esos chavales en quienes se inculca, mediante una propaganda emotiva, la aversión a los toros, son quienes en verdad deberían preocuparnos; porque lo peor no es que unos insensatos se quieran engañar, sino que sus insensateces, divulgadas con altavoces, acaben imponiéndose entre españoles a quienes se les está enseñando -de forma sibilina, pero imparable- a odiarse a sí mismos.</p>
<p>Publicado en <a href="http://www.abc.es/">www.abc.es</a></p>
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		<title>La derecha que no se rinde</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Jul 2010 20:22:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Óscar Elía Mañú</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Cultura y Libros]]></category>

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		<description><![CDATA[Cada vez parece más claro que existe una ruptura entre el gran partido de la derecha española y su base social. Ésta tiene cada vez más reproches que hacer a aquél: atónita, ve cómo adquiere sin inmutarse vicios y actitudes que hace sólo unos años habría combatido. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es sin duda el <em>acontecimiento</em> más importante en la derecha española, y el de repercusiones más inciertas. La ausencia de referencias políticas en el liberal-conservadurismo español ha llevado a la irrupción en la vida pública de unos actores nuevos que, se quiera o no, serán fundamentales en los próximos años. Y es que, por primera vez, en nuestro país se está articulando una sociedad civil poderosa e influyente.</p>
<p>Los componentes más visibles de esa sociedad civil son los grupos mediáticos <strong>Libertad Digital</strong> e Intereconomía, que han sabido atraer a un electorado liberal-conservador que se ve más representado en sus tertulias y páginas de Opinión que en los escaños del Parlamento; junto a ellos encontramos una pléyade de fundaciones, asociaciones y editoriales independientes del poder político y que tienen por objeto fiscalizar, controlar y denunciar los desmanes de éste.</p>
<p>Más que en quién sea el próximo inquilino de La Moncloa, la clave política nacional está en la guerra cultural y mediática que enfrenta a la derecha política, que sólo quiere que cambien las cosas para que nada cambie, y a la derecha social, que no quiere dejarse pastorear por la primera. Entre los protagonistas de este libro encontramos, precisamente, algunas de las figuras más relevantes de esta segunda derecha.</p>
<p>Todas ellas han pasado en un momento u otro por el programa de Carlos Dávila <em>Diálogos al límite</em>, y sus intervenciones son las que dan contenido a las páginas de este libro, editado por Ciudadela, otro componente más de esa sociedad civil de que venimos hablando. Estas diez figuras, periodistas, políticos, empresarios, tienen en común el hecho de que están abiertamente enfrentadas con el <em>establishment</em> político, un <em>establishment</em> tan en entredicho, que para no poca gente se está convirtiendo, o se ha convertido ya, en un grave problema para las instituciones democráticas.</p>
<p>De entre ellas destacaría dos, las de Federico Jiménez Losantos y José María Aznar, objeto de ataques iracundos, pasionales y violentos por parte de la izquierda. Pocos españoles concentran más el fuego dialéctico y legal de la izquierda, y pocos aguantan el tipo mejor que ellos. Pero lo verdaderamente llamativo es que también están en la mira de la derecha postmoderna, la que va de la mano de la izquierda derechita al despeñadero ideológico e intelectual; una derecha, en fin, que es capaz de abominar de liberales y conservadores y abrazar la retórica demagógica más grosera. Y es que el pensamiento fuerte que ventean ambos (desde <strong>esRadio</strong> y desde FAES) choca violentamente con la mercadotecnia que hoy domina la vida política, y que ha invertido los términos políticos: hoy, los principios y los valores están al servicio del Poder, y no éste al de aquéllos.</p>
<p>Quisiera detenerme, siquiera brevemente, en otros dos entrevistados por Dávila: César Vidal, qué les voy a contar que no sepan de este todoterreno políglota, polígrafo, comunicador de primera, y Rafael Bardají, el hombre en la sombra, el <em>neocon</em> español por excelencia, que se mueve a sus anchas por la Casa Blanca y el Pentágono: a la luz de sus palabras, no cabe duda de que nuestra preocupación por España palidece ante los riesgos que, como civilización, nos acechan.</p>
<p>Porque esa es otra: ¿tienen futuro España, Europa, Occidente?</p>
<p><strong>CARLOS DÁVILA: <a target="_blank" href="http://www.ciudadela.es/cream/?page=1&amp;codigo=100115"><em>DIÁLOGOS AL LÍMITE</em></a>. Ciudadela (Madrid), 2010, 176 páginas.</strong></p>
<p><strong>ÓSCAR ELÍA MAÑÚ, director del programa de esRadio <a target="_blank" href="http://www.esradio.fm/por-tierra-mar-y-aire.html"><em>POR TIERRA, MAR Y AIRE</em></a>.</strong></p>
<p>Publicado en www.libertaddigital.com</p>
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		<title>Thomas Molnar (1921-2010), un reaccionario ecléctico y universal</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Jul 2010 20:10:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Ayuso</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Cultura y Libros]]></category>

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		<description><![CDATA[Thomas Molnar nació en Budapest en 1921 y con apenas cinco años su familia se trasladó a Transilvania, zona gris cuando no caliente entre lo magiar y lo rumano. No (...)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Thomas Molnar nació en Budapest en 1921 y con apenas cinco años su familia se trasladó a Transilvania, zona gris cuando no caliente entre lo magiar y lo rumano. No sintiéndose parte de ese mundo dividido y de frontera fue conquistado, ideal y definitivamente, por la cultura francesa. Detenido durante la II Guerra Mundial por los nazis, sobrevivió a tres campos de concentración y, tras la guerra, escapó del régimen comunista establecido en Hungría. Estudiante maduro primero en Bruselas y fugaz paseante parisino, en 1949 abandona Europa hacia los Estados Unidos en busca de un espacio donde desenvolver su infinita curiosidad al tiempo que su arraigada lealtad. Allí pasará, como un extranjero, sesenta años, entre viajes constantes por todo el mundo, pero en particular por Europa, y con la alegría de la vuelta a casa &#8211;aunque parcial, pues dividió el año en un semestre húngaro y otro americano&#8211; a su país natal desde la caída del telón de acero. De todos dejaría crónicas sabrosas e incorrectas, algunas en grado sumo, como su visión de África del Sur (1966).</p>
<p>Inadaptado a la cultura estadounidense, que le asfixiaba por su conformismo, sentimiento compartido &#8211;por razones diversas&#8211; con el hispanófilo Frederick D. Wilhelmsen y el germanófono Paul Gottfried, padeció en sus carnes lo que llamó &#8220;el calvario del escritor exiliado&#8221;. Cuando volvió a dictar cursos en la Universidad de Budapest me envió una carta alborozada en que se me presentaba reconciliado con una academia en que había vuelto a encontrar colegas agudos y estudiantes aplicados. Y lo escribía el doctor de Columbia y profesor en Nueva York. Claro es que su anecdotario dificultaba la refutación. Contaba, por ejemplo, cómo en una reunión sobre la dimensión moral del capitalismo, promovida por Richard Neuhaus y presente Christopher Lasch, se encaró con el economista del grupo, y no menos relevante que los dos citados, Georges Gilder, para preguntarle si el <em>businessman</em> que se gana el pan publicando literatura pornográfica era también un agente de la moralidad pública. Y obtener, tras un segundo de duda, como respuesta: Sí&#8230; O la llamada telefónica que le hizo un decano de una conocida universidad californiana para interesarse por un tal Otto de Habsburgo a quien le habían sugerido invitara como orador en el acto de fin de curso. Sí &#8211;respondió&#8211; lo conozco personalmente y, además, la familia de este señor dio los reyes a mi Hungría durante siete siglos. Aunque el tono era sarcástico, no produjo reacción alguna en el interlocutor, salvo una nueva pregunta: ¿podría decirme cuáles son las relaciones entre este señor y el comunismo? Muy poco cordiales, fue ya la lacónica respuesta. Muchas gracias. Buenas tardes.</p>
<p>La obra de Molnar se situó en ese género de ensayo filosófico y de interpretación histórica en el que tan fácil es tener éxitos efímeros como difícil perseverar en el acierto. Es verdad que muchos <em>scholars</em> habrán mirado con displicencia el tipo de escrito característico salido de su abundante e incansable pluma. Pero no lo es menos que cada una de las piezas urdidas en su telar exhiben un acervo de cultura impresionante. Y es que, en ocasiones, y más a menudo de lo que pudiera creerse, la señal del pensamiento auténtico se escapa por entre los intersticios del sistema para acogerse a la hospitalidad del estilo libre y suelto. Cuando, como era el caso del profesor Molnar, los problemas de variada índole (teológicos, filosóficos, políticos, sociológicos, psicológicos, artísticos, literarios, etcétera) se engarzan con la naturalidad con que fluían en él, este tipo de ensayo alcanza su más alto nivel al tiempo que su sentido más genuino. Su prosa, además, en inglés o francés, idiomas en los que escribía directamente sus libros y artículos, alcanzaba un atractivo singular. Quizá no tuviera la facilidad discursiva del francés límpido ni el conceptismo del buen inglés. Pero mezclaba ambas cualidades con un estilo en extremo sugerente que &#8220;dice mucho más de lo que dice&#8221;.</p>
<p>Mejor que una lista desencarnada de sus libros es una biografía intelectual por más que telegráfica. Se abrió camino con un libro sobre Bernanos (1960), si bien durante cierto tiempo su fama vino unida a su ensayo denuncia de la utopía como &#8220;perenne herejía&#8221; (1967), prolongación de su examen del &#8220;declive del intelectual&#8221; (1961). Cultivó la filosofía pura en textos sobre &#8220;Dios y el conocimiento de la realidad&#8221; (1973), los &#8220;arquetipos del pensamiento&#8221; (1995) y el &#8220;regreso a la filosofía&#8221; (1996). Echó su cuarto a espadas sobre la política exterior de los Estados Unidos, mostrando su &#8220;doble cara&#8221; (1962) e incluso su &#8220;dilema&#8221; (1971) y destacando el fenómeno de la &#8220;emergente cultura atlántica&#8221; (1994). Se preocupó con el cambio epocal sufrido por la Iglesia católica tras el II Concilio Vaticano con &#8220;¿ecumenismo o nueva reforma?&#8221; (1968) y, singularmente, &#8220;la Iglesia, peregrina de los siglos&#8221; (1990), alineándose contra la ideología de la <em>secular city</em> del &#8220;humanismo cristiano&#8221; (1978) y simpatizando con la posición del Arzobispo Lefebvre. Atrajo su interés el pensamiento político clásico y católico en &#8220;el animal político&#8221; (1973) y &#8220;los poderes gemelos: la política y lo sagrado&#8221; (1988). Fustigó a la izquierda, enemiga de toda autoridad (1977), viéndola &#8220;de frente&#8221; (1970) o &#8220;en la encrucijada&#8221; (1970) en diálogo ora empático ora crítico, respectivamente, con Augusto del Noce y Jean Marie Domenach. Sus análisis políticos le condujeron, desde avizorar un &#8220;socialismo sin rostro&#8221; (1976) como tercer modelo, hasta individuar el signo del presente en la &#8220;hegemonía liberal&#8221; (1992) de una sociedad civil autorregulada, con la consecuencia de la &#8220;puesta entre paréntesis&#8221; de Europa (1990) y el triunfo de la &#8220;americanología&#8221; (1991) subsiguiente al &#8220;desfiguramiento del modelo&#8221; estadounidense tal y como lo describió Tocqueville (1978). Es el reino del &#8220;Estado débil&#8221; (1978), coloso con pies de barro, que no cumple su función constitutiva mientras sigue invadiendo ámbitos que no le pertenecen. Por eso le gustó mi &#8220;¿Después del Leviathan?&#8221;, que citó generosamente. En su testamento espiritual &#8211;&#8221;Yo, Símaco&#8221; (1999)&#8211; juega con la figura del senador Símaco, jefe del partido pagano en la Roma del siglo IV, para simbolizar su defensa de la tradición católica azotada por la rendición ante el mundo moderno. Una paradoja muy de su gusto, que ilustró en una carta preciosa que, como todas las suyas, conservo.</p>
<p>Culto, ecléctico e irónico, era también valiente y directo. Resulta, por ello, difícilmente encasillable entre las distintas familias de la &#8220;derecha&#8221;. Su <em>forma mentis</em> era la de un reaccionario a la francesa. Pero era bien sensible a las debilidades y contradicciones, como si intuyese unos límites que no quería rechazar, de ese mundo. De ahí que pudiera abrirse en ocasiones al conservatismo de matriz liberal, como se observa en su aprecio de Ortega, o coqueteara (cierto que lo justo) con la &#8220;nueva derecha&#8221; de Alain de Benoist, de modo que su diálogo sobre el &#8220;eclipse de lo sagrado&#8221; (1986) concluyó con el rechazo de la &#8220;tentación pagana&#8221; (1987). Y si será recordado como un teórico de la &#8220;contrarrevolución&#8221; (1969), no maquilló nunca las causas de su fracaso. Decididamente no era hombre de grupo y terminó por disgustar a casi todos los equipos con los que colaboró. En Francia le pasó ejemplarmente con <em>Itinéraires</em>, dirigida por Jean Madiran, y donde pese a todo trabó amistad con Gustave Thibon, Marcel de Corte o Louis Salleron. Últimamente se sentía a gusto en <em>Catholica</em>, la excelente revista de Bernard Dumont, en cuyas páginas coincidíamos con frecuencia.</p>
<p>En España, de la que vio y vivió su licuefacción espiritual, su principal valedor fue probablemente Alfredo Sánchez Bella, a quien describió como un mecenas renacentista, inteligente, apasionado y cultivado, que en los años setenta se ocupó de editar en castellano algunos de sus libros y difundir su pensamiento. Yo lo conocí a finales de ese decenio en el seno del hogar intelectual de la tradición católica española que era y es la revista <em>Verbo</em> de Eugenio Vegas Latapie y Juan Vallet de Goytisolo. Donde no dejó de colaborar hasta que los achaques de la edad le impidieron seguir escribiendo. Tras Sánchez Bella tengo a gala haber proseguido quizá como nadie esa amistad intelectual y personal. En Madrid, Barcelona, Alicante o Córdoba; en Niza, Bolzano o Budapest. Nunca, en cambio, en los Estados Unidos. Me urgía, bromeando, a que abandonara por un año mis &#8220;tournées&#8221; hispanoamericanas y aceptara su invitación para quedarme una larga temporada con él y su esposa en los Estados Unidos: &#8220;Se dará cuenta de que no exagero en nada&#8221;. Después de la última Semana Santa, que pasé según mi costumbre en una abadía benedictina provenzal donde se conserva la verdadera liturgia de la Iglesia, y no la protestantizada que le horrorizaba tanto como a mí, le llamé por teléfono. Ildiko, su mujer, me advirtió con delicadeza de que estaba muy cansado. Y de que cuando estuviera mejor él me llamaría. Cuando ayer, día 21, mi teléfono celular reconoció su número, respondí deseoso de escuchar algún juicio acerado sobre los acontecimientos últimos de este mundo desquiciado. La voz, en cambio, era de nuevo la de Ildiko: &#8220;Thomas ha muerto esta mañana. Antes me había dicho que le llamara a usted&#8221;. Descanse en paz.</p>
<p>Publicado en <a href="http://es.groups.yahoo.com/group/FAROagencia/">Agencia Faro</a></p>
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		<title>¿Merece un rescate la prensa?</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Jul 2010 15:08:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jeff Jacoby</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[American Review]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Son los subsidios públicos la cura a los achaques del sector de la información? Puede añadir a Lee Bollinger, Presidente de la Universidad de Columbia, al club de personajes eminentes (...)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Son los subsidios públicos la cura a los achaques del sector de la información? Puede añadir a Lee Bollinger, Presidente de la Universidad de Columbia, al club de personajes eminentes que creen que la respuesta es positiva.En un nuevo libro, Uninhibited, Robust, and Wide-Open: A Free Press for a New Century, Bollinger defiende que la situación de la prensa de referencia, que está siendo aplastada lentamente bajo la asfixiante proliferación de Internet, &#8220;podría llegar a ser tan grave como para exigir inyecciones de dinero público&#8221;. En la práctica, está convencido de que &#8220;esa demostrará ser la única forma de sostener una prensa libre a lo largo del tiempo&#8221;.</p>
<p>Bollinger no es el único al que le gustaría ver al contribuyente apuntalando a la industria de la información. El pasado año, el Senador de Maryland Benjamin Cardin proponía una legislación que permite que la prensa funcione igual que las organizaciones sin ánimo de lucro y que pueda recibir donaciones libres de impuestos.</p>
<p>Más recientemente, la Comisión Federal de Comercio difundía un &#8220;borrador de discusión&#8221; que contiene un abanico de propuestas &#8220;encaminadas a apoyar la reinvención del periodismo&#8221;. Muchas de ellas son canales para transferir dinero de la administración a los medios de comunicación. Entre las sugerencias de la Comisión: elevar la financiación destinada a la televisión y la radio públicas, la creación de un Fondo Nacional de Información Local, deducciones fiscales a los grupos de información por cada periodista que contraten, y hasta una nueva división &#8220;de periodismo&#8221; dentro de AmeriCorps (&#8221;para garantizar que los jóvenes que aman el periodismo se quedan en la profesión&#8221;).</p>
<p>Según una estimación, un paquete de subsidios así podría costar hasta 35.000 millones de dólares al año. ¿De donde saldría ese dinero? La Comisión Federal de Comercio proponía toda clase de ideas de recaudación sobre la mesa: dar competencias a la Agencia de la Pequeña Empresa para garantizar los préstamos concedidos a organizaciones de información sin ánimo de lucro. Elevar los subsidios postales a periódicos y publicaciones. Imponer un nuevo impuesto a los canales comerciales &#8212; o a los artilugios electrónicos de consumo &#8212; o a la publicidad en la radio y la televisión &#8212; o al acceso a la red desde la telefonía móvil.</p>
<p>¿Pero por qué deben tener derecho los periodistas a un paquete multibillonario de subsidios destinados a los medios?</p>
<p>Llevo los últimos 23 años trabajando para cabeceras, y todavía queda mucho para mi jubilación. No hace falta decir que la viabilidad del negocio de la prensa no es una cuestión que me tome a la ligera. Tampoco resto importancia al significado de los grupos de información y el periodismo tradicional, con todos sus defectos y errores, en la modernización de la democracia y la sociedad civil. ¿Pero mi autoestima justifica la intervención de la administración en el sector de la información &#8212; o la de Bollinger o la de Cardin o la de la Comisión &#8212; para mantenerlo con vida?</p>
<p>Los subsidios siempre equivalen, en último término, a quitar dinero a muchos contribuyentes para beneficio de unos cuantos relativamente escasos. Aquellos que instan a mantener con vida a la prensa y los medios de siempre mediante inyecciones de dinero público están diciendo en realidad que si el consumidor no apoya de forma voluntaria esas formas de periodismo, hay que obligarle a hacerlo en contra de su voluntad. Estoy convencido de que toda familia estadounidense debería suscribirse a una o dos cabeceras y leerlas con asiduidad. Pero eso no me da el derecho a obligar a nadie a pagar por una suscripción que no desea &#8212; ni siquiera si estoy convencido de que le irá mejor si la leyera. ¿Cómo puede tener derecho la administración a hacer, en la práctica, lo mismo?</p>
<p>El argumento en defensa de la mayoría de los subsidios públicos es que la actividad que financian genera un beneficio generalizado a la nación &#8212; un beneficio que se perdería si se dejaran las cosas en manos del mercado. En un ensayo publicado la semana pasada en el Wall Street Journal, Bollinger afirma que &#8220;confiar en que el mercado proporcione por sí solo toda la cobertura informativa que necesitamos significará aventurarse en lo desconocido &#8212; un postulado arriesgado que tiene a una institución pública vital pendiente de un hilo&#8221;.</p>
<p>Pero durante la mayor parte de dos siglos, la prensa prosperó en el mercado. Ahora lucha por salir adelante no porque carezca de valor comercial para &#8220;proporcionar por sí sola toda la cobertura informativa que necesitamos&#8221;, sino porque millones de consumidores han terminado escogiendo otros vehículos para informarse. No se ha producido un fallo del mercado, sólo una transformación del mercado.</p>
<p>Celebraré la nueva apuesta por la vigencia y la rentabilidad de la prensa, y valoro el periodismo de categoría, pero las dos cosas no son sinónimos.  Cualquiera que sea el destino de los medios tradicionales, el periodismo y la crónica encontrarán formas rentables de perdurar. La transición de los medios de siempre a los nuevos se va a desarrollar nos guste o no. Lo mejor que puede hacer la administración es quitarse de en medio.</p>
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		<title>Lecciones de la Ley Seca</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Jul 2010 08:50:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Will</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política y Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[La tarde del 16 de enero de 1920, horas antes de que entrara en vigor la Ley Seca, y mientras Roosevelt bebía champán en Washington junto con algunos compañeros de (...)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La tarde del 16 de enero de 1920, horas antes de que entrara en vigor la Ley Seca, y mientras Roosevelt bebía champán en Washington junto con algunos compañeros de promoción (Harvard, 1904), el pastor evangélico Billy Sunday sermoneaba en Norfolk (Virginia) a 10.000 feligreses: &#8220;El reinado de la amargura ha llegado a su fin. Dentro de poco, los tugurios serán sólo un recuerdo&#8221;.La tenebrosamente hilarante obra de Daniel Okrent <a target="_blank" href="http://www.danielokrent.com/"><em>Last Call: The Rise and Fall of Prohibition </em></a>(Última ronda: auge y caída de la Ley Seca) da cuenta de la forma en que los americanos acabaron con un derecho masivamente ejercido -y condenaron a la ruina a la quinta industria más potente de su economía- a fin de que su país fuera aún más virtuoso. Pero lo que consiguieron fue algo muy distinto: abrir las puertas del Infierno.</p>
<p>Ahora que la Administración vuelve a empeñarse en hacer mejores a los americanos -pretende decirles cuánta sal deben tomar, qué tipo de bombillas han de utilizar, etc.-, el libro de Okrent se revela un manual de primera sobre la ley de las consecuencias no deseadas.</p>
<p>Nuestro autor nos informa de que el barco que llevó a <a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/John_Winthrop">John Winthrop</a> a Massachusetts (1630) también transportaba 10.000 galones de vino, y tres veces más cerveza que agua. Más anécdotas sustanciosas: el desayuno de John Adams consistía en una jarra de sidra; James Madison bebía una pinta de whisky al día; hacia 1830, el consumo anual per cápita de <em>bebidas espirituosas</em> entre los adultos era equivalente a 90 botellas de alcohol de 80 grados.</p>
<p>No era infrecuente que el whisky fuera más potable que el agua, pero, sea como fuere, lo cierto es que los americanos bebían demasiado. Por otro lado, el apoyo de las mujeres a la prohibición supuso un revulsivo para el movimiento que luchaba por los derechos de aquéllas: el derecho a hacer uso de la propiedad de una sin interferencias del marido borracho, el derecho a divorciarse del marido borracho, el derecho a votar a los políticos que cerraran los garitos donde se emborrachaba el marido borracho&#8230; Así las cosas, no es de extrañar que la Asociación de Destilerías de los Estados Unidos se opusiera al sufragio femenino.</p>
<p>Las mujeres que luchaban por la prevalencia de la sobriedad no pretendían instaurar el impuesto sobre la renta, fomentar la emergencia de un sindicato nacional del crimen, hacer posible Las Vegas; redefinir el papel de la Administración federal y el derecho a la privacidad, el &#8220;derecho a ser dejado en paz&#8221;, que con el tiempo acabó dando pie al derecho a abortar. No lo pretendían, pero fue lo que acabaron <em>consiguiendo</em>.</p>
<p>Allá por el año 1900, el consumo per cápita de alcohol era parecido al actual; pero la mera templanza no bastaba a las activistas a lo <a target="_blank" href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/78/Carry_Nation,_1910.JPG">Carry Nation</a>: ésta medía seis pies, &#8220;tenía los bíceps de un estibador, el rostro de un funcionario de prisiones y la tenacidad de un dolor de muelas&#8221;, y quería a toda costa imponer la Prohibición. Se salió con la suya gracias a la sofisticada tenacidad de la Liga Contra las Tabernas, que en su momento de máximo esplendor llegó a gastar anualmente el equivalente a 50 millones de dólares de los de hoy. Según Okrent, ha sido &#8220;el grupo de presión más poderoso de la historia&#8221; de EEUU. Cómo no sería su fuerza, que llegó a impedir el rediseño de los distritos electorales tras la publicación del censo de 1920, el primero en arrojar una mayoría de población urbana, precisamente la más proclive a empinar el codo.</p>
<p>Antes de que la Decimoctava Enmienda ilegalizara el consumo de alcohol, la Decimosexta hubo de legalizar el impuesto sobre la renta. Para 1910, las tasas a las bebidas alcohólicas representaban el 30% de los ingresos federales.</p>
<p>Las leyes de compensación por accidentes de trabajo hacían que los patronos estuvieran vivamente interesados en que su mano de obra fuera abstemia. Okrent escribe que Asa Candler, fundador de Coca Cola, vio en la Prohibición el remedio ideal. Por otro lado, el sentimiento antigermano presente en el país a raíz del estallido de la Primera Guerra Mundial alimentaron el deseo de castigar a los cerveceros con nombres como Busch, Pabst, Blatz y Schlitz. En cuanto al progresismo del presidente Woodrow Wilson, durante la contienda se convirtió en la excusa perfecta para lo que Okrent denomina &#8220;la súbita intromisión del Gobierno federal en incontables aspectos de la vida cotidiana&#8221;.</p>
<p>Y entonces llegó la Ley Seca.</p>
<p>Durante sus primeros años apenas consiguió reducir el consumo de alcohol en un 30%. Enseguida los contrabandistas consiguieron hacerse con lanchas más rápidas que las barcazas de los guardacostas. En cuanto a los tribunales, recibieron tal cantidad de denuncias por quebrantamientos de la Ley Seca, que el  <em><a target="_blank" href="http://www.wordreference.com/es/translation.asp?tranword=plea%20bargaining">plea bargaining</a> </em>empezó a usarse a discreción a fin de acelerar el imposible <em>fortalecimiento</em> de la norma. Cómo no serían las cosas, que Detroit pasó a ser conocida como la Ciudad del Alambique.</p>
<p>Los agentes encargados de que se cumpliera la Ley Seca estaban encantados con su trabajo; no por el salario, de unos 1.800 dólares, sino por los sobornos que podían sacar. <a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fiorello_La_Guardia">Fiorello La Guardia</a> se choteaba abiertamente del Gobierno: &#8220;Para vigilar a los primeros 150.000 agentes habrá que contratar otros 150.000″. Las exenciones de que se beneficiaban el vino de misa y el alcohol de uso clínico se convirtieron en agujeros enormes y muy lucrativos.</p>
<p>Tras 13 años de andadura, la Prohibición, reducida por aquel entonces a una alianza entre criminales y cristianos evangélicos, fue barrida por una marea de alcohol y por los esfuerzos de millonarios como Pierre du Pont, que esperaban que la vuelta del impuesto a las bebidas alcohólicas viniera acompañada de una reducción del impuesto sobre la renta. Eso fue, precisamente, lo que ocurrió.</p>
<p>Por lo que hace a los ex contrabandistas, encontraron nuevas oportunidades de negocio al sur del desierto de Nevada. Las Vegas, ya saben. Ah, y durante la Segunda Guerra Mundial los empleados de las destilerías fueron declarados exentos del servicio militar: se les consideraba esenciales para el esfuerzo bélico.</p>
<p>De la lectura del libro de Okrent podemos extraer numerosas lecciones, entre las que, en este punto final, podemos citar dos: 1) cuando se enfrenten la ley y el deseo, apueste por el deseo; 2) entonces, los americanos demostraron ser magníficamente ingobernables por gobernantes entrometidos: a ver si somos capaces de tomar buena nota&#8230;</p>
<p><strong>© The Washington Post Writers Group</strong></p>
<p>Publicado en <a target="_blank" href="http://historia.libertaddigital.com/lecciones-de-la-ley-seca-1276238029.html">Libertad Digital</a></p>
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		<title>Diez motivos por los que me entusiasma Sarah Palin</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Jul 2010 09:45:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bob Moosecon</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[American Review]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>Como ya les he dicho, una pregunta que me hacen constantemente las personas con quienes hablo sobre Sarah Palin es: &#8220;Pero, ¿y a ti por qué te gusta Sarah Palin?&#8221;. El caso es que no se trata de que me guste (preferiría otra palabra porque tratándose ella de una mujer joven, quien me hace la pregunta suele pensar mal y dar a entender que lo mío tiene mucho de atracción física), sino de que me entusiasma y aunque no puedo negar que es una mujer muy atractiva y a la que da gusto ver, aunque fuera vieja, fea, gorda y bigotuda, si sus ideas fueran las mismas que son actualmente, estaría igual de entusiasmado.Fuera de eso, he estado pensando en una manera de dejar bien claro el motivo de mi entusiasmo por ella y he encontrado no una sino diez razones por las cuales soy un palinista feroz y siempre lo seré. Y son éstas:</p>
<p><strong>1. PORQUE ES CONSERVADORA</strong></p>
<p>En estos tiempos de estupidez políticamente correcta, cuando hasta la derecha ha asumido como propios los postulados más delirantes de la izquierda y todos temen salirse del guión previamente establecido, la claridad de palabra de Sarah Palin, abogando por una vuelta a los buenos valores conservadores de toda la vida, es un soplo de aire fresco en un ambiente cada vez más enrarecido y que a muchos de nosotros nos asfixia peligrosamente. El conservadurismo, que no es una ideología y que, por tanto, se niega a encerrar el mundo dentro de una cajita hecha a medida, es el arte de lo posible y, en consecuencia, trata de lo que existe en la realidad y no de quimeras, busca soluciones sensatas a problemas sensatos y reconoce a cada persona como alguien único e irrepetible cuyo camino en la vida es el que él mismo decida y no el que un burócrata anónimo le trace desde su despacho en un edificio gubernamental. Y como que eso es así y los problemas que realmente nos preocupan son los de ganarnos la vida, prosperar, levantar a nuestras familias y saber que legamos a nuestros hijos un mundo un poco mejor del que recibimos nosotros, los conservadores nos negamos en redondo a pretender &#8220;cambiar la naturaleza humana&#8221;, &#8220;sanar el planeta&#8221; y &#8220;abolir la pobreza&#8221; porque todo eso, que es imposible además, no es más que la excusa que ponen algunos para robarnos la vida, la libertad y el derecho de cada uno a buscar nuestra propia felicidad.</p>
<p><strong>2. PORQUE ES CONSERVADORA E INTELIGENTE</strong></p>
<p>La típica pulla contra Sarah Palin durante estas pasadas elecciones presidenciales fue la de que era una paleta al mejor estilo de The Beverly Hillbilies, que no sabía nada de nada y aún pretendía que desde su casa podía ver Rusia mientras desayunaba. Sin embargo, a estas alturas ya sólo los muy fanáticos pueden seguir manteniendo semejante postura. Después de varios decenas de discursos, entrevistas, notas en Facebook, op-eds en la prensa, decisiones que tomar sobre lo que hacer y lo que no, ya nadie puede tener dudas acerca de su inteligencia, una inteligencia natural que le ha llevado a mantenerse a flote en medio de una tempestad, la de las ethics complaints, que habría hecho zozobrar a otro cualquiera y no sólo eso, sino también descubrir a tiempo la única manera de librarse de la trampa que estaba a punto de cerrarse sobre ella, dimitiendo de su cargo como gobernadora de Alaska, y resurgir más adelante de un modo que ninguno de sus adversarios (ni de sus partidarios, debo reconocerlo) podía imaginarse siquiera. Sarah Palin ya hizo más en dos años como gobernadora de Alaska que muchos otros en dos mandatos enteros. Luego, vivió más en dos meses de campaña electoral que muchos otros en dos vidas, si eso fuera posible. Y en dos años desde que se convirtió en una estadounidense más, ha recuperado y ampliado su crédito como sólo ella podría haberlo hecho. Y lo que le falta todavía porque Sarah Palin tiene todavía mucho que decir. Y sabe perfectamente cuándo y cómo hacerlo. Si eso es ser tonta, que venga Dios y lo vea.</p>
<p><strong>3. PORQUE ES CONSERVADORA, INTELIGENTE Y TIENE SENTIDO COMÚN</strong></p>
<p>Hay que reconocerlo: es el sentido común la especie en verdadero peligro de extinción y no el oso polar como pretenden los mentirosos calentólogos. Por eso, que Sarah Palin escogiera esta etiqueta para su propuesta política allá en Hong-Kong, durante aquel discurso que marcó su vuelta al escenario político estadounidense, fue algo que nos llenó de satisfacción a muchos. Y desde entonces, sus palabras y sus actos han ido en consonancia con ello. Lejos de ser una política extremista como se empeñan en dibujarla sus adversarios, Sarah Palin ha dado muestra tras muestra de sensatez y sentido común tanto a la hora de escoger los problemas que le preocupan a ella y a los estadounidenses normales y corrientes como de proponer soluciones. Y esas soluciones son siempre razonables y comprensibles, fácilmente asumibles y basadas en la realidad y no en lo que algunos pretenden que es la realidad,  muy alejadas de los histerismos izquierdistas que se empeñan en matar moscas a cañonazos, como cuando pretenden solucionar el déficit de la Sanidad no corrigiendo lo que todos vemos con claridad que son sus deficiencias, sino convirtiéndola en un desastre irremediable. Algo absolutamente tan carente de sensatez y de sentido común que uno no puede dejar de estremecerse al pensar en la panda de dementes que ocupan actualmente la Casa Blanca y en la cantidad de trapacerías que pueden llegar a cometer todavía, a falta de dos años para que podamos echarlos a patadas.</p>
<p><strong>4. PORQUE ES CONSERVADORA, INTELIGENTE, TIENE SENTIDO COMÚN Y ES VALIENTE</strong></p>
<p>Lo habitual en un candidato a vicepresidente en el ticket perdedor es que nunca más se sepa de él. Generalmente se retira a su pueblo y se pasa el día en el bar contando a quien quiera oírle que una vez estuvo a punto de ser vicepresidente y que si no lo consiguió fue porque el candidato a presidente era un zote y la pifió en el último debate televisado. Sin embargo, Sarah Palin no sólo no desapareció sino que ha resurgido con más fuerza que nunca y nadie puede imaginársela ya más que como la próxima candidata a la presidencia de Estados Unidos. Y ello a pesar de todo lo que tuvo que soportar durante la campaña electoral, tras su vuelta a Alaska, después de su dimisión como gobernadora y aún hoy en día. ¿Está loca? ¿Es masoquista? ¿Le va la marcha? No, sencillamente es valiente y su valor se funda en su fe que le lleva a aceptar con mansedumbre y su sempiterna sonrisa en la boca todas las injurias que le puedan dedicar sus adversarios sabedora de que si Dios tiene destinada para ella una misión, no habrá nada en este mundo que pueda evitar que se cumplan Sus designios. Algunos pensarán que eso es fanatismo religioso, pero los verdaderos creyentes, no los tibios, sabemos que ésa es la manera como un creyente debe afrontar la vida, aceptando los buenos y los malos momentos, gozando de los primeros y procurando que los segundos nos sirvan para nuestra perfección a los ojos de Dios. Cuando uno asume eso, su vida se convierte en algo muy diferente a lo que pueda haber sido hasta entonces y el valor, el verdadero valor, no la temeridad, llena su alma y le permite afrontar cualquier desafío porque sabe que no está solo y que Dios está a su lado.</p>
<p><strong>5. PORQUE ES CONSERVADORA, INTELIGENTE, TIENE SENTIDO COMÚN, ES VALIENTE Y TODA UNA MUJER</strong></p>
<p>Sarah Palin es la hija amante de unos padres a los que siempre ha honrado y respetado; esposa de un marido al que conoció en el instituto y con el que se casó hace 22 años; madre de cinco hijos, uno de los cuales padece síndrome de Down y, a pesar de que lo supo antes del parto, se negó a abortar; abuela de un nieto que le ha dado su hija mayor, adolescente cuando se quedó embarazada y que sigue soltera porque el padre del niño ha demostrado ser una mala persona. Además, de todo eso, Sarah Palin ha sido alcaldesa de su pueblo, Wasilla, comisionada de Energía, gobernadora de Alaska y cuando no ha sido algo de eso, orgullosa ama de casa y hockey mom. ¿Basta con eso para revelar el motivo por el cual el feminismo militante de izquierdas la odia tanto y hasta pretende que ella no es mujer? Si sólo por el hecho de no haber querido abortar a Trig ya es motivo más que suficiente para ser anatemizada por la secta esa, echen cuentas de todo lo demás. Con Sarah Palin, las mujeres estadounidenses han descubierto de pronto que se puede ser mujer, vivir una vida de mujer y no por ello perderse ni una de las oportunidades que te ofrece la vida. Y ya no es sólo lo que ha hecho ella, sino que además su marido, Todd, quien no ha tenido nunca el más mínimo problema en ocuparse de sus hijos y ser él quien &#8220;mantuviera encendido el fuego del hogar&#8221;, sin necesidad de tantas albahacas como se gastan por ahí, ha demostrado ser el hombre ideal para el nuevo siglo. Y todo ello conservando su virilidad, que es lo que más les duele a los de la secta de mantis religiosas que son las feministas de izquierdas. Bonita, inteligente, femenina y con una vida plena y llena de satisfacciones&#8230; ¡Pues claro que la odian? La odian por ser todo lo que ellas se han empeñado en negarse a sí mismas y a las demás durante tanto tiempo y haber triunfado.</p>
<p><strong>6. PORQUE ES CONSERVADORA, INTELIGENTE, TIENE SENTIDO COMÚN, ES VALIENTE, TODA UNA MUJER Y AMA LA LIBERTAD</strong></p>
<p>Una de las primeras cosas que me sorprendieron sobre Sarah Palin cuando empecé a interesarme por ella fue descubrir que su primera controversia política se produjo, recién elegida concejal de Wasilla, cuando se opuso a una ordenanza municipal que pretendía recortar en dos las horas de abertura de los bares de la ciudad escudándose en que de esta manera se evitarían muchos accidentes causados por el consumo de alcohol. Sarah Palin se opuso fieramente porque eso limitaba la libertad de las personas a la hora de decidir cuándo debían volver a sus casas y uno de sus adversarios políticos, precisamente aquel que perdió las elecciones a concejal a favor suyo, se hacía cruces (es una frase hecha ya que creo que no es creyente) porque no podía entenderlo puesto que Sarah Palin pertenecía a una iglesia que abogaba por la abstinencia del alcohol y él, tan cortito de mente como es, imaginaba que estaría encantada de apoyar el toque de queda ese y hasta una &#8220;ley seca&#8221; si se terciaba. Y claro que no podía entenderlo porque la izquierda sólo sabe de imponer sus ideas a los demás y nunca ha consentido que sean los propios interesados quienes tomen sus decisiones. La izquierda odia la libertad y su única obsesión es la de forzar a la gente a ser como no quieren ser. Por eso, actitudes como la de Sarah Palin, defendiendo la libertad de sus conciudadanos frente a la mera imposición por parte del gobierno, incluso tratándose de una norma en la que ella tal vez estuviera personalmente de acuerdo, hacen que uno sienta más que admiración por una mujer como ella que no sólo sabe distinguir perfectamente entre lo que ella piensa y lo que piensan los demás, sino que además demuestra que su objetivo es el de predicar con el ejemplo y no el de imponer con la fuerza de la ley. ¿Y aún puede haber quien piense que Sarah Palin es una extremista?</p>
<p><strong>7. PORQUE ES CONSERVADORA, INTELIGENTE, TIENE SENTIDO COMÚN, ES VALIENTE, TODA UNA MUJER, AMA LA LIBERTAD Y ESTÁ DISPUESTA A DEFENDERLA</strong></p>
<p>Me comenta alguien que sabe de esto que en los cuarteles del ejército de Estados Unidos, la admiración por Sarah Palin crece día a día, tanto como lo hace el desprecio por el presidente Obama a quien se tilda directamente de &#8220;cobarde&#8221; y &#8220;traidor&#8221; con la precaución de que no les oiga quien no les debe oír. ¿Y es que quién sino Sarah Palin ha puesto los puntos sobre las íes resaltando una y otra vez la profunda cobardía de un presidente que se avergüenza tanto de su país, un país que le ha dado todos los privilegios a lo largo de su vida y que ha terminado eligiéndole como su presidente, que no puede dejar de pedir perdón por doquier por ser Estados Unidos lo que es: una fuerza de la libertad? Su bochornosa actuación con Israel, el más fiel aliado de Estados Unidos; su servidumbre con Irán, Cuba, Venezuela, Corea del Norte, China, los países más repulsivos de la Tierra; su infidelidad hacia sus aliados europeos abandonando el proyecto de escudo anti-misiles para apaciguar a Rusia hacen que la voz clara y firme de Sarah Palin abogando por Israel, por unas fuerzas armadas más fuertes, por un compromiso indudable con la libertad en todo el mundo, con la voluntad de ganar en Irak y Afganistán, con el orgullo de ser estadounidense y sentirse el líder del mundo libre, sea recibida como agua de mayo sobre todo por aquellos cuya vida ha sido comprometida voluntariamente por ese ideal y que empiezan a dudar acerca de si realmente su comandante en jefe está con ellos o con sus enemigos, aquellos que odian tanto a Estados Unidos como para rezar diariamente por su destrucción, si desea verles victoriosos o secretamente ansía su derrota. ¡Ah, si Sarah Palin fuera la comandante en jefe! ¡Con que orgullo sonaría entonces Hail the Chief! Y con qué orgullo las tropas estadounidenses lucharían por la libertad en Irak, en Afganistán y en todo el mundo.</p>
<p><strong>8. PORQUE ES CONSERVADORA, INTELIGENTE, TIENE SENTIDO COMÚN, ES VALIENTE, TODA UNA MUJER, AMA LA LIBERTAD, ESTÁ DISPUESTA A DEFENDERLA Y NO ES NADA PEDANTE</strong></p>
<p>Me entusiasma una mujer que sabe perfectamente lo que es criar a cinco hijos y hacer las tareas domésticas, que va a comprar personalmente al supermercado del pueblo y que te saluda afablemente en medio de la calle. O sea, una mujer que es como cualquier otra. Y si además resulta que no se siente de una clase superior al resto, como la mayoría de políticas que conocemos, que habla como hablamos nosotros, la gente normal y corriente, y que se siente tan tranquila mientras cambia los pañales de su hijo recién nacido instantes antes de pronunciar tal vez el discurso más importante de su vida, a quién le puede sorprender que la gente la considere una de ellos y ansíe ponerla en la Casa Blanca. Por eso, cuanto más se esfuerzan las elites de Washington, D.C. en menospreciarla por no haber ido a una universidad de la Ivy League, por tener una forma de expresarse tan común, por no salpimentar sus discursos con latinajos ni citas de estúpidos pensadores cabezahuecas, más la queremos nosotros, los del común, los que no pudimos permitirnos el ir a una de esas universidades de señoritingos (y tal vez por eso conservamos nuestro sentido común), hablamos claro y sencillo (y tal vez por eso nos entienden todos menos quienes se empeñan en no entendernos) y prescindimos de latinajos y de citas rimbombantes porque no tenemos la más mínima intención de impresionar a nadie y es más, dudamos de conseguirlo con semejantes subterfugios. Para la gente como nosotros, uno habla como piensa y si lo que dice no lo podemos comprender, entonces ese alguien muy posiblemente es que nos esté &#8220;hablando con lengua partida&#8221; que decían los indios. ¡Ah, y tampoco nos gustan los que vienen primero a pedirnos el voto y luego, en seguida que se han ido, nos insultan tratándonos de amargados aferrados a nuestras armas y a nuestra religión! Lo que tengan que decirnos, que lo hagan a la cara para que podamos partírsela ipso facto (el latinajo es cortesía de la casa) si es menester.</p>
<p><strong>9. PORQUE ES CONSERVADORA, INTELIGENTE, TIENE SENTIDO COMÚN, ES VALIENTE, TODA UNA MUJER, AMA LA LIBERTAD, ESTÁ DISPUESTA A DEFENDERLA, NO ES NADA PEDANTE Y SABE DISFRUTAR DE LA VIDA</strong></p>
<p>Los amargados con los amargados. Sarah Palin ama la vida y sabe que es creación de Dios y, por tanto, es bella y merece la pena ser vivida. Lo supo tan pronto como tuvo uso de razón en Alaska y según han ido pasando los años, esa creencia se ha hecho más fuerte en su corazón. Y como que la vida es hermosa, no hay ningún mal en disfrutarla. Ir a cazar alces, a pescar salmones, patinar, conducir una moto de nieve a toda velocidad, correr por entre esos maravillosos paisajes alasqueños, reírse con sus amigas mientras se toman un té todas juntas, disfrutar viendo a Piper montar en bicicleta, a Trig dar sus primeros pasos, sentir orgullo de Track formando con su regimiento a punto de embarcar hacia Irak, contemplar el Denali desde la lejanía, etc. Todas esas cosas que hacen la vida irrepetible y que una y otra vez mueven a uno a dar gracias a Dios por concederle ese momento de felicidad que es una antesala de la felicidad absoluta que se nos ha prometido a todos. Con Sarah Palin, la alegría de la vida podría entrar en la Casa Blanca y, por ende, en todo Estados Unidos. Una alegría que no significa que de pronto deje de existir la tristeza, el dolor o la desgracia, sino que serviría de ejemplo a todos y cada uno de los estadounidenses para comprender que las penas se pueden y se deben sobrellevar y que la vida está compuesta precisamente de eso, de penas y de alegrías, y que depende de nosotros el lograr que incluso la pena más amarga se troque en un acicate para que nuestra vida se vuelva más rica y más plena y nuestro corazón deje de apenarse por lo que no tiene y se complazca con lo que sí tiene. Estados Unidos está dirigido actualmente por gente que odia lo que esa nación representa y ha representado en la historia; evidentemente, quienes se odian a sí mismos de tal manera no pueden inspirar a sus conciudadanos a ser mejores a cada día que pasa. Es hora de que Estados Unidos vuelva a sentir orgullo de ser lo que es y lo que siempre ha sido, el último baluarte contra la tiranía, aquella brillante ciudad sobre la colina de la que tantas veces habló Ronald Reagan y que desde su muerte ha quedado oscurecida por una nube de rencor y amargura que ya es hora de disipar de una vez por todas. Y es Sarah Palin quien está destinada a hacerlo.</p>
<p><strong>10. ¡PORQUE ES SARAH PALIN!</strong></p>
<p>Uno es creyente y, en consecuencia, cree en el demonio y sabe que campa por sus respetos por ahí. Y sabe también que su negocio, la compra de almas, está floreciendo en estos tiempos. Nunca es que le haya ido mal, pero ahora parece que le va especialmente bien. La crisis está siendo una buena oportunidad para él. Por eso, como que creo en el demonio y no soy tan tonto de creer que es un cuento de viejas, ando con mucho cuidado de que no se me aparezca cualquier día y me haga una de esas ofertas &#8220;que no podrá rechazar&#8221;. Muchos la han aceptado y me resulta difícil pensar en alguno de nuestros actuales dirigentes políticos, tanto nacionales como extranjeros, que se hayan resistido. El afán de poder es tal vez el más poderoso del mundo y el demonio es muy ducho en eso de ofrecer todos los reinos de la tierra a quien se arrodille y le adore, aunque con los tiempos que corren más de uno cedería no ya por todos los reinos de la tierra sino por una mera alcaldía con tal de que haya mucho suelo urbanizable en su término municipal. Por eso, tras dos años de seguir a Sarah Palin a diario, de verla en muchos videos, de leer muchos discursos suyos, de analizar sus palabras y sus actos, he llegado a la conclusión de que si hay alguien que me pueda ofrecer una garantía de que no venderá su alma al demonio por el poder, ésa es ella. Sarah Palin es Sarah Palin y por más que pueda parecer una perogrullada, no lo es. Sigue siendo la misma Sarah Palin de hace dos años, cuando John McCain la llamó para ofrecerle ser su compañera de ticket, y esa Sarah Palin era la misma de dos años antes, cuando se presentó contra todos como candidata a gobernadora de Alaska. No ha cambiado y a estas alturas ya no lo va a hacer. Por eso, sé que si algún día Dios la lleva a la Casa Blanca, no habrá ninguna sorpresa y será la misma persona que todos conocemos por más que algunos nos tengamos que conformar con hacerlo por internet. Sarah Palin es Sarah Palin y lo seguirá siendo siempre. Y mientras esperamos a que Piper Palin crezca y tome el relevo de su madre, este bloguista se compromete a seguir entusiasmado por ella y a hacer todo lo posible porque ese entusiasmo se les contagie a ustedes. Por la libertad y por la libertad de nuestros hijos. Que Dios les bendiga.</p>
<p>Publicado en www.portalatlantico.com</p>
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		<title>Memoria del Requeté</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Jul 2010 08:30:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Óscar Elía Mañú</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Cultura y Libros]]></category>

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		<description><![CDATA[Salieron de todos los pueblos de Navarra: de Artajona, de Olite, de Sangüesa, de Leiza, de Tafalla, de Ujué. Y, por supuesto, de Pamplona. En esta última se juntaron, la mañana del 19 de julio de 1936, decenas de miles de ellos, muchos más de los esperados por los sublevados: a mediodía eran ya 30.000. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Iban en mangas de camisa, con alpargatas y albarcas, con escopetas de caza, con los pantalones de faena. Campesinos, labradores, artesanos. El bando sublevado los organizó en dos columnas, don destino Madrid y Guipúzcoa, respectivamente. Como eran tantos, no había ropa ni armamento para todos, y los más salieron al frente con viejos pistolones familiares y escopetas de caza; no fue sino hasta varios días después que fueron correctamente pertrechados.Hablamos de los requetés, los voluntarios carlistas que se alzaron contra la República. A ellos, a sus motivaciones, vivencias, experiencias, es decir, a su memoria real, no histórica, dedican Pablo Larraz Andía y Víctor Sierra-Sesúmaga esta obra monumental. No es un ensayo histórico, sino un libro de testimonios que, además, incluye un espléndido fondo documental, desde fotografías inéditas a cartas escritas desde el frente. No es un libro de historia, pero probablemente sea uno de los libros que mejor muestra las historias de la Guerra Civil, y permite recomponer ideologías, políticas y estrategias de aquel entonces.</p>
<p>Los carlistas de 1936 tenían en común dos cosas: eran, generalmente, de origen rural y de condición humilde -aunque también los había de las grandes capitales: algunos escaparon por poco de las chekas de Madrid o de las matanzas del <em>Cabo Quilates</em>- y no solían ser carlistas ortodoxos: no tenían una idea política elaborada: la mayoría, simplemente, creía en Dios y en un orden tradicional, que era el de sus padres y el de sus abuelos, y ardían de indignación ante las quemas de iglesias y conventos registradas durante la República. Se unieron al Requeté no por afinidad dinástica o tradicionalista, sino por pura e instintiva reacción a la bolchevización nacional. Por Dios y por la Patria, y sólo en tercer lugar por el Rey, al que no perdonaban su <em>espantá</em> de 1931.</p>
<p>Fueron, probablemente, la mejor milicia popular de la historia. Desde luego, fueron mucho mejores que las Brigadas Internacionales, o que las unidades italianas que combatieron a su lado; y, desde luego, más populares: y es que eran el exponente de un pueblo -el de Navarra; pero también hubo unidades andaluzas, vascas, catalanas, castellanas- masivamente levantado en armas o solidario con la causa. Del pueblo de Artajona, cuya población no llegaba a las 4.500 almas, partieron al frente 400 voluntarios. El movimiento carlista no eran sólo los tercios que luchaban en el frente: en retaguardia se organizó una compleja y completa logística de apoyo a los combatientes, en la que participaban desde las mujeres (<em>margaritas</em>) hasta los niños (<em>pelayos</em>). La suya fue una movilización ideológica total y entusiasta, que quizá explique el éxito de los sublevados.</p>
<p>No fueron los carlistas hostiles a la Segunda República; en un primer momento la mayoría la miraba con indiferencia, pero se mantuvieron en un segundo plano hasta que se produjo la avalancha anticatólica, la retirada de crucifijos, los palos a los curas, la quema de iglesias y conventos: demasiado para una gente que solía contar con religiosos en sus familias. Evitar un holocausto católico es una razón que no deja de repetirse en este libro a la hora de las explicaciones del alzamiento requeté: querían evitar a toda costa que, con el Frente Popular, España deviniera una dictadura soviética, que fue exactamente lo que se instauró en la <em>zona roja</em>. Sin mayores pretensiones políticas, al final de la guerra volvieron como buenamente pudieron a retomar sus vidas previas.</p>
<p>Tampoco eran franquistas: reconocían en Franco a un buen mando militar, pero tenían más confianza con Mola, que les permitió desde el principio emplear la bandera nacional frente a la republicana y cuya muerte hizo a la mayoría sospechar; desde luego, se sintieron traicionados por Franco cuando, tras el Decreto de Unificación, vieron cerradas sus sedes y mermada su personalidad. Menos aún eran fascistas: partidarios de la tradición, despreciaban la revolución, tanto de derechas como de izquierdas, y aunque reconocían el valor que mostraban los falangistas en el campo de batalla, la relación entre unos y otros en la retaguardia dejó mucho que desear. &#8220;San José era requeté; el niño Jesús, pelayo; margarita era la Virgen; y la mula, falangista&#8221;, decía una célebre canción carlista.</p>
<p>No creían que la guerra fuese a durar mucho: en julio, el grueso creía que podría estar de vuelta en casa para la siega tardía, en septiembre. Más realistas eran los requetés huidos de Madrid, Vizcaya y Guipúzcoa, y especialmente los catalanes, agrupados en el Tercio de Montserrat, que estuvo al borde de la aniquilación.</p>
<p>El catolicismo insufló un particular espíritu a los requetés: de acuerdo con los testimonios aquí recogidos, estaban convencidos de que ni los regulares, ni las milicias de Falange ni las tropas moras les superaron en valor, sacrificio y arrojo. Oían misa antes del combate, y, &#8220;bien comulgadicos y confesadicos&#8221;, cargaban al grito de &#8220;¡Viva Cristo Rey!&#8221;. Temerarios místico-suicidas para unos, héroes generosos para otros, fueron un puntal en la victoria de los alzados, y pagaron con creces por ello: de los 60.000 requetés levantados en armas, perdieron la vida más de 6.000.</p>
<p>El odio ideológico no tiene lugar en estas páginas. Acerca de los fusilamientos de retaguardia, afirman unánimemente que los perpetraban quienes no tenían lo que había que tener para estar en el frente. El hecho de que los más valiosos estuviesen en las trincheras, sostienen, dejó la retaguardia expedita para los espabilados crueles. En el frente, la enemistad hacia el enemigo era relativa, o no absoluta. Abundan las anécdotas de trinchera de, diríamos, <em>trasfondo humano</em>: intercambios de tabaco y saludos a amigos y familiares, conversaciones sobre casi cualquier cosa&#8230;</p>
<p>Los requetés ganaron la guerra, pero perdieron parte de la paz. La muerte de Mola les dejó sin líder; la unificación de 1937 les hizo perder su peculiar personalidad; finalmente, la vuelta al orden luego de la consolidación del franquismo supuso también su declive, porque, de hecho, su auge extraordinario de 1936 tenía un componente sustancial de reacción instintiva y profunda contra una revolución de signo socialista. La segunda mitad del siglo XX fue la de su agonía política y social&#8230; y la de las sorpresas morrocotudas: el nacionalismo vasco, contra el que el Requeté se levantó y luchó, quiso aprovecharse de su memoria y parasitó parte del movimiento. La puntilla se la ha dado, ya en el siglo XXI, una Ley de Memoria Histórica que condena al carlismo al infierno del fascismo.</p>
<p>Lo mejor de este libro es que contiene memoria pura, sin manipular ni adulterar. Hablan los protagonistas, que además no esperan reconocimiento ni agradecimiento por lo que hicieron. Eso sí, para la historiografía profesional quedan los textos de Stanley G. Payne y Hugh Thomas, de primera el primero y sin fuelle y algo forzado el segundo&#8230;</p>
<p><strong>PABLO LARRAZ ANDÍA y VÍCTOR SIERRA-SESÚMAGA: </strong><em><strong><a target="_blank" href="http://www.criteriaclub.com/requetes-pablo-larraz-andia-y-victor-sierra.cr.html">REQUETÉS</a></strong></em><strong>. La Esfera (Madrid), 2010, 956 páginas.</strong></p>
<p><strong>ÓSCAR ELÍA MAÑÚ, director del programa de esRadio <a target="_blank" href="http://www.esradio.fm/por-tierra-mar-y-aire.html"><em>POR TIERRA, MAR Y AIRE</em></a>.</strong></p>
<p>Publicado en www.libertaddigital.com</p>
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		<title>Cartoon: pros y contras del Obamacare</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Jul 2010 08:13:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>www.townhall.com</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[American Review]]></category>

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